martes, 13 de diciembre de 2011

marlon brando

Omaha, Nebraska, 1924 - Los Ángeles, 2004) Actor de cine estadounidense, considerado uno de los mayores mitos de la historia del cine. Marlon Brando era el tercero de los hijos del matrimonio formado por Dorothy Pennebaker, de sangre irlandesa, y Marlon Brando, descendiente de franceses que americanizaron su apellido original, «Brandeau».
Su padre, un hombre de carácter muy fuerte perteneciente a la Iglesia episcopaliana, era representante de una fábrica de productos químicos, por lo que, según su destino, la familia cambió de residencia en varias ocasiones (Illinois, California, Minnesota), antes de establecerse definitivamente en una granja de Libertyville, Illinois, en 1937. De su madre, artista aficionada y principal impulsora de un grupo teatral de Omaha por el que, a fines de los años veinte, pasaron unos aún desconocidos Dorothy McGuire y Henry Fonda, heredaron, tanto él como sus hermanas, Joselyn y Frances, su atracción por la escena.
La notoria incompatibilidad del matrimonio se tradujo, al cabo de poco tiempo, en una batalla constante que en plena ley seca llevó a la mujer al alcoholismo y a los hijos a emanciparse desde muy jóvenes. Brando se enteró de la muerte de su madre, en 1954, en un set de rodaje. Su padre, que pronto volvió a casarse, murió en 1965.
Rebelde desde la niñez, el joven Bud (era su sobrenombre familiar) ingresó con dieciséis años, en contra de su voluntad, en la Shattuck Military Academy de Fairbult, Minnesota, donde lejos de «enderezarse», fue expulsado dos años después por insubordinación. Obligado entonces a trabajar en lo que fuera, fue albañil y conductor de excavadoras mientras sus hermanas se independizaban y partían a Nueva York para probar suerte en el teatro. A comienzos de 1943 se fue a vivir con su hermana Joselyn con el mismo objetivo, aunque para ganarse la vida tuvo que encadenar una sucesión de trabajos eventuales (vendedor de refrescos, lavaplatos, botones, ascensorista en unos grandes almacenes) mientras esperaba su oportunidad.
El nacimiento de un mito
Una recomendación lo condujo ante Erwin Piscator, director del Dramatic Workshop en la New School for Social Research, embrión del Actor’s Studio. Allí asistió a las clases de Stella Alder, quien gozaba de gran prestigio por haber sido alumna, en Moscú, de Konstantin Stanislawski, cuyas técnicas aplicaba.

Brando en Un tranvía llamado deseo (1951)
Una decena de obras entre 1944 y 1947 (Molière, Shakespeare, Ben Hetch, Cocteau, Bernard Shaw...) foguearon su talento, y le bastaron dos frases para convencer a Tennessee Williams de que se hallaba ante el intérprete ideal para encarnar por primera vez al Stanley Kowalski de Un tranvía llamado Deseo. Con el beneplácito del dramaturgo y la dirección de Elia Kazan, Brando fue un Kowalski nunca superado, y de la noche a la mañana consiguió que todo Broadway hablara de él.
El éxito rotundo del montaje propició su versión cinematográfica. Y el actor, que ya había debutado en Hombres (1950), de Fred Zinnemann, supo trasladar a la pantalla toda la fuerza y los matices con que había dotado a su personaje en la escena, aunque su poder de seducción se multiplicó. Con Un tranvía llamado Deseo (1951), Marlon Brando no sólo adquirió una inmediata fama mundial: con ella nació el mito. Un icono que imitaron sus contemporáneos y que medio siglo después no se ha extinguido.
Según cuenta en sus memorias, Las canciones que mi madre me enseñó, él no era consciente entonces del alcance de su imagen ni del efecto de su rebeldía, que sin pretenderlo afianzó en otros títulos, como ¡Salvaje! (1954), de László Benedek, o Piel de serpiente (1959), de Sidney Lumet. Otro filme destacable de aquellos años fue El baile de los malditos (1958), que permitió a Brando dar muestra de su versatilidad interpretativa al encarnar el papel de un capitán de la Wehrmacht alemana, al que dio un carácter más humano, que difería del imperante en los filmes bélicos de la época.

