miércoles, 11 de septiembre de 2019

El Premio de Vázquez Montalbán


Sinopsis: Un "ingeniero" de las finanzas está contra las cuerdas y quiere limpiar su imagen promoviendo el premio mejor dotado de la literatura universal. La fiesta de concesión del Premio Venice-Lázaro Conesal congrega a una confusa turba de escritores, críticos, editores, financieros, políticos y todo tipo de arribistas y trepadores atraídos por la combinación de dinero y literatura. Pero Lázaro Conesal será asesinado esa misma noche, y el lector asistirá a una indagación destinada a descubrir qué colectivo tiene el alma más asesina: el de los escritores, el de los críticos, el de los financieros o el de los políticos.

Opinión Personal: Para muchos fieles de las aventuras del inspector Carvalho este es la novela menos apetecible de todas. Pero resulta curiosa pese a todo y a mi me recuerda mucho a las joyas de la Castafiore de Hergé. Donde construyó una aventura donde no pasaba realmente nada y donde los personajes actuaban en su palacio de Moulinsart para que el lector entrara a su casa y supieran como realmente eran, una obra maestra. Pues en menor medida se puede decir que este " El Premio" es como obtener una visión hogareña y más aproximada del mundo de Carvalho.
Admito que las primeras cincuenta hojas le pueden resultar pesadas a más de uno. Ya que es una conversación entre escritores de lo más petulantes en un concurso a ver quién dice la frase más ingeniosa, el ego infinito del escritor. Pero en estas cincuenta primeras páginas se encuentra una crítica mordaz contra el mundo literario más petulante del que Vázquez Montalbán siempre huyó despavorido, así que en realidad, esta primera parte tiene provecho desde un plano más íntimo del escritor pero nos aleja por completo de cualquier aventura de Carvalho, que siempre presentó sus novelas de forma igual: Crimen- Investigación- Desenlace, ya dije que esta no era una novela más de Carvalho.
Una vez superada esa primera criba nos encontramos con el asunto en ciernes. Un empresario, quizás el más importante de España en cuanto al ocio y no hace falta tener mucha imaginación para saber que Conesal está basado en una persona que existió en los noventa en España que amasó un poder increíble. Presenta un premio literario con el mayor valor económico y tiene cientos de enemigos, desde en las letras pasando por el mundo económico, su asesinato está servido y Carvalho tiene que investigar.
Pero incluso en la investigación, esta no es una novela más de Carvalho. Aquí su habitual quema de libros se ve como una excentricidad y tampoco se apoyará en sus colaboradores habituales ni nos sorprenderá con sus conocimientos culinarios. Nos encontraremos al viejo Carvalho de  siempre, que se reencontrará con más de un personaje de su asesinato en el comité central y que por primera vez tendrá la ayuda de un inspector de policía, el comisario Ramiro, mientras Carvalho simplemente estará de apoyo, toda una novedad en su saga.
Es como si Carvalho estuviera dentro de una obra teatral y tuviera que descubrir quién es el asesino. Es la novela menos Carvalho de toda la saga, eso está más que claro desde el primer momento. Es una novela que tarda tiempo en engancharte y que tiene unos mecanismos completamente diferentes al resto de las novelas de la saga. Porque en realidad, pese a que la investigación no puede resultar más clásica con los típicos interrogatorios in situ mientras el cadáver está en su despacho ( muy típico de las novelas de Agatha Christie, Conan Doyle o Simenon) la verdad es que la identidad del asesino es lo de menos por una vez. Lo más importante es el retrato que hace de la sociedad española de los noventa con un sin fin de trepas y negocios turbios. El boom inmobilario, la decadencia de la literatura y la podedumbre del mundo editorial son los temas que aquí se tratan, como hay una historia paralela en nuestro país que se montan entre empresarios, políticos, realeza y diversos caciques que nunca llega a la prensa ni a los oídos de la gente normal.
Es la novela menos Carvalho que en esta ocasión parece un invitado más a esta cena de ilustres sin ningún lustro. Pero también tiene esas pinceladas que es como analizar el rico mundo interior de una novela de Carvalho desde el interior como si se tratara de una obra de teatro. Desde luego, no es la mejor novela de esta saga y puede que sea la menos atractiva pero no por ello, es una novela muy rica en matices y con momentos divertidos y es que Vázquez Montalbán siempre fue un gran escritor.

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