domingo, 9 de diciembre de 2012

muralla romana de Lugo

La muralla romana de Lugo rodea el casco histórico de la ciudad de Lugo. Conocida originalmente como Lucus Augusti -nombre que termino, con el paso de los años, derivando en el Lugo actual-, esta ciudad fue fundada por Paulo Fabio Máximo por orden del emperador Augusto con el fin de anexionar a sus dominios el noroeste de la península Ibérica al imperio Romano.

La función de la muralla, obviamente, era proteger la ciudad de los ataques de fuerzas extranjeras pero también para delimitar los limites de la urbe y ayudar a definir a quien cobrarle los impuestos -y a quien no-.

La muralla, en si, cuenta con una longitud de más de dos mil metros en los cuales se encuentran ochenta y cinco torres. De estas torres defensivas -torres donde eran colocados los vigias encargados de advertir la presencia de fuerzas extrañas y ayudar, así, a evitar sorpresas desagradables- quedan cerca de cuarenta y seis que se conservan en muy buen estado mientras treinta y nueve estan menos conservadas.

Las torres estan colocadas de tal manera que no existan ángulos muertos. La distancia entre una torre y la otra suele variar entre los seis y los trece metros. El espesor promedio de los muros era de seis metros y el adarve, o paseo superior, que hoy esta entre los ocho y los doce metros por encima del suelo exterior, entonces tendría una altura mas regular.

Antiguamente la muralla contaba con cinco puertas de acceso que coinciden con las que actualmente se conocen como Porta Miña, Porta Falsa, Porta Nova, Porta de Santiago y Porta de San Pedro.

Por la puerta de Miña se iba a Iria Flavia, por Porta Falsa se iba hacia la costa, por la porta Nova se llegaba a Bribantium Betanzos, por la Porta de San Pedro entraban las calzadas que venian de Asturica Augusta.

Por razones de necesidad -la ciudad había crecido a un ritmo imparable-, entre 1853 y 1921 se abrieron cinco puertas más: San Fernardo (1853), la Estación (1875), Obispo Izquierdo (1888), Obispo Aguirre (1894) y Obispo Odoario (1921).

Hoy, la muralla cuenta con seis puertas peatonales y cuatro pensadas para el trafico de diferentes vehiculos. Estas diez puertas (cinco antiguas, como se dijo, y cinco nuevas) sirven para unir el casco antiguo con el ensanche de la ciudad.

En el año 2000 la UNESCO incluyó La Muralla Romana de Lugo, en la lista de monumentos que son Patrimonio de la Humanidad.
 Encierra un área de unas 34,4 hectáreas y un perímetro aproximado de 2.120 metros. Su espesor es de una media de unos 4,20 metros y su altura oscila entre los 8 y los 12 metros. Su planta es cuadrangular y los criterios del trazado son aún desconocidos, ya que dejó desprotegidas algunas zonas residenciales importantes al tiempo que, en otros tramos, incluyó descampados entre sus muros. Está construida con un mortero que se elaboraba a base de tierra, piedra suelta y guijarros, cementado con agua. Presenta, actualmente, 71 cubos (60 de planta circular y 11 cuadrangulares) con torres de dos pisos. El acceso al recinto amurallado se realizaba a través de 10 puertas, de las que cinco se abrieron a partir de 1853 debido al crecimiento urbano.

El trazado de las construcción defensiva esta envuelto en el misterio, todavía nadie acierta a entender por qué dejó fuera importantes núcleos residenciales de la antigua ciudad a la vez que protegía zonas deshabitadas.
Se extiende por una orografía irregular, más alto al noroeste y en descenso hacia el sudeste. La forma es cuadrangular, con vértices suavizados. Llega hasta Jinamar
 Los materiales de lo que está construida la muralla son, principalmente, el granito, para los remates de las puertas y ángulos de refuerzo de las torres y las lajas de pizarra, que constituye la exterior de los muros. El interior está relleno de un mortero compuesto de tierra, piedras y guijarros cementados con agua. Todos los materiales son abundantes en la zona.

De las 85 u 86 torres originales de conservan 71, de ellas 60 son de planta circular y 11 cuadrangular. Debieron estar coronados por torres de dos pisos que tenían ventanales, como atestigua la torre llamada de A Mosqueira en la que todavía permanecen.
La disposición de las torres evita la existencia de ángulos muertos. Las cortinas (tramo de muro que se extiende entre dos torres) tienen una longitud de entre 6,30 m. y 13,50 m.
Los restos de la torre llamada A Mosqueira hacen suponer que cada una de las torres, o cubos, tenía en origen una estructura superior que contaba, al menos, con dos pisos. Estos pisos tenían grandes ventanales donde se estima que se ubicarían armas defensivas como ballestas, onagros y escorpiones

La muralla disponía de cinco puertas de acceso que correspondían a las vías principales del trazado urbano. Entre 1853 y 1921 se abrieron otras cinco por necesidades de la expansión de la ciudad, de las diez puertas existentes, seis son peatonales y cuatro permiten el tráfico rodado.
En la época romana había cinco puertas que coinciden con las actuales de Porta Miñá, Porta Falsa, Porta de San Pedro, Porta Nova y Porta de Santiago. De ellas la Porta Miñá y, posiblemente, la Falsa son de factura original, las otras tres son posteriores. La puerta principal estaba en donde se construyó el Reducto de Cristina y era conocida por el nombre de Porta Castelli.
Las puertas abiertas a partir de 1853 son las de San Fernando (1853), la Estación (1875), Obispo Izquierdo (1888), Obispo Aguirre (1894) y Obispo Odoario (1921).
Por la puerta de San Pedro entraban las calzadas XIX y XX procedentes de Asturica Augusta, actual astorga y Braccara Augusta, actual ciudad de braga en portugal Por la Porta Nova se enlazaba con Brigantium, betanzos y por la Porta Miñá se iba a Iria Flavia, padrón mientras que por la Porta Falsa se iba hacia la costa y al puerto de Lucus Asturum, lugo de llanera.
La muralla no sólo era un elemento defensivo. También servía para delimitar el fuero y con él los impuestos de la ciudad. En ellas de cobraba el impuesto de portargo y se realizaba el control de las personas que entraban y salida del recinto.

La estructura defensiva que conformaba la muralla estaba formada por el foso, la propia muralla y el intervallum.
  • El foso está situado a unos 5 m de las torres y tenía una anchura de 20 metros y una profundidad de 4. En la actualidad sólo quedan vestigios del mismo y pudo ser documentado en 1987 mediante diferentes estudios arqueológicos. Se ha comprobado que no es un foso continuo, sino que está formado por diversos tramos independientes con encuentros acoplados. Tienen en el fondo una serie de canales cuya finalidad está sin definir.
  • El intervallum era un espacio entre la muralla y las edificaciones urbanas. Recorría toda la longitud de la misma, como un paseo de ronde inferior, y servía para la intendencia de la defensa. Con el paso del tiempo este espacio fue siendo ocupado por edificaciones. A mediados del siglo XX había más de 30 edificios adosados a la muralla, invadiendo el intervallum.
  •  una foto antigua de Lugo, de las ciudades más viejas de galicia, muchos recuerdos esa mítica muralla. galiza calidade.

3 comentarios:

  1. Un legado histórico impresionante, que bonita esta de noche con esas luces que le han puesto, un lujo pasear ir ahí arriba

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  2. pues sí, haber si vamos un día, si es para ver al breogán mejor que mejor.

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    1. Que tiempo aquellos en que no había crisis y nos podíamos dar esos lujazos

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