Obtuvo su primer Oscar con La ley del silencio (1954)
En el Brando de aquella época prevalecía, por encima de cualquier otra consideración, su prestigio como actor. En seis años de carrera había sido candidato al Oscar en cinco ocasiones, y aunque lo podría haber ganado por ¡Viva Zapata! (1952), de Kazan, o Julio César (1953), de Joseph L. Mankiewicz, lo obtuvo por La ley del silencio (1954), en la que encarnó al contradictorio Terry Malloy (el ex boxeador que merodea por los muelles de Nueva York), un álter ego del director del filme, Kazan, atormentado por el fantasma de la delación después de haber contribuido a la siniestra caza de brujas liderada por el senador Joseph McCarthy denunciando a sus camaradas. El actor dudó mucho antes de aceptar su papel en esa especie de filme-expiación, pero debía mucho a Kazan, y el personaje olía a premio.
Actor controvertido
En realidad Brando, que encarnaba el inconformismo frente a otras pusilánimes estrellas de Hollywood, creía que trabajaba contra el star-system, a espaldas de la industria, y ocurría, en cambio, que su personaje convenía a la gran fábrica de sueños: era el mejor vendedor de sus productos. Es verdad que rechazaba muchas ofertas de Hollywood, pero más por saturación que por ideología. Así se entiende mejor su trabajo en títulos de género diverso y desigual calidad que, aparte de demostrar su versatilidad, no contribuyeron a aumentar su prestigio.

Como Vito Corleone en El Padrino (1972)
Esto sucedía ya en la década de los cincuenta, cuando estaba en la cumbre, y, con el tiempo, se hizo cada vez más patente. Puede decirse que esa primera etapa se cerró con su único trabajo como director, El rostro impenetrable (1961), un western crepuscular que marcó las pautas por las que desde entonces se rigió el género, pero que en su momento no fue justamente valorado.
Un decenio después, rescatado de la medianía por Bertolucci y Coppola, quien con El padrino lo llevó a un nuevo Oscar -recogido en su nombre por una falsa india sioux como protesta por el trato a los indígenas norteamericanos-, en el Brando renacido pudo más la codicia, y con Superman (1978), de Richard Donner, con un salario de 14 millones de dólares, inauguró sus trabajos manifiestamente mercenarios y olvidables que caracterizaron la última etapa de su trayectoria. Dicen sus biógrafos que actuó así obligado por las deudas.
Fue el padrino mafioso, el esquirol portuario, el pandillero motorista, el macho americano o el coronel enloquecido. Fue un náufrago bailando un tango en París, un muchacho que huyó de la brutalidad de su padre alcohólico, un mito malogrado, un padre que vio morir a una hija y un hito en la historia del cine. Fue Marlon Brando, quien dejó este mundo el 1 de julio de 2004 a los 80 años. Nacido en Omaha (Nebraska, EEUU) el 3 de abril de 1924, era hijo de un comerciante aficionado a la bebida y una actriz amateur bastante amiga también de la botella, quien años después moriría en los brazos de Brando víctima del alcoholismo.
El carácter rebelde del actor hizo que le enviasen a una academia militar. Después, Brando haría las maletas para huir de la brutalidad de su padre y pondría rumbo a Nueva York, donde debutaría en Broadway, a los 19 años, a la vez que acudía al Actor's Studio, donde desarrolló el método personal que lo hizo célebre.
Su primer éxito llegó con la obra 'Un tranvía llamado deseo', de Tennessee Williams, llevada al cine en 1951 por el controvertido Elia Kazan, en la que fue la segunda película de Brando -antes hizo 'Hombres'- y la primera en la que su interpretación dejó boquiabiertos a crítica y público, dada la intensa sexualidad que imprimió a un personaje que convirtió al actor en mito erótico de la época, y no sólo para las mujeres. El filme lo convirtió en todo un icono gay.
Él contribuiría a esta fama con sus tres matrimonios e innumerables 'affairs', entre ellos uno con la explosiva Marylin Monroe y alguno con hombres -no tuvo ningún reparo en confesarse bisexual-. Contaba además con la baza de su imponente físico, caracterizado por una belleza 'agresiva', que provocó que se convirtiera en prototipo de "macho americano".

