sábado, 22 de marzo de 2014

la escasez de agua

Las fuentes, los manantiales, las cuencas o cañadas están en acelerada vía de extinción, hay cambios  de clima  y de suelo , inundaciones, sequías y desertización. Pero es la acción humana la más drástica: ejerce una deforestación  delirante, ignora los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas locales, retira el agua de los ríos de diferentes maneras, entre otras con obras de ingenieria , represas y desvíos.
En la agenda política  internacional el tema de la escasez del agua se ha vuelto prioritario, por ejemplo, el acceso al agua es un punto  importante de los acuerdos de paz entre Israel  y sus vecinos. Pero este aspecto no está confinado al Medio Oriente, puesto que el compartir ríos es un asunto de índole de seguridad nacional, precisamente por la importancia del agua para el desarrollo ; actualmente cerca del 40% de la gente en el mundo vive en más de 200 cuencas de ríos compartidos.
Y es que ante una situación de escasez del agua la amenaza se cierne sobre tres aspectos fundamentales del bienestar humano: la producción de alimentos , la salud y la estabilidad política y social. Esto se complica aún más si el recurso disponible se encuentra compartido, sin considerar el aspecto ecológico.
Es por esto que, la gestión del recurso deberá tender a evitar situaciones conflictivas debidas a escasez, sobreexplotación y contaminación , mediante medidas preventivas que procuren un uso racional y de conservación.

La conceptualización de la conservación del recurso agua debe entenderse como un proceso  que cruza a varios sectores, por lo que la estrategia debe considerar todo: lo económico, lo social, lo biológico, lo político, etcétera.
La calidad  del agua son fundamentales para el alimento, la energía y la productividad . El manejo  juicioso de este recurso es central para la estrategia del desarrollo sustentable, entendido éste como una gestión integral que busque el equilibrio entre crecimiento económico, equidad  y sustentabilidad ambiental a través de un mecanismo regulador que es la participación social efectiva.
El agua es un recurso imprescindible pero escaso para la vida. Menos del 1% del agua del planeta es dulce y accesible para el hombre , aunque este porcentaje varía considerablemente según el lugar, el clima o la época del año.
contaminación:
La contaminación del agua por tuberías de desechos debe ser controlada de alguna manera.
El déficit local y regional de agua es debido, sobre todo, al aumento de las necesidades surgidas del desarrollo económico y de la explosión demográfica. El hombre ha utilizado el agua para fines cada vez más numerosos, y su dependencia de ese elemento no ha hecho más que crecer.
El recurso agua es cada vez más apreciado, tanto para uso doméstico industrial o agrícola. Su escasez, sobre todo en las zonas áridas y semiáridas, la sitúan como prioridad vital para el desarrollo de las poblaciones: "si no hay agua, no hay vida". Muchos son los programas  emprendidos para el uso racional del vital líquido; sin embargo; gran parte de ellos adolecen de objetividad, ya sea por su difícil aplicación o por el elevado costo  que representan; es más, se ataca el problema desde puntos de vista sofisticados (se piensa que el  modelo  más complicado es el mejor); sin embargo existen oportunidades valiosas que están a nuestro alcance, que solo requieren ser visualizadas, un tratamiento técnico simple y "coincidencia  de todos".

Mucho se habla de las plantas  tratadoras para reutilización del agua en ciertas actividades donde no se requiere la calidad de potable (claro, dado el acondicionamiento de las aguas degradadas). Pero hemos olvidado que también hay desperdicios que no están a la vista y por ello no les ponemos atención.
Adicionalmente, la contaminación causada por los efluentes domésticos e industriales, la deforestación y las prácticas del uso del suelo, está reduciendo notablemente la disponibilidad de agua utilizable. En la actualidad, una cuarta parte de la población mundial, es decir, mil quinientos millones de personas, que principalmente habitan en los PED (Países en Desarrollo) sufren escasez severa de agua limpia, lo que ocasiona que en el mundo haya más de diez millones de muertes al año  producto de enfermedades  hídricas.
Si no se acometen reformas en profundidad en la gestión y utilización del agua dulce, la escasez de este recurso imprescindible será un problema grave para la mayor parte de los futuros 9.000 millones de habitantes del planeta Tierra en el plazo de una o dos generaciones, advierten los científicos reunidos la semana pasada en la conferencia agua de antropoceno , celebrada en Bonn, Alemania, que ha reunido a medio millar de especialistas de todo el mundo. El agua dulce es un recurso natural esencial para el que no existe sustituto, recuerdan los científicos, y el riesgo que afronta la humanidad es autoinfligido y completamente evitable.

“La mala gestión del agua, el uso excesivo y el cambio climático suponen amenazas a largo plazo para el bienestar de la humanidad”, afirma la declaración. “Incontables millones de actividades humanas locales repercuten en cambios a escala regional, continental y global que alteran drásticamente los flujos y reservas de agua, reducen su calidad y perjudican a los ecosistemas. La actividad humana, por tanto, juega un papel central en el comportamiento del sistema global del agua”.
La declaración recoge las conclusiones esenciales del Proyecto Sistema Global del Agua en el que los científicos llevan trabajando desde 2004.
“Los humanos suelen buscar su suministro de agua a través de soluciones de ingeniería a corto plazo y, a menudo, costosas que pueden generar impactos en los sistemas sociales y ecológicos. Ante el dilema de elegir entre agua para obtener un beneficio económico a corto plazo o defender la salud general de los ecosistemas acuáticos, la sociedad masivamente elige el desarrollo, a menudo con consecuencias nocivas en los mismos sistemas que proporcionan ese recursos”, explican los científicos. El desarrollo sostenible requiere tanto la innovación tecnológica como institucional, advierten. Las investigaciones “confirman que el actual incremento del uso del agua y la escasa eficiencia del sistema hídrico avanzan en una trayectoria insostenible”.
https://www.youtube.com/watch?v=3q8wtr8DTWs
La Declaración de Bonn reclama una agenda que aglutine la labor de científicos, políticos y gestores, y hace unas recomendaciones: adquirir el compromiso de adoptar un enfoque multidisciplinar y a diferentes escalas en la investigación del agua para comprender el complejo e interrelacionado sistema hídrico global y cómo puede cambiar en el futuro; realizar estudios de síntesis acerca del conocimiento sobre el agua dulce que permita desarrollar evaluaciones de riesgo y estrategias de protección de los sistemas de agua; preparar a la siguiente generación de científicos y expertos en cambio global para hacer frente al reto; extender el monitoreo mediante redes de observación del medio ambiente y sistemas avanzados de satélite; tomar en consideración alternativas basadas en los ecosistemas frente a las costosas soluciones estructurales ante el cambio climático; desarrollar soluciones innovadoras en las instituciones que se ocupan del agua, con un equilibrio entre soluciones técnicas y de gestión.

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