lunes, 30 de julio de 2018

Federación de guerrillas León- Galicia

Nada más producirse el golpe de Estado de julio de 1936 se constituyeron los primeros grupos de huidos en las montañas del oeste de la provincia de León. Se movían en el área comprendida entre Ponferrada (provincia de León), Puebla de Sanabria (provincia de Zamora) y Viana do Bolo (provincia de Orense), teniendo su «santuario» en la parroquia de Casaio (concello de Carballeda de Valdeorras), en la sierra del Eje, limítrofe entre las provincias de León y de Orense, y extendiendo sus bases a la vecinas sierra de Cabrera y sierra Segundera. Estos grupos organizaron una red de evasión a Portugal gracias a la colaboración del alcalde de la localidad fronteriza portuguesa de Pinheiro Novo. Tras la caída del frente norte en octubre de 1937 su número se incrementó con la llegada de soldados republicanos procedentes de Asturias.1​ Los cabecillas más conocidos fueron Girón, pronto convertido en una figura legendaria, Serafín Fernández Ramón Santeiro y David Fuentes Álvarez Velasco, este último mandaba un grupo integrado por seis o siete personas.

Tras la guerra civil, un grupo de 16 huidos socialistas asturianos entraron en contacto con ellos tras haber fracasado en su intento de llegar a Portugal, donde pensaban embarcar para irse a América —seis de ellos murieron—. Tras varios meses de conversaciones en la primavera de 1942 formaron la Federación de Guerrillas de León-Galicia, la primera organización guerrillera de posguerra, bajo el liderazgo del asturiano Marcelino Fernández Villanueva Gafas y del leonés Girón, que formaban la Dirección Ambulante.3​4​ La reunión constitutiva tuvo lugar en abril en los montes de Ferradillo, pueblo próximo a Ponferrada, y a ella asistieron 24 huidos: 5 socialistas, 4 anarquistas, 6 ugetistas, 4 comunistas y 5 sin adscripción política. El carácter pluralista y unitario de la Federación se preservó al incluir en sus estatutos fundacionales la prohibición del proselitismo político dentro de la organización. El puesto de mando se situó en un ático de un bar de Santalla del Bierzo y se creó una red de enlaces llamada la Organización del Llano —gracias al notable apoyo que encontró entre la población especialmente en El Bierzo—, y un Servicio de Información Republicano —que logró infiltrarse entre las fuerzas represivas, lo que le permitió adelantarse a sus operaciones en la zona–, y que juntos formaban las llamadas «Milicias Pasivas».

En los comienzos de la Federación jugó un papel importante Alexander Easton, un ingeniero británico jubilado que tenía una pequeña finca cerca de Ponferrada y que formaba parte de la red de evasión hacia Portugal de los pilotos aliados cuyos aviones eran derribados en la Europa ocupada por los nazis—su puesto oficial era encargado del servicio de la valija diplomática entre los consulados de Vigo, A Coruña y Gijón y la embajada en Madrid—. El «Inglés», como le llamaban los guerrilleros, les proporcionó una radio y una imprenta rudimentaria —con la que al año siguiente comenzarían a editar El Guerrillero en el ático del bar de Santalla con una tirada media de 300 ejemplares—, e incluso instaló una rudimentaria enfermería en una buhardilla de su casa.3​7​

En cuanto a sus objetivos la Federación estableció como prioritaria la supervivencia porque asumía que la lucha guerrillera no podría derribar ella sola la dictadura franquista y que ésta caería únicamente mediante una intervención de los aliados en España.8​

Las primeras bajas se produjeron el 6 de agosto de 1942 cuando cinco guerrilleros murieron cerca de O Barco de Valdeorras en un tiroteo con las fuerzas de orden público, enfrentamientos que se incrementaron al año siguiente —en los que murieron 5 guerrilleros, 1 policía armada, 2 guardias civiles y 3 civiles por represalias de estos últimos—.9​

Desvinculados de los partidos y sin ayuda externa, los guerrilleros vivían de lo que les daban sus enlaces y, sobre todo, de los golpes económicos, ejecutados siempre contra personas afines al régimen franquista, y cuyo resultado se destinaba normalmente a la compra de armamento en el mercado negro de Portugal. La guerrilla también daba charlas políticas entrando por sorpresa en los pueblos, y hacía abundantes sabotajes contra los vehículos de línea y el tendido eléctrico.



Los guerrilleros pasaban largas temporadas ocultos en casas de toda confianza, individualmente o por parejas. Cuando el peligro era mayor, se refugiaban en la Serra do Eixo, territorio libre para los guerrilleros durante varios años. La vida era dura en el monte, pero no faltaba la caza ni el agua. También era frecuente la marcha por el monte, a veces durante meses, caminando de noche y descansando de día.Durante 1947 las acciones de la Federación serán meramente económicas, con el objetivo de conseguir dinero para la subsistencia y para organizar la salida al extranjero, aun cuando la práctica desaparición de la red de enlaces, a causa de la represión, dificultaba enormemente la salida de los guerrilleros. Pero en 1948 la mayor parte de ellos consiguieron salir al extranjero. El 22 de octubre consiguieron salir en barco desde Luanco a San Juan de Luz una treintena de guerrilleros socialistas leoneses y asturianos. Otros muchos, en grupos de dos o tres, pasaron la frontera francesa a pie desde Bilbao o San Sebastián, mediante guías que cobraban por el servicio.

Algunos guerrilleros que quedaron en los montes de León, una vez perdida la organización, se dedicaron a actividades próximas a la delincuencia común. Otros grupos ingresaron en el Ejército Guerrillero y otros, muy pocos, permanecieron en El Bierzo y Cabrera, en una lucha sin esperanza.

Durante 1949 y 1950 irían muriendo en enfrentamientos con las fuerzas represivas casi todos los guerrilleros que quedaban en el antiguo territorio de la Federación. El último reducto guerrillero fue la comarca de La Cabrera, que prestó apoyo generalizado al grupo de Manuel Girón Bazán, histórico luchador que pasó por todas las fases: huido al monte en 1936, fundador de la Federación de Guerrillas, pasado al Ejército Guerrillero y último exponente de una guerrilla degenerada ya en algo cercano al parasitismo social, si bien todo el mundo coincide en que Girón era un hombre de extraordinaria moralidad. Murió el 2 de mayo de 1951 cerca de Molinaseca (Ponferrada), a causa de la traición de un compañero de partida.

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