domingo, 17 de junio de 2012

el disputado voto del señor cayo

año 1986. director: antonio gimenez rico. españa. 104 minutos. Reparto: iñaki miramon, lidia bosch, paco rabal,  juan luis galiardo.
sinopsis: Basada en la novela homónima de Miguel Delibes. A Rafael Corral, joven diputado socialista, le comunican la repentina muerte de su amigo Víctor Velasco. Pese a que se le aconseja no asistir al entierro por motivos políticos, él decide acudir. En el cementerio coincide con Laly, una antigua compañera. Entre los dos recuerdan la personalidad de su amigo desaparecido y la historia que compartieron con él durante las elecciones de 1977. Víctor Velasco, en su campaña para el Senado, había incluido en su ruta de visitas electorales los pueblos de la alta sierra burgalesa. En uno de ellos tropieza con el señor Cayo, un viejo apegado a la tierra, a la que ama y de la que vive. El encuentro significó para el joven político un revulsivo, ya que por primera vez escuchó la voz de la sabiduría popular. El candidato para el Senado se da cuenta, de pronto, de que el Sr. Cayo dice la verdad
 Seguramente las dos mejores películas del director Antonio Giménez-Rico sean las dos adaptaciones de libros de Miguel Delibes. Como no hay dos sin tres, desde aquí invito a este autor o a otros que quieran intentar llevar al cine “El hereje”. Es increíble que una novela de tanta calidad e interés haya sido ignorada hasta ahora. ¿Tema de presupuesto? Puede ser, pero yo prefiero menos películas españolas al año y de mejor calidad.

“El disputado voto del Sr. Cayo” es una preciosa película, donde de un modo directo y sencillo, se nos recuerda que no hace mucho todos nosotros que ocupamos ahora monstruosas ciudades vivíamos en medios rurales y sabíamos distinguir un sauco de un fresno.

Se queja la opinión pública de la falta de conocimiento de nuestros jóvenes en materias como los idiomas, la lengua, la historia... pero con mucha diferencia puedo decir que España es ante todo un país analfabeto en cuestiones sobre el medio físico.

La película no es como dicen algunos una clase de nada, ni una confrontación entre el medio urbano y el rural, es sólo un grito con un fin: Que no les olvidemos. Me decía un amigo hace unos años que el señor Cayo era una especie de Dersu Uzala español. No creo que la metáfora sea del todo correcta, lo que sí es verdad, es que Paco Rabal, hace una de sus más memorables actuaciones.

Toda la historia de principio a fin me resulta tan familiar, por razones que ahora no vienen al caso, que no puedo dejar de sentirme algo más que un espectador cuando la vuelvo a ver.

Y algo más, ojalá que a Miguel Delibes le den el Premio Nobel de Literatura que tanto se merece antes de morir. Parece ser que hay muchas opciones, pero quizá no haya mucho más tiempo. Desde luego que una generación de españoles, muchos de los cuáles ya se han muerto y otros están al caer, se lo agradecerán porque era a ellos, a los que trabajaban de sol a sol, a los que está dedicada buena parte de su obra. Que así sea.
Será que como casi todo lo de Delibes, me ocurre que me gusta más su adaptación al cine que su novela. Incluso con el ritmo lento y la falta de definición de los personajes de la película,El disputado voto del Señor Cayo me llega a emocionar.

Será que para los castellanos, su "murió, para la Virgen hará el año" nos suena tierna y cruelmente nuestro, de esa manera de medir los días, las horas y las personas que es propia de esos pueblos de la Castilla profunda de los que pocos se acuerdan y en los que todavía hoy quedan señores Cayo.

En fin, será que cuando Paco Rabal -que debió usar los mismos pantalones de parches de pana que para la maravillosa Los Santos Inocentes de Camus- mira a la cámara se para el mundo. A Galiardo también le creo, le creo en su personaje, en la honestidad y en la duda de quien no sabe qué pinta ahí. A Bosch, como todo lo que hace en cine y en tele lo hace en una especie de tono mohíno, que pega para la ocasión, también me la creo.


