viernes, 24 de agosto de 2012

un hombre lobo americano en Londres

1981. londres. 97  minutos, terror comedia. director: jhon landis. reparto: david naughton. jenny agutter, griffin dunne, jhon woodwine, lila kaye, brian glover. oscar al mejor maquillaje
sinopsis: David Kessler y Jack son dos jóvenes estadounidenses que, con sus mochilas a cuestas, han decidido pasar tres meses recorriendo Europa. En Inglaterra, en una zona rural desolada, la gente les da unos consejos escalofriantes: "no os apartéis del camino y no os acerquéis a los páramos", "cuidado con la luna". Cuando los jóvenes emprenden la marcha en la oscuridad, oyen un aullido terrorífico procedente de los páramos, pero no saben que los persigue una bestia legendaria sedienta de sangre, cuyas víctimas se convierten en muertos vivientes que deben vagar por la Tierra eternamente; en cambio, quienes escapan con vida tienen reservado un destino diferente..
 En plena fiebre licantrópica (“Aullidos”, “En compañía de lobos“) John Landis rodaba un entretenido film que, pese a desligarse premeditadamente de los cánones propios del género, cosechó un considerable éxito, convirtiéndose -a su vez- en una de las películas ‘de culto’ más curiosas de los ochenta.

Pese a que yo siempre me he decantado por productos de género con mayores dosis de pureza y método, he de reconocer que Landis consigue defender con bastante fortuna esta inusual miscelánea de terror, suspense, comedia, amor, fantasía y alguna pincelada gore en la que los efectos especiales destacan especialmente. Sólo por la espeluznante escena en la que David Naughton se transforma en lobo vale la pena ver la película. Inenarrable. Ver para creer. Sin lugar a dudas, un trabajo técnicamente impecable. Suficiente como para considerar “Un hombre lobo americano en Londres” como un solvente y decoroso ejercicio. De ahí a flipar enardecidamente con ella media un abismo.
Nos encontramos ante una magnífica película sobre hombres lobo, que marco un antes y un después en este género, en la que, un en la cumbre de su carrera John Landis, nos regala una historia sobre dos tipos que son atacados por una extraña criatura cuando se encuentran perdidos en la campiña inglesa y no ser bien recibidos en una siniestra taberna poblada de inquietantes lugareños cuando trataban de refugiarse del mal tiempo y de la proximidad de la noche.
Uno de ellos (Griffin Dunne) es masacrado por la bestia y el otro (David Naughton) resulta gravemente herido minutos antes de que los parroquianos de la taberna de marras acaben con la criatura.
Todo esto en los primeros minutos, a partir de aquí tenemos, ya con el superviviente reponiéndose de sus heridas en un hospital de Londres, donde conecta con una bella enfermera (Jenny Agutter), una divertidísima, terrorífica y rompedora película, donde nos encontramos con el hombre lobo haciendo de las suyas, las victimas (incluido su amigo Griffin Dunne), apareciéndosele en todo tipo de situaciones cotidianas al confundido y muy a su pesar hombre lobo, (devenidos en una especie de fantasmales zombies), recriminándole a través de unos descacharrantes diálogos el estropicio que ha hecho con ellos (entre aparición y aparición, el desmejoramiento físico deveniente de la putrefacción, es cada vez más evidente).
La transformación en hombre lobo, realizada por el equipo de efectos especiales comandado por Rick Baker a ritmo de la magnífica canción Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival, fue para los espectadores de la época toda una conmoción, habiéndose ganado por derecho propio el calificativo de icono cultural, aparte de que a fecha de hoy no ha sido superada en cuanto a atmosfera y credibilidad por ninguna de las que han venido después (ni lo será, por muchos bits que pongan en el empeño).
En resumen, absolutamente recomendable y cita ineludible para el buen aficionado al género de terror.
Hay una edición especial en DVD, en la que David Naughton yGriffin Dunne, comentan el film en el menú de subtítulos que es una autentica y divertidísima gozada.
 Hombres y lobos.
La sucia galera en que estoy a bordo de este barco de desahuciados, rumbo a una isla del viejo continente, no me hace sentir peor. Ex convictos, asesinos, violadores, psicópatas. Es la fauna que conforma la tripulación.
Tal vez algún día regrese a América. No… no lo creo, este es un viaje sin retorno. Una condena, una misión brutal para pagarle a la sociedad todo el daño que le he hecho; pero sobre todo el daño a mí mismo.
El hipnotizador me regresa más cerca al presente. Ya no estoy en la galera del barco. Estoy en Londres. En mi habitación, cerca de la media noche. Es una noche fría de luna llena y neblina. Afuera la poca gente en la calle camina abrigada. Hace frio en las calles londinenses, pero dentro de mí hay un fuego espantoso que me quema las entrañas. Mis músculos crecen, mis huesos crecen, mi pelo crece, la bestia dentro de mí está saliendo. El licántropo emerge poderoso. La maldición del nahual que alguna vez me contaron allá en México entre hongos alucinantes es verdad.
Mi envoltura humana se pierde; siento un dolor que no puedo contener. Las ropas me estorbaban. Un deseo de matar de animal salvaje brota desbocado. La sangre llama mis sentidos. Necesito carne humana, sangre humana. Corro por las calles. Mi descomunal tamaño hace añicos lo que encuentro a mi paso. El olor de la presa me excita. Un grito, un lamento surge desde mi pecho, un aullido bestial que ensordece. La cabeza de ese ser humano rueda. La gente grita. Una mujer llora cerca de mí. Los disparos se confunden con mis gruñidos.
Vuelvo al sofá del hipnotizador. Mis ojos casi no son humanos.
-Despierte… señor David. La noche quedo atrás.
-Los espectros me siguen… -
-No se sienta culpable señor David, después de todo, alguien tenía que matar al policía. Usted nos dio su cabeza. Por eso vino desde América. Acéptese David, usted es una fascinante máquina de matar. Al servicio de los humanos.
Le recomiendo por ahora, tomarse unas vacaciones, tal vez Italia. Espere el nuevo llamado de la Luna. Se acostumbrara, sera menos doloroso cada vez. Los mejores tiempos están por venir. . ¡Ah! una última cosa… por ahora no vaya al cine, está en remodelación. Ya que no le sirvió de celda, la noche que mato al policía. Y si usted va ahí, probablemente regrese el insomnio.
 Me ha sorprendido encontrarme casi por azar con esta película de Landis. Curiosa, rara, inclasificable, entre el terror más exquisito y un humor que aunque esté fuera de lugar no perjudica, todo lo contrario, le da un toque especial que la hace diferente. Por no hablar de unos efectos especiales brutales no sólo porque se trate de una película de principios de los ochenta, nada tiene que envidiar a muchos productos actuales bien entrado el siglo XXI. No es para ponerle un diez, hay alguna laguna en la trama y más de un pero. Sin embargo, entretiene y no se hace pesada, además, mucho de lo gore que ofrece no pasa del límite de lo desagradable. No hay que olvidar que es una película de licántropos pero a mi juicio apta para todo tipo de público, desde seguidores del género hasta los que como yo hemos llegado por casualidad.

Por cierto, me da rabia la leyenda de echarle la culpa a la luna, sé que siempre ha formado parte del conjunto de elementos que trata del tema, pero si no hay nada más hermoso por las noches, más que las estrellas que son muchas, la luna es única!!! Bueno, quizás sea por eso...
 Con esta película me lo he pasado en grande, hacía tiempo que no disfrutaba tanto viendo una película de terror, esta película me ha hecho pensar, que en aquellos años si era cine, si se hacía cine de terror y no ahora que te ríes más, que en cualquier comedia, esta película es una de las mejores, a mi entender del género de hombres lobo, John Landis nos trae una de las mejores películas de terror de los años 80, de apenas 97 minutos de duración, esa es la única pega que pongo he esta joya del Séptimo arte, hay escenas inolvidables como por ejemplo la mítica escena del bar, o la que ha mi más me gusto, que es la del cine porno, esa es de mis escenas favoritas, ver como le dan consejos para suicidarse, con la música de fondo de una peli porno me pareció sublime, al igual que el final, que se me hizo muy corto pero es tremendo.


