domingo, 23 de junio de 2019

El misterio Irving Mallory

En los inicios del siglo 20  sucesivas expediciones británicas habían fracasado en sus intentos de alcanzar ambos polos geográficos . Alcanzar el denominado "tercer polo", la cima del Everest, se convirtió en una cuestión de orgullo nacional.


El Everest se encuentra en la frontera entre Tibet, al norte, y Nepal  al sur. Ambos países mantenían sus fronteras cerradas a los extranjeros hasta que en 1920 Tíbet abrió las suyas por primera vez desde 1850, al relajarse la situación internacional, especialmente con respecto a China Tíbet está situado en Asia central  una región sobre la que el Reino Unido y Rusia  ansiaban extender su influencia desde principios del siglo 19 , dando lugar a una rivalidad denominada por los británicos "el gran juego". Tras el anuncio de la apertura de fronteras por Tíbet, desde el Reino Unido se organizó sin dilación la primera de sus expediciones, que requerían complejas negociaciones por parte de la administración británica de la India  ante el gobierno tibetano.

 La principal desventaja de intentar escalar el Everest desde el lado norte partiendo desde la India es la larga marcha de aproximación  que hay que realizar. Las expediciones, compuestas por escaladores, porteadores y animales como caballos, asnos y yaks (dependiendo del tipo de terreno y de lo que hubiera disponible) debían emprender el camino en cuanto el largo invierno del Himalaya  lo permitiera. Dicha marcha se realizaba partiendo de darjeeling , al norte de la India, en una zona muy cercana al kangenchujnga. Se dirigían hacia territorio tibetano ascendiendo por los pasos situados al este de esta montaña para después recorrer el valle del  río arun  hasta el valle del rongbuck, que conduce a los pies de la cara norte del Everest. Los expedicionarios llegaban a ella (si todo había ido bien) a finales de abril. Hasta la primera semana de junio, cuando el monzón  provoca fuertes precipitaciones en forma de nieve, tenían entre seis y ocho semanas para aclimatarse, instalar los campamentos de altura e intentar alcanzar la cima.

Mallory tomó parte en la primera expedición oficial británica al Everest, que su promotor, sir Francis Younghusband, había convertido en una cuestión de importancia nacional. La misión de dicha expedición consistía en la exploración de los accesos a la montaña desde su lado norte. El grupo, cuyo jefe era Howard-Bury lo componían tanto miembros del Britiain´s Alpine Club como topógrafos del Servicio Topográfico de la India.

La caravana, que partió de Darjeeling, en la  India , en el mes de mayo  de 1921 , debió dar un inmenso rodeo, pues les había sido denegado el derecho de paso por el reino del Nepal . La entrada en el Tibet , sin embargo, la consiguieron merced a ciertas presiones, pues el dalai lama estaba buscando un aliado poderoso del que pudiera echar mano si la situación con la vecina China  empeoraba. Durante la marcha de aproximación murió Alexander Kellas, que era el único componente del grupo que había visto el  Everest  con anterioridad, y por tanto sabía distinguirlo entre el mar de cumbres en el que se adentraban. La tarea de reconocerlo recayó en Mallory. Por otro lado, las relaciones entre los miembros del grupo se fueron agriando. Mallory y el jefe de la expedición, Howard-Bury se profesaban una profunda antipatía.

Una vez establecido el campamento base cerca del glaciar del Rongbuk, la expedición se dividió en tres grupos de exploración. El grupo de Mallory lo integraban, además de él, su amigo Guy Bullock y el topógrafo canadiense E. O. Wheeler, junto con doce sherpas. Juntos exploraron los accesos a la montaña, realizando de paso algunas ascensiones notables a cumbres secundarias, como la del pico norte del Everest (7066 msnsm ). Tras descubrir la cascada del Khumbu, el Valle Oeste (también conocido como “Valle del silencio”) y la boca del glaciar este del Rongbuk, rodearon el valle de Khampa para encontrar finalmente el collado norte, que daba acceso a la montaña. Sin embargo, había un último escollo: el glaciar del Rongbuk cerraba el acceso a dicho collado. Wheeler fue el encargado cartografiar el glaciar y fue Mallory quien finalmente encontró el paso que lo atravesaba (Paso del Noreste). El camino al Everest quedó así abierto para futuros intentos.

La muerte de Mallory.  Una fuerte e inopinada tormenta pudo causar la muerte de George Mallory y Andrew Irvine cuando intentaban llegar a la cumbre del Everest el 8 de junio de 1924. De ser cierta, esta nueva teoría surgida de ciertos datos de la expedición británica, aparecidos en los archivos de la Royal Geographical Society, de Londres, convulsionaría la historia del alpinismo.


La desaparición de George Mallory y Andrew Irvine es el mayor misterio de la historia del alpinismo. La cordada de alpinistas británicos se dirigía hacia la cima del Everest, habiendo superado el Segundo Escalón, según declaró su compañero Noel Odell.
Éste, declaró haberlos visto, momentos antes de que unas densas nubes les ocultasen a su vista. El propio Odell señaló después que una tormenta de nieve se desencadenó aquella tarde. Tormenta y nubosidad concuerdan con los datos meteorológicos ahora analizados.
Nunca se les volvió a ver, permaneciendo la incógnita de si lograron la cima, pereciendo durante su descenso, o dejaron la vida mientras intentaban ganarla. El hallazgo del cuerpo de Mallory en 1999, con evidentes trazas de haber sufrido una fuerte caída, no aportó luz sobre el misterio, pues nada de lo que llevaba con él testificó su presencia en cima. Es posible que Mallory, sólo o en compañía de Irvine, lograran subir al punto más alto, pues superado el Segundo Escalón, la distancia es de pocas horas, a través de un camino sin mayor dificultad que la altitud.
El enigma permanecerá tal vez para siempre. A no ser que, cuando aparezca el cuerpo de Irvine en el Everest, también lo haga la pequeña cámara que llevaba la pareja. Según expertos en fotografía, a pesar de los más de ochenta años transcurridos desde entonces, el frío del lugar, podría haber conservado las emulsiones lo suficientemente bien como para poder revelarlas.

En ese caso, tal vez aparecería la foto de un sonriente Mallory sobre el punto más elevado de la Tierra. Aunque es posible que, si llegasen a la cima, bajo una tormenta tan considerable como aseguran los datos meteorológicos, no disparasen ni una foto. El enigma más formidable del alpinismo tiene cuerda para rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario