viernes, 29 de enero de 2016

terremoto de Málaga de 1680

Se conoce como terremoto de Málaga de 1680 al seísmo que tuvo lugar el día 9 de octubre en la Málaga . El terremoto tuvo su epicentro en la  sierra de aguas, entre los actuales términos municipales de alora y carratraca  y tuvo una intensidad de 9 en una escala de 10.
El temblor se sintió en la ciudad de Málaga  a las 7.15 horas de la mañana. Según un informe detallado enviado al rey Carlos II, la catedral  fue el único edificio de la ciudad que no sufrió daños. Las víctimas mortales estuvieron en torno a las 70 personas y otras cien resultaron heridas. El temblor también se sintió en el mar, ya que fue sucedido por un maremoto.
La mañana del 9 de octubre de 1680, sobre las siete y cuarto de la mañana y cuando gran parte de la población malagueña aún dormía, un fuerte seísmo hizo acto de presencia provocando el desconcierto en la ciudad de Málaga. Fuertes ruidos y enormes temblores de tierra echaron a las calles a una población aterrorizada por la magnitud del terremoto. Los gritos de los que desconcertados iban reuniéndose en las calles eran muchas veces apagados por los ensordecedores estruendos de los edificios al caer. Las carreras de huida hacia ningún lugar en concreto eran la tónica, y los heridos, bien por la agitación, bien por los derrumbamientos de las infraestructuras, crecían por momentos entre el fragor del desconcierto.
Apenas fueron unos minutos, suficientes como para comprobar que la fuerza de la naturaleza, si se lo propone, es muy superior a la barbarie del hombre. Málaga quedó reducida a escombros.
Cuentan las crónicas mandadas a Carlos II relatándole e informándole de  los daños que sólo la Catedral permaneció en pie sin grandes destrozos. La mayoría de viviendas, en cambio, bien se vino abajo por la debilidad de sus cimientos y de sus materiales (casi un 20%), bien acabó siendo inhabitable por los daños estructurales causados durante el gran temblor. (algo más de un 30%).

La destrucción no distinguió entre pobres y ricos, entre civiles, militares o clérigos, ni entre locales o foranos. La devastación de Málaga por aquel terremoto fue casi total. De hecho, y como los males nunca vienen solos, la fuerza del desastre fue de tal envergadura que el temblor generó un pequeño maremoto, que llegó al cabo de muchos minutos a los restos de la ya derrotada ciudad, atravesando sus maltrechas murallas y adentrándose el mar por sus calles muchos metros adentro, asestando un segundo y certero golpe en el pueblo malagueño.
Fue un auténtico milagro que la cifra de muertos fuese tan escasa, pues según parece tan sólo unas 70 personas fallecieron, y algo más de dos centenares resultaron heridas de gravedad por lo sucedido. Aquel día la muerte llamó a las puertas de la ciudad y, afortunadamente, se sació con pocas almas.
El epicentro del terremoto fue la Sierra de Aguas, entre Álora y Carratraca. La intensidad fue de tal magnitud que en la moderna escala de Richter alcanzó los nueve puntos de diez posibles. Su fuerza se dejó sentir en lugares tan dispares como Sevilla, Granada, Jaén, Córdoba o Madrid. Y aunque Málaga fue la ciudad que más sufrió, no fue la única damnificada en la provincia. Así, Alhaurín de la Torre, Pizarra, Cómpeta, Alozaina, Cártama, Álora, Coín, Mijas, Benalmádena o Alhaurín el Grande quedaron seriamente dañadas, todos con decenas de casas colapsadas, otras tantas inhabitables y con sus iglesias muy dañadas. Algunas tuvieron muertos, y los heridos se contaron por centenares.
No fue el primer terremoto que sacudía Málaga, tampoco sería el último. Pero el de aquel 9 de octubre de 1680 fue el peor. Ese día los malagueños y buena parte del sur de la península sintieron que cuando la tierra se mueve, el hombre se da cuenta de cuán insignificante es él y cuán efímeras sus construcciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario