miércoles, 29 de julio de 2015

Abderramán I

Durante cinco años viajó huyendo de un lugar a otro del norte de África, hasta encontrar refugio entre los beréberes de la tribu Nafza, cerca de Ceuta, de la que era originaria su madre. Con el apoyo de los sirios que habían servido a los Omeyas y aún permanecían en España, consiguió pasar a la Península: en el 755 desembarcó en Almuñécar (Granada) y un año más tarde derrotó al emir Yusuf al-Fihrí y tomó Córdoba, en donde fue proclamado emir independiente de Al-Ándalus. 

Sus 32 años de reinado fueron bastante turbulentos, con continuas rebeliones: una de ellas, encabezada por el antiguo emir, acabó con la ejecución de éste en el 759. Otra, protagonizada en el 777 por varios jefes árabes del nordeste peninsular, contó con el apoyo de Carlomano, quien dirigió una expedición contra Zaragoza; la ciudad, aunque tomada por los rebeldes, no se entregó al rey de los francos, y en la precipitada retirada, éste perdió su retaguardia, mandada por el duque de Bretaña, Roldán, bajo el ataque de montañeses vascos en el desfiladero de Roncesvalles (gesta celebrada en la Chanson de Roland); las divisiones entre los rebeldes permitieron que Abderramán realizara una espectacular demostración de fuerza, con una campaña militar que recorrió Navarra, Aragón y Cataluña. 

Abderramán consiguió mantenerse en el poder con el apoyo de un buen ejército, formado en su mayor parte por mercenarios beréberes; consolidó así a la dinastía Omeya, derrocada en Oriente, al frente de un emirato español cuya organización calcó del califato oriental; e inició la construcción de la mezquita de Córdoba, que quedaría para la posteridad como símbolo de aquel primer esplendor de la España musulmana.
Entre los años 779 y  780 , los omeyas  Abd al-Salam ibn Yazid y el sobrino del emir, Ubayd Allah ibn Aan, intentaron derrocarlo del poder y pagaron el intento con su vida.
Tiempo después, en el año 783, su sobrino, al-Mugira, hijo de su hermano Walid, junto con un hijo del famoso Al-Sumayl ibn Hatim llamado Hudhayl ibn Al-Sumayl, fraguaron otra conspiración que también pagaron con su vida.
También su fiel liberto Badr fue insolente con su señor y cayó en desgracia, siendo temporalmente desterrado a una plaza fronteriza en el año 772. Años más tarde se reconcilió con el emir y recuperó los bienes confiscados y las prerrogativas pasadas.
Tuvo tres hijos legítimos que pretendían sucederle, Suleimán, Hisham y Almondzir. Abderramán tomó la decisión de elegir el sucesor siguiendo una antigua tradición oriental. Escogió a  hisham , por ser el más parecido a él tanto en carácter como físicamente, a quien dejo un inmenso legado.
Nunca perdió ninguna batalla y en sus últimos años, Abderramán tuvo que lidiar con una sucesión de conspiraciones en el palacio, las cuales reprimió enérgicamente. Estableció un estado musulmán unificado que logró detener el avance cristiano por varios siglos y evitó el colapso del control islámico en la península. Fundó la dinastía que aseguró el control omeya de  Españáhasta 1031
Después de sofocar la rebelión de los moriscos en el siglo 16 , es posible que fueran a establecerse en la región de Valencia algunos descendientes omeyas que quedaron y que hubieran sido obligados a cristianizarse o a salir deportados desde el puerto de alicante  en 1609.

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