miércoles, 29 de mayo de 2019

El amor del capitán Brando

España 1974. 93 minutos. Director: Jaime de Armiñán. Guión: Juan Tebar. Música: Jose Nieto. Fotografía: Jose Cuadrado. Productora: Incine. Reparto: Fernando Fernán Gómez,  Ana Belén,  Jaime Gamboa,  Julieta Serrano, Antonio Ferrandis,  Amparo Soler Leal,  Chus Lampreave
Sinopsis: Narra los amores imposibles entre Aurora (Ana Belén), la joven y atractiva maestra del pequeño pueblo castellano de Trescabañas, Juan (Jaime Gamboa), su inteligente alumno de 13 años, y Fernando (Fernán-Gómez), un viejo exiliado republicano que regresa a España tras 35 años de ausencia.
Seguimos con el retrato social. En este caso una supuesta denuncia de la intransigencia, represión e incultura de la España tardofranquista representada en un pueblo de Segovia. Y recalco lo de "supuesta" porque en "El amor del capitán Brando" poco de esto se ve. Por ejemplo, ¿qué les enseña la maestra Aurora (Ana Belén, que sí, está mona) a estos niños para montar tanto escándalo? ¿qué hace? Dicen que tratarlos como a hombres e impartirles educación sexual, pero sin contenidos específicos, y una especie de gimnasia un poco tonta. En todo caso, insuficiente. Ahora bien, más peliaguda es su "amistad" con un niño de 12 años. Imaginaos el escándalo que se montaría si los géneros estuviera cambiados, un profesor y una alumna, tal vez no entonces en los progres que querían "libertades" de todo tipo, pero sí ahora, que estamos mucho más atentos en la denuncia de cualquier muestra de pederastia.

Yo lo que veo es que la maestrita lo pone como una moto, en buen parte involuntariamente, le da de fumar y de beber, todo muy apropiado para los 12 años que tiene. Ahí está la clave, darle "libertad" a los niños para hacer lo que les venga en gana, eso es, tratarlos como adultos. Mientras tanto Aurora conoce a un viejo republicano que ha regresado al pueblo después de muchos años de ausencia. Fernando Fernán Gómez le saca ¡30 años! a Ana Belén, pero eso no es impedimento para que nos amenacen con un romance, pese a las denuncias de la amiga "bruja-franquista", que trata de disuadirla de tal relación. En fin, la película trata de ser mucho más ampulosa de lo que es. Como apunte, la moda real de los años 70, 1974, es aceptable, lejos del aire estrafalario-cómico de la de "...Y si no nos enfadamos" (1974). Incluso la femenina, la de Ana Belén, me gusta mucho, aunque sólo sale en una escena con botas.

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