martes, 6 de diciembre de 2011

indios kilmes

Como siempre digo no hablo de definiciones de la RAE, hablo de sentido común.
Muchos mitos de los que nos rodean tienen el simple cometido de crear pintorescas tradiciones, historias que de boca en boca se van modificando con el tiempo pero manteniendo el concepto de su real significado.

Otros han creado muchas de las grandes doctrinas y fueron modificadas a gusto por los grandes poderes que se rigieron en cada época.

¿Pero que pasa cuando el mito tiene otro cometido?

Los nacidos en el siglo XX, sabemos de eso y mucho. La información que nos llega es cada vez mas filtrada y la sobre información que sufrimos hoy en día, hace mucho mas fácil la creación de noticias falsas, mitos y creencias.

Muchos consideran al Facebook, Twiter, MSN la revolución del siglo XXI, pero sinceramente, yo no.

El increíble caudal de información que día a día nos llega, hace que no pueda ser analizada con el debido cuidado logrando que seamos simples repetidores. Se hace imposible sectorizarse y poder brindar opiniones certeras sobre temas críticos como: Política, Sociedad, etc. ¿Por qué? Por que al margen de las mil preocupaciones que nos rodean, debemos agregar las creadas. Esos mitos que son creados para el total y completo dominio de nuestras decisiones.

Por citar algunos de los vividos en el Siglo XX, podemos hablar del hundimiento del Lusitania, el ataque aéreo en Pearl Harbor, la guerra de Vietnam, las Armas nucleares de Irán, las armas químicas de Irak, etc. Todas estas comprobadas que han sido mentira y aceptado por el propio Gobierno de los Estados Unidos.

Al margen que mucha gente, ni siquiera sabe que estos han sido “desmitificados” y aceptados como una farsa, existen otros que en un gran porcentaje los ciudadanos formados y sobre informados del siglo XXI, aceptan como una total verdad.

Uno de ellos es el que hoy es portada de todos los diarios, la muerte de Bin Laden.
Con una biografía salida del mas espectacular guión de Hollywood, este “árabe loco” que desde su cueva de Afganistán con una camcorder y una AK-47, atacó en su propio país a la potencia bélica mas importante del mundo. ¿Increíble no?
Ahora mi pregunta es:

¿Vivimos en un mundo de ciegos por elección? ¿Alguien con sentido común puede aceptar el ataque a las Torres Gemelas como algo realizado por Bin Laden?

¿Podemos ser tan instruidos pero tan ignorantes?

Sinceramente a veces me harta mi propia raza.

Muchos de estos mitos son los que hacen que nuestros días sean más grises y que el progreso solo sea económico y superficial. Miles de vidas que solo vemos en Youtube, son quitadas por dictadores encubiertos (al menos para el gran porcentaje de ciegos que habitan el planeta) que deciden quien debe vivir o morir por simples ansias de poder.

Según muchos estudios antropológicos, la raza humana se ha desarrollado de manera asombrosa en los últimos siglos, pero ¿De qué desarrollo hablamos?


¿De la invención de la luz o del genocidio Judío?

¿De la puesta en órbita de satélites o de la esclavitud en el siglo XXI?

¿De la comunicación inalámbrica o la colonización de los países que manejan el mundo?

La insensibilidad del ser humano se ha desarrollado al extremo. La conciencia se dispersa ante un zapping, o simplemente no abriendo una pagina de Internet.

Frases como “No me interesa” “No es mi país” “No miro malas noticias” “O que negativo” Son las mas usadas en estos días.

¿Pero que pasara cuando esto nos toque de cerca?

Ahí, los no afectados usaran nuestras frases sin saber que pronto serán otro ladrillo más en la pared.

Publicidad sobre el HIV. Perfecto ejemplo de como se corre un rumor.
Pero no vayamos tan lejos hacia oriente, quedémonos en nuestro país, sin ir más lejos a pasos nuestro emblema el Obelisco, para ser más precisos la avenida 9 de Julio.

Nuestros antepasados Tobas, despojados de sus tierras, como es costumbre, luego de 4 meses de exigir sus derechos, decidieron cortar la Avenida 9 de Julio. Obviamente el gobierno porteño y el nacional, se pusieron rápidamente de acuerdo para intimarlos a levantar el corte con una orden judicial que pregonaba la represión que tanto “horroriza” al actual gobierno y entidades de derechos humanos.