En fin, una de las películas que tienes que ver antes de morir, por qué es un peliculón y ya está, esta si es buena y no la de Benicio Del Toro, por dios esa sí que es fea.


La mejor frase: La Reina Isabel es un marimacho, y el Príncipe Carlos un maricón.


Lo mejor: Desde el minuto 1 asta el 97.

Lo peor: Que es muy corta. 
 Quizá la obra que nos ocupa se haya convertido en un film de culto por muchos cinéfilos debido que se nos puede antojar de inclasificable, pues mezcla varios géneros, donde aparece el terror, la comedia adolescente de los 80, un toque de thriller, sin embargo ningún género es exprimido al cien por cien, de allí a que la película tenga ciertas flaquezas.

Después de un inicio soberbio y demoledor, con una lograda ambientación sobria y terrorífica, el film da un giro completo para pasar a ser un cinta con toques de suspense, al igual que trata de hacerse graciosa con un humor negro realmente muy logrado, quizá de hecho, lo que más queda grabado después de ver la película es su visión tan ácida y sarcástica de la muerte. Por si fuera poco, el film de Landis cuenta con unos logrados efectos especiales y de maquillaje, bastante conseguidos e impactantes para su época. Aún así, el paso de los años ha dañado ciertas imágenes donde no se consigue un terror psicológico (a excepción de su comienzo) que sí transmiten otros films como “Tiburón”.

Estos baches mencionados, aunque empañen el conjunto de la obra, ésta sigue aguantando de forma bastante contundente, pues cuenta además con una transformación de hombre lobo muy lograda. Quizá lo mejor de este producto sea el hecho de que nos explica la misma historia acerca de los licántropos pero de una perspectiva bastante peculiar, divertida y original.

Posee ciertas imágenes memorables, junto con otras que no tanto. Pero es una interesante propuesta de terror muy por encima del aluvión de productos que invaden las salas en la actualidad que no dan la talla. Su mayor defecto es que mezcla diversos géneros pero sin llegar a profundizar demasiado en ellos, da la sensación de que a veces se queda a medio camino. Sin embargo, es un film recomendable y sus últimos minutos son, textualmente, brutales.
 Las películas de terror, en su mayoría, tienen la mala suerte de ajarse con el tiempo. Pasados unos años, pierden mucho de su encanto y nos parecen anticuadas, risibles, inocentes o, peor aún, ya no dan miedo. En el caso de un "Un Hombre Lobo Americano en Londres" la cosa felizmente no es así. La he vuelto a visionar después de muchos años y me sigue pareciendo excelente. A las toneladas de humor negro que destila en muchas de sus escenas (el diálogo en el cine porno es de antología), hay que agregarle el extraordinario maquillaje a cargo de Rick Baker, logrado a punta de talento y sin la ayuda que hoy brindan las computadoras. Pero además John Landis consigue destilar mucho miedo y suspenso en los momentos exactos, consiguiendo un resultado que sigue conservando toda su potencia, un cuarto de siglo después. No estoy de acuerdo en considerarlo un film juvenil, lo que pasa es que Landis en ese entonces era un hombre joven y quiso insuflarle frescura y mala leche a sus personajes, que de haber sido adultos no hubiesen cuajado para nada. Ah, sin duda mucho tiene que ver la música de Creedence Clearwater Revival, sobre todo cuando se produce la impresionante transformación en lobo al ritmo de "Bad Moon Rising". Notable. Una gran película, en muchos sentidos superior a la más promocionada "The Howling", muestra el tipo de cine que sin duda refrescaría hoy un género maniatado por su falta de originalidad y exceso de sangre
no voy a hacer un recorrido por las películas sobre la licantropia, las hay que no valen un duro, cómo las de benicio del toro o jack nicholson, las hay más serias cómo la de romasanta de josé luís pérez vázquez, y esta esta, que es mágica en todos los sentidos, una desfachatez, peli de culto, porque te partes el pecho desde el inicio hasta el final.

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