El trasfondo político, por otro lado, aunque menos profundo de lo que se deseara, transmite muy bien la atmósfera de la transición, los bares, el vestuario, el Simca. Esos jóvencitos engañados que pensaron que el PSOE era eso, Socialista y Obrero, y luego descubrieron lo bien que les venía que en realidad no fuera así y esos niñatos de Fuerza Nueva que tanto gustaban de arrear con cadenas todo lo que sonara a progreso, y que también desgraciadamente hoy quedan muchos, de los unos y de los otros, sentados en el Congreso.

El señor Cayo, en una tarde, da un máster de gestión de recursos rurales a unos urbanitas que caen por su pueblo. Las clases incluyen nociones de apicultura, cultivos hortofrutícolas, riego, ornitología, plantas medicinales, pesca de cangrejos, meteorología y hasta espeleología, porque les da tiempo a hacer de todo. Esta es una película de los tiempos en los que no importaba el sufrimiento de los animales y si había que machacar la cabeza de un lagarto, se machacaba y ya está, sin tonterías (esta escena a las nuevas generaciones les puede parecer más gore que toda la serie de Freddy Krueger junta). La película se basa en la sosa novela de Miguel Delibes y es fiel a su espíritu (tiende a lo soso). Algunas discusiones políticas están traídas por los pelos y los personajes son muy esquemáticos. Rabal y Galiardo están bien, claro, pero el resto de los actores principales deja bastante que desear, seguramente por bisoñez.
 Eso no lo cuentan pero es verdad. Fueron en un principio a entrevistar al Sr. Cayo porque en una revista especializada, este hombre que gastaba pantalones de pana con recuadro braguetero, aseguró que en sus huertas había aterrizado un OVNI.
La señora Lydia Bosch no despide ninguna feromona. Está mal, como es ella, o sea, está como siempre, mal. Pero claro, es que esta señora en realidad no es actriz. Es una predator.
Juan Luis, metido a político, se agarra una de coñac muy seria, que es lo mejor de la película. Iñaki se solidariza con él y le intenta seguir pero cae redondo dentro del coche (el coche es un Simca 1200). Estaba afligido porque no fue capaz de ayudarle en su momento. Cobarde. Tenía que haber echado un discurso.

Estos detalles tan asombrosos marcan el hilo de una película que se sustenta a costa del Sr. Rabal, secuencias campestres triviales, un lance escabroso sin aparición del alien e intervención de auténtico personal de pueblo de forma escasa e inane.
es una película que se sustenta en la actuación de Galiardo y rabal, aunque el final deja bastante que desear, porque no es verosímil, no está mal contada la historia de Rabal dandole una lección que jamás olvidará a Galiardo, sobre cómo es la vida de verdad... y la poca importancia que tienen en realidad los políticos sobre ellas, por mucho que esos chorizos de mierda se hagan valer. Con pasajes en blanco y negro, me sobra lidia bosh como siempre, pero decentilla esta película.
 

2 comentarios:

  1. La he visto este año para un trabajo de la Universidad y he de decir que me ha parecido muy buena. Tienes razón en que el papel de Lidia deja bastante que desear, bastante sosa.

    Refleja muy bien la vida rural de la época y la forma de hablar de Rabal me encantó. En fin, a mi me pareció una buena película que la gente debería ver y darse cuenta de que no todo está en torno a la ciudad, que las gentes del campo eran felices con lo poco que tenían (visto de la perspectiva actual) y que la política no iba a hacer nada con ellos.

    p.d. horrorosa la escena del lagarto (tienes mucha razón en que es más gore que la serie de Freddy Krueger junta)

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  2. interesante si. me alegra saber que en la universidad recurran a este estilo de pelis, porque refleja muy bien la vida rural, y sobre todo el acercamiento del urbanita a la vida rural y tratarle de contar a alguién de pueblo, problemas a los que es completamente ajeno... en otro ámbito me recuerda mucho al che guevara por las sierras bolivianas intentando convencer a los aldeanos para que se metieran en una lucha que ni les va ni les viene, o eso creían ellos.
    saludos

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