miércoles, 24 de abril de 2019

Guerra Sucia

España 1984 Director: Juan Piquer Simón. Guión: Juan Piquer Simón. Música: Librado Pastor. Fotografía: Juan Mariné. Productora: Almena Films. Reparto: Pierre Oudrey,  Carole James,  Frank Braña,  Mariano Vidal Molina,  Alicia Príncipe, Emilio Linder,  Alito Rodgers Jr.,  Monica Breckenridge,  Yolanda Soler, Guillermo Antón,  José Maria Bastos,  Óscar Simón,  Lone Fleming,  Jorge Ferrer, Francisco Sustman Sinopsis: Paul, mercenario en activo, es reclutado por una extraña periodista para realizar 'trabajos especiales' al servicio de una organización para-policial internacionalLa premisa es muy sencilla, hacer un film, un thriller, mezcla de cine de acción exploit  vinculado a la explicitación violenta de los 70, mezclado con ciertos aires de film de espías “bondianos” con regustillo a guerra fría. Teniendo en cuenta el año de su realización la pretensión, así como los looks de sus personajes y puesta en escena ya conforman un contexto "demodé" con más caspa que glamour retro. Sin embargo, aún siendo difícil adivinar si es aposta  u obligado por las circunstancias, no deja de tener su gracia ver como una ciudad como Madrid, en pleno apogeo de la movida, acaba por parecer como un suburbio pobre de cualquier ciudad del bloque soviético. Algo que dadas las características del film, lejos de desentonar le dan un aire más compacto, más sólido.
Uno de los elementos  destacables por su irrupción novedosa en el entramado fílmico de Juan Piquer Simón es la presencia de un erotismo, hasta el momento, inexistente o como máximo soslayada en elipsis pudorosas. No, no es que estemos ante un director de lo recatado o lo puduroso o lo conservador, no. Simón omite lo sexual porque su relevancia en sus films es argumentalmente nula y por ello, por coherencia ética con su forma de filmar, toma la decisión de no incluirla gratuítamente, aún sabiendo que para el público español de la época unos desnudos podrían suponer un gancho comercial estimable. Es en Guerra Sucia, dada su temática, que opta por incluir escenas de sexo y desnudos. Una vez estamos ante un ejercicio de coherencia empañado por el brochazo soez otorgado. Sí, no estamos ante un cineasta de la sutileza, y por ello el erotismo es sucio, vulgar, de motel barato. No hay espacio para la sensualidad y si para el brochazo, casi como si realmente le molestaran estas escenas y quisiera sacárselas de encima lo antes posible.

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