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Marlon Brando en 'El Padrino'.
Un hombre, un mito Brando tardaría muy poco en convertirse en un mito. En apenas cuatro años -entre 1951 y 1954- rodó seis películas legendarias: 'Un tranvía llamado deseo', '¡Viva Zapata!' -por la que recibió el premio a la mejor interpretación en Cannes en 1952-, 'Desiree', '¡Salvaje!', 'Julio César' y 'La ley del silencio', que le valió su primer Oscar.
La segunda estatuilla tardaría casi 20 años en llegar, y lo haría envuelta en polémica. La Academia le otorgó el Oscar por su inolvidable interpretación de Vito Corleone en 'El Padrino' (1972), obra maestra de Francis Ford Coppola. Sin embargo, Brando rechazó la estatuilla y envió a la ceremonia de entrega a una joven india que leyó un comunicado en protesta por la situación de esas tribus en EEUU.
Una carrera llena de altibajos
'El Padrino' representó además el regreso de Brando a la cima, tras unos años de inactividad. El estreno de la cinta en la que interpreta al temible mafioso se produjo el mismo año en que Bernardo Bertolucci llevaba a la cartelera 'El último tango en París', en la que Brando interpretaba a un personaje sumido en una espiral de lujuria y autodestrucción.
Sus únicos trabajos reseñables en años posteriores fueron la interpretación del coronel Kurtz en la claustrofóbica 'Apocalypse Now', de Coppola; y 'Una árida estación blanca', para la que Brando tuvo que adelgazar 50 kilos y que le valió una candidatura al Oscar.

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Marlon Brando en 'El último tango en París'.
El resto de apariciones de Brando en pantalla corresponden a filmes comerciales con la única finalidad de obtener dinero fácil, una vez que la gloria ya estaba asegurada. Así, participa en 'Superman', 'Don Juan de Marco' o 'The Score. Un golpe maestro', entre otros, y a punto estuvo de tener un papelito en 'Scary Movie' una farsa sin pies ni cabeza que se ríe de los filmes de terror a costa de emularlos. Tragedia familiar
Los papeles más amargos para Brando provendrían de su vida personal. El actor tuvo nueve hijos, cuatro de ellos fuera de sus tres matrimonios -y tres de los vástagos con su asistenta, que le llevó a los tribunales-, matrimonios que siempre acabaron en anulación o divorcio.
Su verdadera tragedia vendría de la mano de su hijo Christian, gran aficionado a las drogas y el alcohol -algo que Brando justificó prácticamente utilizando el refrán "De casta le viene al galgo", en alusión a sus propios padres-, quien fue condenado a 10 años de prisión por asesinar al novio de su hermana Cheyenne.
Brando hizo todo por salvar a su hijo: vendió buena parte de sus propiedades -incluida una isla en la Polinesia- y confesó desde el banquillo, entre lágrimas, haber sido un mal padre. No sirvió para evitar la condena. No obstante, lo peor estaba por llegar.

