sábado, 20 de abril de 2013

la infancia de Norman Bates




capítulo  3




              Es un trago muy amargo recordar mi pasado, pero por una vez en la vida y pese a las múltiples crisis y retrocesos que sufro tengo que sacar fuerzas de dónde sea para concluir mi relato.
¿ Os acordais de Laila? esa niña de 5 años, de la cual me enamoré inocentemente cuando eramos crios y a la que madre me prohibio tajantemente proseguir con tan pura amistad.... oh dulce candidez....Laila, ya no era un niña de trenzas, aparato en los dientes y pecas, tenía 15 años y estaba más guapa que nunca, en plena pubertad, ella y su novio querían descubrir los placeres de la carne, lo que pasa es que tuvieron la nefasta idea de huir de las miradas inquisitivas de la puritanista Fairvale y esconderse en los arrablaes del pueblo concretamente en mi sótano.
Pero se me escapan detalles, antes tuve la visita de Karras, por lo tanto tuve que esconder a Madre en el sótano.
Una vez pasado el peligro me fuí cómo todas las mañanas a cambiar las sabanas de todas las habitaciones del motel. Fué ahí dónde ví a aLaila y su amigo, agarrados de la mano entre risas nerviosas colarse por el ventanuco de mi sótano, dónde aún estaba Madre sentada en su silla.
Empecé a correr hacia la casa entre la nausea que precede a escuchar las voces de Madre, entre jadeo y jadeo me iba martilleando la cabeza " dos puercos están blasfemando mi hogar" " tú no vales nada Norman, tendré que deshacerme de ellos".
Entre en casa y subí de 2 en 2 los escalones hasta llegar a la habitación de Madre, me puse rapidamente un vestido rojo y la pelucla, agarre con fuerza el afilado cuchillo que guarda Madre en el segundo cajón de su mesilla.
Ya escuchaba los alaridos de terror que procedían del sótano, sin duda habían descubierto a Madre, puedo asegurar que el susto aún fué mayor cuando encendí las luces y me conteplaron, el chico le echo valor y se me avalanzó encima, pero 3 precisos zarpazos con mi afilado cuchillo lo dejaron sin respiración. Laila se escapaba por el ventanuca mientras yo le gritaba con voz feminina " no escaparas lejos":
Salí corriendo de la casa, pero Laila corría mucho para mí, que me iba pisando el vestido y tropezando a cada momento, mientras se banboleaba mi peluca, me imagino que la escena sería dantesca. Tuve suerte que tropezó contra la raíz de un árbol quedando incosnciente, al golpearse contra el tronco. La lleve de nuevo hasta el ´sotano dónde la até y amordace, sentada en una silla, al lado de Madre, la cual sonreia al ver cumplidos sus deseos bañados en sangre.
Estaba pensando que hacer con ella, cuando sonó un claxón, un cliente para el Motel, los infortunios iban de 3 en 3, y precisamnte cuando hacía 3 semanas que nadie se hospedaba en el motel, nmi idea era echarles a la ciénaga, pero tuve que aparcar la idea. Me limpie rapidamente la sangre que salpicó mi rostro y enrte bocinazos impacientes acudí lo más pronto que pude a mi cliente para aparentar normalidad.
to be continued

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