viernes, 27 de septiembre de 2019

Taiga

La taiga, o bosque boreal, es la biocenosis propia del clima de los bosques boreales. Se trata de un bosque de coníferas que soporta condiciones climáticas de frío y bajas precipitaciones. Para que aparezca debe existir como mínimo un mes con más de 10 °C de media. Las especies dominantes son los alerces píceas, los pinos y los abetos. Se trata de una vegetación de coníferas perennifolias que aportan muy poca materia orgánica al suelo, y muy tupida, por lo que los rayos del sol tienen dificultad para alcanzar el sotobosque. De esta manera, el cortejo florístico es pobre, con abundancia de helechos, líquenes y musgos. En el estrato arbustivo aparecen abedules, álamos, mimbres, alisos y serbales, entre otras. La omnipresencia de coníferas da al paisaje un aspecto monótono. Las temperaturas veraniegas por encima de los 0 °C de media permite que el suelo no esté helado durante todo el año, por lo que aunque predomina el permafrost, aparecen podsoles y en las zonas más húmedas turbas. Se trata de suelos evolucionados pero pobre en nutrientes, y con tendencia a la acidez. La naturaleza perennifolia de las plantas provocan el escaso aporte de nutrientes, y que estos sean muy ácidos.


La fauna presenta pocas especies, ya que debe de estar preparada para los largos y fríos inviernos. Las especies herbívoras son relativamente abundantes, como el reno, el ciervo y el alce; aunque las carnívoras están bien representadas, como el lince, el zorro, el lobo, la marta, el visón o la comadreja; además del oso y grandes cantidades de aves. Abundan los roedores como el ratón, y lagomorfos como el conejo o la liebre y durante el verano hay una explosión de insectos y gusanos excavadores.

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