domingo, 23 de junio de 2019

California

La bandera de California se compone de un fondo blanco con una banda roja en la parte inferior, con un oso pardo  en su corazón, que se acompaña con una estrella de cinco puntas de color rojo en la parte superior izquierda y el nombre del estado como república en inglés.

Cuando los exploradores europeos llegaron en el s.XVI había unos 300 000 indígenas. Los conquistadores españoles exploraron lo que ellos llamaron la Alta California (en contraposición a la Baja California) en busca de la legendaria “ciudad del oro”, pero fallaron en su propósito. España intentó asentarse en el territorio mediante la evangelización (1769-1833): estableció 21 misiones católicas, muchas fundadas por fray Junípero Serra, y presidios (fuertes militares) para impedir la entrada de británicos y rusos.
Tras independizarse de España en 1821, México gobernó California durante un corto período, hasta que fue derrotado por los recién creados EE UU en la guerra de 1846-1848. El descubrimiento de oro poco más de una semana antes de firmarse el Tratado de Guadalupe Hidalgo hizo que la población no nativa del territorio aumentara de 14 000 a 92 000 en 1850, año en que California se convirtió en el 31º estado de EE UU. Miles de trabajadores chinos intervinieron en las obras de la línea férrea transcontinental en 1869, que abrió nuevas vías a los mercados en ambas costas y animó a más emigrantes a asentarse en el “Estado Dorado”.

El terremoto de San Francisco de 1906 fue solo un susto, pues California siguió creciendo en tamaño, diversidad e importancia. La Revolución Mexicana (1910-1920) desplazó a California a muchos mexicanos y, de nuevo durante la II Guerra Mundial, cuando hizo falta mano de obra. Durante la guerra la industria militar prosperó y los sentimientos antiasiáticos llevaron al injusto internamiento de muchos japoamericanos, incluso en el este de Sierra Nevada.
California es una veterana pionera social gracias a su tamaño, confluencia de riqueza, diversidad de inmigración e innovación tecnológica. Hollywood ha cautivado al mundo con sus sueños cinematográficos desde la década de 1930, y San Francisco reaccionó contra la complacencia banal de los barrios residenciales posterior a la II Guerra Mundial propagando la poesía beat en la década de 1950, el amor libre hippyen la de 1960 y el orgullo gay en la de 1970. La revolución de internet, estimulada primero por los visionarios de Silicon Valley, “cableó” todo el país y elevó, en 1990, los valores de las empresas puntocom hasta los puestos más altos de la Bolsa.

Cuando explotó la burbuja y sumergió en el caos la economía del estado, los californianos culparon al gobernador demócrata, Gray Davis, y, en unas controvertidas elecciones para un nuevo mandato, votaron a Arnold Schwarzenegger. Pese a cierta torpeza inicial, "Governator", el actor metido a político republicano, colocó a la cabeza de su programa cuestiones medioambientales y la polémica investigación de las células madre.
El déficit presupuestario ha causado otra crisis financiera que los legisladores de Sacramento y el de nuevo gobernador Jerry Brown deben resolver. Entre tanto, la necesidad de una reforma de la educación pública, el exceso de presos en las cárceles, los parques estatales escasos de subvenciones y la inmigración ilegal de México, que suple la falta de mano de obra barata (sobre todo en agricultura), siguen siendo lacras para el estado.

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