miércoles, 24 de abril de 2019

Antes llega la muerte

España 1964 98 minutos. Director: Joaquín Luís Romero Marchent. Guión: Federico de Urrutia. Música: Ritz Ortolani. Fotografía: Rafael Pacheco. Productora: Coproducción España-Italia; Centauro Films / Produzioni Europee Associati (PEA) Reparto: Cuando Bob Carey sale de la cárcel, después de una larga condena por asesinato, inicia la búsqueda de María, su antigua novia. Pero pronto averigua que, durante su ausencia, ésta se ha casado con Clifford, un rico hacendado. La felicidad de dicho matrimonio es sólo aparente, María, en realidad, está gravemente enferma; padece un tumor cerebral cuyas molestias ella atribuye a un imaginario embarazo. Para operar a María es necesario llevarla hasta la ciudad de Laredo, así que Clifford vende todas sus posesiones y emprende el largo viaje hacia la esperanza. Pronto se unirán a la expedición un antiguo explorador del ejército llamado Rogers, un simpático cocinero chino, Lin-Chu, y un mestizo que responde al apelativo de "Apuestas".
Sabemos que Leone fue la madre que parió el “spaghetti-western” y que de él heredó los códigos artísticos y morales que caracterizan al género. Pero el “spaghetti-western” (diría yo que sería más justo llamarlo “euro-western”) también tuvo un padre. Fue el madrileño Joaquín Luis Romero Marchent quien puso la semilla que hizo florecer un género odiado y amado a partes iguales, vilipendiado por unos y reverenciado por otros (si se me permite la salvedad, personalmente lo idolatro). Marchent fue el primer director europeo que se especializó en “westerns”. Hizo del paisaje almeriense un protagonista más de sus películas (esta película es el paradigma) y fue el primero en dotar a los personajes de una idiosincrasia latina (sus retratos de El Coyote y El Zorro).

“Antes llega la muerte” es su séptima película del Oeste y un peliculón como la copa de un pino. Se estrenó el 6 de Noviembre de 1964, solamente cincuenta y cinco días después de que Leone estrenara su película “Por un puñado de dólares”, de la que ninguna influencia se puede detectar. Evidentemente, se trata de un “western” de corte tradicional, a la manera clásica de autores como Ford, Hawks o Mann.

Narra los sucesos y peripecias que acompañan a una caravana en su recorrido de, más o menos, cien kilómetros desde un fuerte destacado en medio del salvaje Oeste hasta la fronteriza ciudad de Laredo, con el fin de que la esposa del promotor de la expedición sea operada de un tumor maligno.

Desde los primeros compases se atrapa al espectador con una excelente presentación de personajes. Marchent hace recaer el protagonismo sobre todos ellos y ninguno en especial, en una suerte de “western” coral. Las confrontaciones psicológicas y los enfrentamientos emocionales entre los personajes afloran a lo largo del viaje, auténtico motor narrativo de la película.

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