sábado, 11 de agosto de 2012

la colina de las botas

1969, italia, 92 minutos, spaguetti western. director: guiseppe collizi. reparto: bud spencer, terence hill, wood strudle, george stander, antonio molina rojo.
Cat Stevens en esta ocasión es herido por un grupo de pistoleros y para escapar de ellos se esconde en un carromato de un circo ambulante. Cuando los mismos pistoleros asesinen a uno de los artistas del circo se le unirá Thomas, otro de los acróbatas, con el objeto de vengar su muerte. Pero antes pasarán a recoger a Hutch Bessy en su cabaña donde nos enteraremos de que a Cat le hirieron porque un amigo le cedió una concesión minera en un pueblo en el que un facineroso, a través de la fuerza, está intentando quedarse con todas las concesiones. Por lo que, junto con los miembros del circo, intentarán restablecer la justicia en el pueblo.
El principal problema de la película creo que es un guión dubitativo y un tanto errático del propio Colizzi, por lo que durante buena parte del visionado del film no sabes por dónde va a ir éste: cuenta con un inicio bastante desconcertante con imágenes simultaneas de unos jugadores y unos bailarines que no tienen nada que ver con el film, no se finalizan determinadas situaciones como la del asalto a una cabaña de mineros del que no volvemos a saber nada, se producen saltos bruscos en la narración quizás por algún corte que haya sufrido la película, tiene una refriega final fatalmente insertada que no corresponde con el tono más grave, salvo por algunos detalles, del resto del film (durante el último tiroteo en el que los mineros están acabando con los pistoleros, y sin saber cómo, la mayoría de los protagonistas junto con bastantes forajidos y los miembros del circo van a acabar en el saloon donde se desarrollará una pelea abiertamente cómica, a lo Trinidad, que me hizo preguntarme a qué venía eso ahora. Para mí una astracanada total) y con un final anticlimático que no os cuento por no destriparos el spaghetti.
  Spaghetti-western” de cierta originalidad al ambientarse principalmente en un circo, aunque una película bastante mediocre, cuando no directamente olvidable. Protagonizada por Terence Hill cuando hacía de Franco Nero, en lugar de Franco Nero, emparejado ya con su inseparable Bud Spencer, pero previo a la inminente introducción del “slapstick” en el costroso universo del “SW”. Se beneficia del co-protagonismo del rotundo Woody Strode y de la agradable presencia de (desaprovechados) secundarios como Lionel Stander o Victor Buono, actor de la estirpe del gran Peter Ustinov, aquí como villano viscoso y zalamero. Más o menos cuenta el enfrentamiento entre una “troupe” de circo, que socorrerá al zarrapastroso héroe y contra los desmanes de una pérfida corporación, que oprime a un campamento de mineros, en fin, conciencia social y total ausencia de cualquier tipo de guión o personajes más allá del carisma de los actores. Cuenta con algún acierto de puesta en escena, pero en general abusa del “zoom” y el reencuadre (encima el “score” de Rustichelli es espantoso), y desaprovecha sus posibilidades (tampoco muchas, no nos engañemos), aún así deja apuntes simpáticos e interesa por como prefigura el cambio que vendría, careciendo completamente del toque sádico y turbulento propio del género, sustituido por un tono más blanco y humorístico por momentos, y sí, efectivamente, Spencer luce su inimitable técnica en un breve festival de sopapos.
 