¿A que voy con esto? A que solo creemos lo que nos venden los medios. Quien se va de la casa de Gran Hermano, o si el diario Clarín, los sindicalistas u otro grupo económico gana o pierde la pulseada del poder.

Es increíble como hablamos de nuestros hermanos latino-americanos, tratándolos de indios, cuando la vergüenza somos nosotros por haber exterminado a nuestros ancestros y olvidarnos de nuestros orígenes indígenas.

Bisnieto de españoles e italianos, en mis orígenes se encuentra un cacique de Bahía Blanca. Como una marca a fuego, que no puede hacerme olvidar los orígenes de nuestro pueblo.

Pero sin ir más lejos, la ciudad de la que vengo y de la que me siento orgulloso, lleva el nombre de uno de los pueblos originarios de nuestra Argentina.

Provenientes del norte, este pueblo con grandes similitudes con las etnias del alto peruano, se ubicaron al noreste de la provincia de Tucumán. Mas específicamente en los valles Calchaquíes.

Los Kilme, que en su idioma el kacán, significa “Entre cerros” constituyen uno de los pueblos más importantes de periodo prehispánico en la Argentina.



A 1800 mts de altura y a tan solo 160 km de San Miguel de Tucumán, los Indios Kilmes, habitaron este valle desde antes del 800 de nuestra era.

Siendo una de sus principales características la independencia, fue uno de los últimos pueblos que resistió la conquista española.

De contextura recia, piel morena y cabello abundante, los Kilmes eran gobernados por un Cacique (curaca) que ejercía el poder de carácter hereditario.
Este tenia como principal cometido defender el territorio y trabajar para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, vestimenta y vivienda.

Su urbanización era digna de un pueblo muy evolucionado para la época. Con una explotación vertical del suelo, dividida en 4 áreas: urbana, defensiva, productiva y de cementerio, el respeto por la madre tierra, era uno de los principales preceptos de este pueblo.

Con una arquitectura claramente Andina, la adaptabilidad al clima, demuestra un gran conocimiento de las estaciones y ciclos de la naturaleza. Muros altos y de pared doble rellanas con tierra y ripio (aislante) decoraban un conglomerado de casas uniformes vinculadas por pasillos y escalinatas que encontraban luz en pequeñas plazas.


Otro de los avances increíbles de este pueblo es la utilización de represas, teniendo un óptimo aprovechamiento del agua para sus cultivos.

Sobre el borde del Cerro Alto, una monumental construcción, precedía la comunidad sin posibilidad de ser atacada por detrás y si hablamos de defensa, los pueblos valliserranos, se caracterizaron por las constantes luchas armadas.

El suelo fértil perteneciente a los Kilmes era codiciado en forma constante por los pueblos vecinos, pueblos saqueadores como los Lules o bien a partir del 1500 por los españoles, siendo de gran importancia su protección.

Obviamente los enfrentamientos con los españoles fueron dispares. Las armas utilizadas por los Kilmes eran hondas y flecha de punta pequeña que penetraban las armaduras de los españoles.
Otra de las técnicas de ataque, que denotan una estrategia bélica, constaba de cambiar el curso de las aguas para inundar sembrados y cultivos, provocar aludes sobre los invasores, o simplemente utilizar su gran conocimiento de la zona aprovechando los accidentes del terreno en ataques breves y sorpresa, volviendo a sus refugios por caminos intransitables.

Ligados fuertemente a la madre tierra, los indios Kilmes practicaban la caza, el pastoreo y la agricultura en forma periódica sin afectar su ecosistema.
Veneraban al sol, siendo su fuente de vida y al relámpago y trueno quienes traían la lluvia a sus valles.
Muchas de las ruinas que hasta el día de hoy se encuentran en los valles, son pruebas claras de las ofrendas colocadas en el cerro del Alto Rey, como granos, especias y representaciones de los dioses en petroglifos creados por sus sacerdotes y hechiceros.

Con más de 6 siglos dominando el Valle, la llegada de los Incas en 1480 conquistando muchos de los pueblos del Valle, generaron grandes cambios en los Kilmes.
La incorporación del quichua como lengua, la paga de tributos y la presencia de representantes imperiales en la comunidad fueron los primeros pasos de un intento de conquista. Pero con la caída del imperio Inca en 1532 debido a la conquista española, hizo recuperar la completa soberanía de sus tierras.

