domingo, 28 de abril de 2013

la infancia de norman bates

               capítulo 5
  



           Revíví el día que todo el pueblo se movilizó para salvar a theo radcliffe, con la diferencia de que los dos chicos que buscan están en mi refrigerador.
En esta ocasión, más que concienciación ciudadana había una curiosidad morbosa, quizás el echo de que uno de los desaparecidos  sea el hijo del alcalde haga movilizar todo un destacamento y no se puede decir de esos soldados que fueran la flor y nata del ejército, ssiquiera unos alegres patriotas. Esa es la imagen que nos querían vender, latinos, asíaticos, irlandeses, de europa del este, afromericanos, golfos de ciudad y campesinos todos chicos de familias humildes sin oportunidades en la vida, y el ejército cómo única solución los hijos de las familias bien colocadas veían por la tv, como los que antes para ellos eran los residuos de la sociedad, lucaban por ellos y por la paz y libertad. con coraje por la bandera de las barras y estrellas.
Cuando volvían a casa de  la guerra, eran apartados de la sociedad su crudo testimonio era dificil de digerir en la programación de sobremesa y es que la guerra no tiene nada de noble ni heroico, los desharrapados del mundo hacen la guerra, y la historia la escriben engolados ejecutivos, a nadie le importa los peones que caigan en la partida, hay que proteger a la dama, y la dama en este tablero, es la industria armamentistica americana, que es la que con el apoyo de la cia, y otras empresas, petroleras entre otras, deciden guerras, el capitalismo agresivo no entiende de vidas.
Es la gran mentira americana, muchos de esos muchachos que estaban emborrachandose en tascas, puticlubs y en los casinos de dairvale, volarían por los aires a golpe de napalm años más tarde en vietnam. Confieso que estaba asustado, los soldados ya empezaban a tomar posiciones en torno a mi motel, con la intención de dragar el pantano, no encontrarían a los chicos pero sía  tia clara, o a edmund fawcett, harían preguntas, tantas que acabarín por descubrir lo que escondo en el sótano, ¿ quiere un refresco sheriff?
Dos echos decisivos salvaron mi asustado culo, la primera es que me fuí hacia las afueras del pueblo y desde una cabina, hice una llamada anónima, asegurando que había visto a los chicos cojer un autobús con destino desconocido.
Escuchando al sheriff, le comentaba a su ayudante que recibian cientos de llamadas diarias y que tenían que hacer un filtro para saber cuales tomar en serio.
Estuvieron 2 días los soldados en el pantano, 2 eternos días en los que miles de cosas se me pasaron por la cabeza, desde confesar y entregarme,  hasta suicidarme, pero por un golpe del destino en el pueblo de al lado se declaró un incendio en una empresa, y los soldados abandonaron momentaneamente su labor y se fueron al pueblo de al lado a sofocar el incendio. Después vinieron unas lluvías torrenciales durante 3 semanas,  en las que les fué imposible dragar el pantano y el batallón de los alegres muchachos acabó por ser llamado a filas. Seguía momentaneamente salvado, es como si un influjo maligno me protegiera, puede que Dios exista, pero no dentro del motel Bates, aquí no hay más Dios ni Diablo, que el cadaver de Madre.
to be continued.

 bueno, me queda la tercera parte de la novela, que no está escrita pero está en mi sesera, en esta foto del bueno de Norman, teneis la pista de como va a acabar.

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