Difícil de ver y asimilar, este spaguetti western tiene algunas secuencias en las que su interés reside principalmente en el montaje. Un ejemplo es el intento de cruzar las imágenes de los trapecistas con escenas de pistolas y persecución o las imágenes de los enanos tocando música en el circo. Anterior a las películas protagonizadas por Trinidad,
La colina de las botas, ponía fin a la trilogia de Colizzi con Hill y Spencer: Dio perdona... Io no! (Tú perdonas…yo no, 1967) con Frank Wolff y I quattro dell'Ave Maria (Los cuatro truhanes, 1968) junto con el gran Elli Wallach.
 Sucede que estoy cansado de la típica clasificación de las películas del oeste en Western si se rodaron al otro lado del Atlántico o Spaghetti Western si son fruto de las perturbadas (palabras de los defensores del western clásico) mentes italianas. Desde hoy propongo una nueva categoría, el Funny Western, la comedia del oeste, hablando claro, y se me ocurren diferentes ejemplos a uno y otro lado del charco; aquí van unos cuantos:

El caballero del oeste (Stuart Heisler, 1945, EE.UU.)
La colina de las botas (Giuseppe Colizzi, 1969, Italia)
Le llamaban Trinidad (Enzo Barboni, 1970, Italia)
Le seguían llamando Trinidad (Enzo Barboni, 1971, Italia)
En Nochebuena se armó el belén (Terence Hill, 1994, Italia, Alemania, EE.UU.)
Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera (Álvaro Sáenz de Heredia, 1996, España)
Wild Wild West (Barry Sonnenfeld, 1999, EE.UU.)
Shanghai Kid, del este al oeste (Tom Dey, 2000, EE.UU. Hong Kong)
Los Dalton contra Lucky Luke (Philippe Haïm, 2004, Francia, Alemania, España)
Doctor West (Giulio Base y Terence Hill, 2009, Italia)

Seguro que me dejo alguna pero nos vamos a centrar en La colina de las botas que es lo que nos importa ¿no?

Es una película floja, muy floja, tal y como dice Ben Wade en su crítica, el paso intermedio entre el Spaghetti Western y el "ponte aquí para que Bud Spencer te arree"). El argumento brilla por su ausencia (como en todas las películas de Bud Spencer y Terence Hill) y, aunque el detalle del circo es original, los personajes tiene muy poca profundidad. Es verdad que es la tercera parte de una saga y, en teoría, el espectador ya conoce a Doc y a Hutch, pero sus motivaciones, de donde vienen y a donde van están muy mal explicadas.

Por otro lado, se trata de el preámbulo al éxito del duo Hill-Spencer, pero, aquí, el protagonista bien podía Woody Strode. Tiene muchos más minutos que el ex nadador olímpico (¿no sabéis quien es? Buscarlo, jejejeje) y junto con Edudardo Ciannelli y Victor Buono crean un gran contraste entre los actores que saben actuar y los actores acrobáticos, pistoleros o amigos de la pantomima y la caricatura.

La colina de las botas tiene otra cosa curiosa que nunca he vuelto a ver en otra película de Bud Spencer, y es que, con su 1,88 de bofetada, parece pequeño alado de George Eastman (antes Luca Montefiori). Una vez consagrado como el rey del golpe de martillo italiano no volverá a suceder. Él será siempre el gigante de la pantalla.

Tengo que decir que para los fans del duo Hill-Spencer está cinta será una decepcción, ya os digo, el que tiene peso en la historia es Woody Strode (Ver Espartaco de Stanley Kubrick y Los vengadores de Daniel Mann), Bud Spencer queda en un segundo plano, por no decir tercero y según van avanzando los minutos la película se vuelve una obra coral en la que todo el casting tendrá sus 5 minutos de gloria.
Un film muy malo en donde bajo mi humilde punto de vista no hay nada salvable o que merezca la pena y es una pena porque con el dúo Bud Spencer - Terence Hill suele tener buen juego y si a eso le sumas a Woody Stroode la papeleta debía ser mucho mejor de lo que fue este mal y disparatado Spaghetti Western.
Si te gusta el cine medianamente de calidad no pierdas el tiempo porque esta es mala, mala de verdad.
no os dejeis engañar, el reparto es bueno, el montaje también, y hay alguna escena lograda, pero eso de mezclar acrobatas con el trapecistas, es cómo el intento de mezclar a lee van cleef con karate kid, un bodrio infumable, festival de ostiazos y tiroteos con un pobre y tedioso argumente muy floja.

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