viernes, 27 de septiembre de 2019

Aplastacabezas

El aplastacabezas era un instrumento de tortura aplicado en la Edad Media en Europa, destinado a reventar los huesos del cráneo.

La barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.

Hoy en día ya no se utiliza como pena capital. Erróneamente se cree que fue utilizado por la Inquisición, la realidad es que su primera mención viene del siglo XV, y fue utilizado por tribunales alemanes contra los enemigos de los príncipes electores


El mismo principio físico era utilizado en máquinas como el aplastapulgares o el aplastarodillas.Para empezar bien el artículo os diré que los animales se han usado muchas veces para producir torturas muy dolorosas, entre ellos se han usado cabras, caballos e incluso ratas. Por ejemplo: con cabras se hacía lo siguiente:

Se cogía a la víctima y se le ataba de manos y de pies. Posteriormente se le cogían los pies y se les untaba con grasa 0 sal. Las cabras empezaban a lamer los pies y como tienen la lengua muy áspera, arrancaban trozos de piel en cada lametazo. Al final, si no paraban le arrancaban parte de su pie.

Con las ratas era algo peor, ya que la rata se ponía en el abdomen de una persona con un cubo por encima para que no escapara la rata, y a continuación empezaban a quemar el cubo; la rata asustadísima, buscaba la manera de salir, y para salir hacía un agujero en sus entrañas.

Con caballos era una tortura muy bestia, ya que ponían una cuerda en cada brazo y en cada pierna de la persona y estas atadas cada una a un caballo; entonces cada caballo tiraba para una dirección y si no paraban pues le desmembraban, tal y como suena.

Otro tipo de tortura era la de las gotas de agua,que se utilizó mucho en la Edad Media: consistía en que cogían a una persona, la ataban de manos y de pies, y a continuación le ponían la cabeza bajo un grifo o un caño, entonces hacían que cayera una gota de agua a un ritmo continuado. Esto provocaba un estado de locura en la persona, además de producir una erosión en el hueso del cráneo.

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