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Marlon Brando en una imagen de 1996.
A raíz de la condena, Brando se abandonó. Encadenando depresiones, el astro engordó hasta hacer irreconocible el mito sexual que otrora fue. En 1995, el destino le propinó una tremenda bofetada: su hija Cheyenne, concebida con la actriz Tarita Teiipia durante el rodaje de 'Rebelión a bordo', logró suicidarse en la tercera ocasión que lo intentaba: se ahorcó en una de las mansiones de Brando tras conocer que le había sido arrebatada la custodia de su hijo. Éso, después de haber acusado a Brando de ser el instigador del asesinato de su novio a manos de su hermano. Brando apenas levantó cabeza desde entonces. Como ya hiciera durante la década de los ochenta, sus incursiones en el cine se limitaron a pequeños papeles bien remunerados.
En la actualidad, y según una reciente biografía -la tercera sobre el actor-, Brando vivía poco menos que en la miseria y con deudas multimillonarias.
Solo, refugiado en la comida para combatir su ansiedad y sus depresiones y enganchado a los chats de Internet. Así ha pasado Brando sus últimos años, convertido prácticamente en un huraño ermitaño, al que no obstante se recordará como uno de los grandes de Hollywood, el maestro del "método" y un ejemplo impagable para todos aquéllos que quieren dedicarse a la interpretación.
es el actor que más y mejor a echo por el cine, el que más a alimentado los sueños de generaciones enteras. Soy un fanático de Don Marlon Brando, hasta tal punto, que creo que e visto cada película suya, como mínimo 6 veces, quedandome sin duda, con un tranvía llamado deseo, sierra prohibida, la jauría humana, o el último tango en parís. La vida no acompaño al astro, suele pasar a las gente que se sale de la media, ni van gogh, ni baudaleire, ni edgar allan poe, tuvieron una vida tranquila. Brando se merece estar en este séquito de estrellas. Y sólo contaré una anecdota, que define a la perfección ante quién estamos:
en el rodaje de la ley del silencio, el director le mando repetir hasta 3 veces la misma escena, brando cabreado, le preguntó que coño pasaba, y el director le respondió: nada, estabas ya perfecto en la primera, sólo que quería verte otra vez y otra.
A lo largo de sus carreras como actores, Montgomery Clift y Marlon Brando son el cuello y el cuello. Montgomery Clift golpeó su paso un par de años antes de que Brando hizo - y Brando parecía a él. Quería actuar como Montgomery Clift, que quería que su actuación a parecer tan real como Clift hizo. Clift, por supuesto, fue una personalidad completamente diferente a Brando - para el papel que vino a ellos eran opuestos casi polar.
Montgomery Clift - con su belleza casi sobrenatural (por lo menos antes de su accidente de coche) ... Las funciones que se refleja la respuesta que obtuvo por esa belleza. Las personas se sintieron atraídos profundamente a él y profundamente alienado por ella. Era como una muerte en especie de Venecia de la belleza. Su papel en lugar en el sol - el tipo de persona muy, muy en secreto sin escrúpulos, que engaña a todo el mundo debido a su belleza ... Hizo una carrera fuera de juego las piezas por el estilo.
Brando era la masculinidad descarada. Él era bien parecido, pero era más sobre el atractivo erótico de sexo caliente, que la belleza.
Pero los dos estaban unidos en la mente de los ciudadanos - como ejemplos de este nuevo tipo de actuación.
Montgomery Clift era muy competitivo. Así fue Brando. Ellos no se sienten competitivos con muchos otros actores, pero se sentían competitivos entre sí. Clift salió en lugar en el sol - y Brando salió en tranvía - y tamaño de unos a otros las actuaciones de cautela, la salida a la competencia - pero también - que nunca ha perdido su admiración por lo que el otro pudiera hacer.
Eran enemigos dignos, vamos a decirlo así.
No eran amigos. Ellos corrían en círculos completamente diferente, pero había una admiración mutua / competencia entre ellos la sociedad.
