miércoles, 24 de abril de 2019

Hamlet

Unión Soviética 1964 140 minutos. Director: Grigori Kozintsev. Guión: Grigori Kozintsev. Música: Dmitri Shostakovich. Fotografía: Jonas Gritsius. Productora: Lenfilm Studio. Reparto: Innokenti Smoktunovsky,  Mikhail Nazvanov,  Elza Radzina,  Yuri Tolubeyev, Anastasiya Vertinskaya,  Vadim Medvedev,  Vladimir Erenberg,  Stepan Oleksenko, Igor Dmitriyev,  Grigori Gaj,  Rein Aren,  A. Krevalid,  Yuri Berkun,  Ants Lauter
Sinopsis: Las ceremonias que celebran la coronación del Rey Claudio y su matrimonio con la madre de Hamlet dejan al joven príncipe indiferente. La inquietud de Hamlet no desaparece hasta que recibe la visita del fantasma de su padre. Al comprender la traición llevada a cabo por Claudio, Hamlet trazará un plan para vengar la muerte de su padre.
En películas como ésta, el cine soviético exhibe el pleno rendimiento de sus posibilidades. La tragedia de Hamlet se concibe con parámetros de arte mayor, a la altura del texto de Shakespeare.
En todos los baremos aplicables revela una calidad casi solemne. El vestuario y la ambientación son imponentes, lo mismo que la iluminación y la fotografía: la elección del blanco y negro refuerza la austeridad de la estética. La puesta en escena es la obra de un experto hombre de teatro, el propio Kozintsev. La dosificada música de Shostakovich se integra plenamente en el contexto dramático.
Las interpretaciones, de estilo sobrio, rebosan solvencia. Hamlet aparece convincente en el lado difícil, la fingida locura.
Un detalle de distinción cinematográfica: el famoso monólogo del Ser-o-no-ser es declamado en off, con voz tenue, mientras el príncipe pasea callado entre las rocas de la playa, con íntima expresividad de sus primeros planos.
Tienen también plasticidad brillante los exteriores marinos del castillo, el aterrador fantasma paterno en armadura, los nocturnos con antorchas, el duelo penoso de Ofelia velada con una gasa negra, y tantas otras escenas...
Un pero: el carácter oficial de la producción imprime cierta rigidez academicista, más chocante hoy que en 1964.
No obstante, cuando la tendencia ahora es el recurso a lo trepidante, merece la pena ver el afán de esta escuela de llegar a la intensidad por la calidad artística.

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