viernes, 15 de noviembre de 2019

Chrysler Airflow

Con anterioridad al lanzamiento del Airflow, Chrysler realizó un truco publicitario preparando un vehículo al que invirtieron los ejes y la caja de cambios, que fue conducido "marcha atrás" por todo Detroit. El truco causó una impresión cercana al pánico, pero el departamento de publicidad pensaba que así se daba a entender que Chrysler estaba preparando algo grande. El automóvil que se iba a presentar iba a ser distinto que cualquier coche producido en los Estados Unidos hasta la fecha.

El Airflow, fuertemente influido por el movimiento streamline moderne, era de líneas suaves y baja altura comparado con otros coches que circulaban por las carreteras estadounidenses. La rejilla delantera se integraba en el perfil del vehículo, formando una especie de "cascada" donde otras marcas utilizaban radiadores con perfiles llenos de aristas. Los faros estaban semi integrados junto a la rejilla. Las defensas frontales envolvían la banda de rodadura de los neumáticos. En la parte trasera, los Airflow llevaban las ruedas carenadas.


En vez de adoptar un parabrisas plano de una sola hoja, se dispuso uno dividido en dos piezas con forma de cuña (con una juntura vertical central). Los pasajeros estaban alojados en un cuerpo de acero (cuando la mayoría de fabricantes como General Motors, Ford o incluso la propia Chrysler continuaron utilizando la madera en la estructura de sus compartimientos de viajeros) que descansaba entre las ruedas en vez de sobre ellas.4​ El asiento delantero era más ancho que en otros coches y el asiento trasero era más profundo. En general, el coche tenía un mejor reparto de pesos, y su rigidez estructural era muy superior a la de otros modelos de la época.

El Airflow se presentó meses antes (en enero de 1934) de entrar en producción, con un máximo de 6212 unidades fabricadas en mayo de 1934 — muy avanzado el año y apenas suficiente para enviar un solo Chrysler Airflow a cada concesionario.5​ La fábrica no había evaluado adecuadamente los retos de fabricación y los sobrecostes derivados del inusual nuevo diseño del Airflow, que requirió un número y una variedad de técnicas de soldadura sin precedentes. Los primeros Airflow que llegaron a los puntos de venta adolecieron de problemas significativos, mayoritariamente resultado de fallos de fabricación. Según Fred Breer, hijo del Ingeniero de Chrysler Carl Breer, los primeros 2000 o 3000 Airflow salidos de fábrica tenían defectos importantes, incluyendo que los motores podían soltarse de sus anclajes a poco más de 80 mph (130 km/h).

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