lunes, 23 de septiembre de 2019

Lola Angliada Sarriera

La primera mujer ilustradora profesional de la historia de España, según aseguran los cronistas, nació en Barcelona en 1893. Sus profesores de dibujo, señalados maestros de la época, como Llaverías, animaron a la jovencita a seguir el camino de las artes. A los 17 años, Lola, ya colaboraba con el semanario satírico Cu-Cut, revista famosa por el asalto que sufrió de oficiales reaccionarios en tiempos de la monarquía alfonsina. Iniciada primero de la mano de su maestro, poco a poco, Lola Anglada se fue demostrando una ilustradora excepcional en lucha permanente con el mundo artístico, que dominado por los hombres relegaba a la mujer a la ilustración de cuentos infantiles, y también, en cierto modo,

 en lucha con la propia familia, que en aquellos años tenía la mala costumbre de atar cortito a sus vástagos del sexo femenino, y si posible con pocas alegrías artísticas, totalmente fuera de lugar para una mujer, para las mentes bienpensantes.  Tras un corto viaje a París, capital fundamental del arte para cualquiera que quisiera ser, Lola, regresó a Barcelona llena de ideas. De su magín nacen nuevos personajes, le brotan de las manos hermosos libros infantiles, donde su prosa se mezcla con su pluma de forma muy agradable y exitosa. Y hasta funda una revista para niñas. Se hace nacionalista, y en los primeros años de la II República, Lola ya milita en la Unión Catalanista. Con la llegada de la guerra colabora con la propaganda nacionalista y republicana, siendo la autora del famoso cuento "El més petit de tots" confeccionado por encargo del Comissariat de Propaganda de la Generalitat. Cuando termina la guerra, la suerte de Lola Anglada cambia radicalmente. Sigue dibujando y escribiendo en lo que puede, pero el silencio ha caído sobre las artes plásticas catalanas salvo para los acérrimos y sus comparsas. Lola se autoexilia al pueblo barcelonés de Tiana, donde siempre veraneó su familia. En 1974 cede su obra a la Diputació de Barcelona y en 1984 murió silenciosamente en su casa. Todo el mundo señala su afición y su magnífica colección de muñecas y otras antigüedades. Lola Anglada no sufrió prisión, ni sabemos que fuera represaliada de alguna forma. Pero está aquí porque su carrera quedó truncada, no por la guerra, sino por el franquismo de ocupación que sufrió no sólo Cataluña, sino toda la España que se resistió a Franco y sus conmilitones.

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