Todo eso cambió cuando Montgomery Clift se metió en su terrible accidente de coche que se estrelló su cara, cambiando su carrera para siempre. Él nunca fue el mismo. Su rostro perdió la belleza fácil, la mitad de ella estaba paralizado, la cirugía reconstructiva había hecho todo lo que podía hacer. Después de todo de la cirugía, etc, Montgomery Clift entró en una profunda depresión. No podía salir de él. Se quedó encerrado en su casa, llamó negro a través de las cortinas de las ventanas, y no dejaba que nadie venga a verlo. Que fue devastada por el cambio en su apariencia. Algo en su corazón y su alma había sido aplastada también. Bebía mucho. Por sí mismo. Se convirtió en adicta a pastillas para el dolor. Él tenía sus alimentos entregados. Vivía con un asistente, quien se hizo cargo de él, y contestó el teléfono para él, y respondió a su correo, y se mantiene a todo el mundo. Esto se prolongó durante más de un año. No podía salir de ella. No podía volver a trabajar. No a ser un actor sin tener una cara bonita. Él no quiere aprender, ya sea. Algo precioso se ha tomado de él.
Un día - un coche se detuvo delante de la casa. Y Marlon Brando salió.
Él estaba filmando una película y que había ruptura de una hora, por lo que pasó por encima.
Se acercó a la puerta principal, y el asistente le contestó - le dijo Clift no quería verlo, ni a nadie.
Pero Clift llamados a salir de una habitación interior, "No, está bien. Muéstrele in "
Brando entró en esa habitación interior, y cerró la puerta. El dos de ellos estaban allí solo durante unos 20 minutos. Y después de Brando salió, salió de la casa, subió a su auto, y se marchó.
Asistente de Montgomery Clift entró para ver si estaba bien Clift. ¿Qué estaba pasando? Brando no era un visitante regular, que no era amigo Clift, ¿qué había dicho?
Clift estaba sentado en el sofá, llorando. Él dijo que Brando había puesto a él directamente. Brando acechados directamente a la habitación y le dijo algo en la línea de lo siguiente:
"Mira. Sólo estoy donde estoy porque he tenido que competir con. Si estoy bien, es porque siempre he sido mejor. Cuando vi a un lugar del Sol, pensé - ¡Maldita. Él va a tener un Oscar por ello. Tengo que ser mejor. Tengo que trabajar más duro. Porque si yo estoy bien, siempre será mejor. Y te necesito. Te necesito. Necesito saber que estás ahí, me golpeaba en mi propio juego. Así que quiero que corte toda esta mierda. Usted tiene que dejar de beber y tomar pastillas, lo que tienes que volver a trabajar otra vez. Porque no sé qué demonios estoy haciendo si no estás por ahí haciendo, también. Usted obtiene lo que quiero decir? "
Clift apenas dijo una palabra en el intercambio. Marlon habló así durante unos 15 o 20 minutos. Básicamente, se abrió una lata de whup-culo. Y luego, sin decir una palabra, se volvió, salió, y se marchó.
Clift, dijo a su ayudante, "no tenía ni idea. No tenía idea de que se sentía de esa manera. Siempre me sentí lo mismo por él. "
Y aunque nunca Clift (con la excepción brillante de The Misfits) volvió a encontrar la facilidad en la actuación que hizo antes de su accidente - que era la conversación con Brando que fue el catalizador. Para ese momento, de todos modos.
Clift volvió a trabajar otra vez.
Me encanta Marlon Brando para eso. Que no fue generosa con muchos otros actores. Había una tendencia a nivelar el derecho sobre ellos. Pero necesitaba la competencia. Sin ella, se aburría y apáticos. Sus motivos para ir a la casa Clift ese día eran egoístas, sí, por supuesto. Necesitaba Clift que seguir trabajando para que su actuación se siguen floreciendo. Pero no es cierto que de cualquier deporte de competición? Jugar contra alguien que es tan bueno como usted es una verdadera prueba de su talento, su don. No es divertido jugar con los aficionados. Así que sus palabras ese día también vino de un espíritu de generosidad y el reconocimiento del don de Clift, con o sin esa maldita cara bonita, que catapultó a Clift volver a la acción.
Montgomery Clift nunca olvidó la amabilidad sorprendente Brando en ese día. Y nunca los dos habló de nuevo, incluso cuando se conocieron en persona. Era como si nunca hubiera ocurrido.
esta otra historieta, habla a las claras del genial carácter del actor, con batallitas como esta, es cómo se conocen a las personas 

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