domingo, 29 de marzo de 2015

Miguel Hernández

Miguel Hernández Gilabert. (Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942). Poeta y dramaturgo español.
De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar; aún así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un gran lector de la poesía clásica española. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.
A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. A su vuelta a Orihuela redacta Perito en Lunas, donde se refleja la influencia de los autores que lee en su infancia y los que conoce en su viaje a Madrid.

Ya establecido en Madrid, trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones pedagógicas de Alejandro Casona; colabora además en importantes revistas poéticas españolas. Escribe en estos años los poemas titulados El silbo vulnerado e Imagen de tu huella, y el más conocido El Rayo que no cesa (1936).
Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal.  Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.
Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz.
 Aunque cronológicamente el autor debería pertenecer a la llamada promoción del 35, de la que formaron parte poetas como L. Rosales o L.M. Panero, el estilo de su obra y su relación con los representantes de la Generación del 27 hacen que se le considere el miembro más joven de esta última, el "genial epígono del grupo" en palabras de Dámaso Alonso. Su trayectoria como escritor dio comienzo con algunas colaboraciones en la revista de tendencia católica El Gallo Crisis, dirigida por Ramón Sijé.
 Durante la Guerra Civil cultivó la llamada poesía de guerra: su fe republicana se plasmó en una serie de poemas reunidos en Viento del pueblo (1937), que incluyó la "Canción del esposo soldado", dirigida a su mujer, y otras creaciones famosas, como "El niño yuntero". También en este período concibe El hombre acecha (1939), que manifiesta su visión trágica de la contienda fratricida, y diversos textos dramáticos que se publicaron con el título Teatro en la guerra (1937).
https://www.youtube.com/watch?v=LsKwt24q5eY

En abril de 1939, concluida la guerra, ya se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo joaquín  ordenó la destrucción completa de la edición. Sin embargo, dos ejemplares que se salvaron permitieron reeditar el libro en 1981.

Su amigo Cossío se ofreció a acoger al poeta en Tudanca, pero este decidió volver a orihuela . Pero en Orihuela corría mucho riesgo, por lo que decidió irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de portugal  por huelva . La policía de salazar, dictador fascista  de Portugal, lo entregó a la guardia civil.
Cuando está en prisión, su mujer Josefina Manresa le envía una carta en la que menciona que sólo tenían pan y cebolla para comer; el poeta compone en respuesta las nanas de la cebolla  Desde la cárcel de Sevilla lo trasladaron al  penal de torrijos  en Madrid (hoy calle del Conde de Peñalver), de donde, gracias a las gestiones que realizó  pablo neruda  ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno en madrid , fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940 . jose maría cossio y otros intelectuales amigos, entre ellos luis armarcha hernández  amigo de la juventud y vicario general de la diocesis de orihuela  (posteriormente obispo de León en 1944), intercedieron por él y se le conmutó la pena de muerte por la de treinta años de cárcel. Pasó a la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre, al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941 , fue trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con buero vallejo. Allí enfermó: padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis . Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo  de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo vicente alexandre compuso un poema. Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de nuestra señora del remedio de alicante , el 30 de marzo.


Miguel Hernández murió encarcelado y enfermo de tuberculosis, en 1942, antes de haber conseguido escribir la obra definitiva que lo consolidara como uno de los grandes poetas del siglo XX, según el hispanista Ian Gibson. Su fracaso “es un símbolo de una España que pudo ser y no fue”. Gibson ha reunido a Hernández con los otros tres gigantes de la poesía española contemporánea: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca, en Cuatro poetas en guerra (Planeta), un estudio que subraya que los cuatro se comprometieron con la defensa de la república y que lo pagaron con la muerte y con el exilio. “Son cuatro poetas esenciales unidos por el amor a la república y a la democracia”, ha señalado hoy el autor, en la presentación del libro en Madrid.

El hispanista ha recuperado la figura olvidada del periodista argentino de origen español Pablo Suero (Gijón, 1989-Buenos Aires, 1943), que entrevistó a los poetas en los años treinta, y lo ha empleado como hilo conductor para anudar sus vidas. Suero permite seguir la historia de la Guerra Civil desde que llegó a España en 1935, en pleno ambiente preelectoral, hasta que, concluida la derrota republicana, el periodista se lamenta en Argentina del destino de la democracia española. Su obra quedó recogida en el volumen España levanta el puño.
Hoy es el aniversario del fallecimiento de uno de los mejores poetas que a dado nuestra tierra: Miguel Hernández. Este es un homenaje, para que nunca olvidemos, y sigamos defendiendo la legalidad de la república española cruelmente atacada por las hordas fascistas y para recordar el legado cultural de esos genios de las letras que la ignorancia fascista trató de ocultar y defenestrar.

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