Tan solo 4 años después, se enfrentarían a un conquistador mucho más poderoso y desconocido.

Montado en animales desconocidos en America (caballos) y con vestimentas y lengua completamente extraña, los nuevos conquistadores fueron aceptados en menor medida.
En 1562, estallo el primer enfrentamiento conocido como “Primer Guerra Calchaquí”.
Gregorio de Castañeda, gobernador por ese entonces español, encontró resistencia en el curaca Don Juan Calchaquí, generando una batalla que abarco no solo a los habitantes del valle sino los de Catamarca y La Rioja.

El enfrentamiento se lo conoce por su violencia y poco tiempo de duración (algunos meses) con grandes bajas para los españoles y la perdida de soberanía en 3 de las 4 ciudades que existían en el Noroeste: Londres en Catamarca, Córdoba de Calchaquí en Salta y Cañete en Tucumán, siendo la población de Santiago del Estero la única que quedo en pie.

Por este motivo la corona española creo la “Gobernación del Tucumán”. Con mas 700.000 km2 y compuesta por Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero y Occidente de Chaco y Formosa.

La Segunda Guerra Calchaquí que duró 7 años (1630-1637) estuvo al mando del curaca Chalamín atrapado y ejecutado al final de la contienda.
El conflicto comenzado en Hualfin, Catamarca entre Chalamín y el Gobernador Felipe Albornoz fue por el descubrimiento de una mina de oro por parte de Juan Ortiz de Urbina, quien fue asesinado por temor a ser esclavizados por los españoles para su explotación.


El conflicto se volvió a centrar en Londres (Catamarca) y Nuestra Señora de Guadalupe (Calchaquí) extendiéndose hasta La Rioja y Catamarca incluida la Quebrada de Humahuaca.
Luego de la destrucción de ambas ciudades, el sometimiento de los Calchaquíes se hizo sentir por los españoles y sus descendientes los criollos.
Así dio comienzo un tiempo de paz y convivencia entre Calchaquíes y españoles, que duró hasta 1659 cuando se desato la tercera y última Guerra Calchaquí.

Esta guerra no tiene nada que ver con los pueblos originarios del Valle, sino con el español Pedro Bohórquez, quien huyendo del Alto Perú por delitos cometidos, llego a la Gobernación del Tucumán apoderándose de las pocas riquezas que quedaban.

Su plan fue casi perfecto: Los Calchaquíes que se resistían a ser convertidos por las misiones Jesuitas de San Carlos y Santa María, fueron engañados por Bohórquez, quien les hizo creer que era el descendiente del último Inca, el Inca “Hualpa” y venia a liberarlos del yugo español.
Pero no solo embaucó a los Calchaquíes, también lo hizo con los españoles, prometiéndole conseguir la ubicación de las minas y a los Jesuitas que si aseveraban que el era el ultimo eslabón Inca, convertiría a los nativos al cristianismo.

Pero Bohórquez que ya no podía mantener el control de la situación, decidió en 1659 entregarse a los españoles para ser juzgado en Perú, desatando la última de las Guerras Calchaquíes.

El conflicto fue dirigido por José Henriquez, quien envió a ejecutar a Bohorquez en Perú y constó de dos etapas. La primera en 1659 quedando sometidos los indios del sector Norte de los valles.
Pero en 1660 Mercado y Villacorta al ser nombrado Gobernador freno el conflicto en un intento de paz que duró hasta 1664 cuando derroto a los habitantes del Sur y los de la cuenca del Río Santa María (incluidos los Kilmes).
Por miedo a que se vuelvan a levantar en su contra, decidió utilizar el mismo método Inca, el desarraigo.

Los últimos en resistir fueron los Kilmes, que fueron desterrados a las tierras Bonaerenses llamadas Santa Cruz de los Quilmes (hoy conocida como Quilmes).

Muchos murieron en el camino y los pocos que llegaron se encontraron desolados en una planicie sin cerros, sin algarrobos ni llamas para sustentar su vida cotidiana.

El ocaso de un pueblo que hasta las últimas consecuencias lucho por su soberanía y que su muerte no fue en cuerpo sino el alma por el olvido que le da un pueblo argentino mas interesado en pertenecer a un mundo que no es el suyo perdiendo sus orígenes y esencia.

1 comentario:

  1. Los Argentinos, siempre mirando para otro lado, queriendo imitar modos de vida que no son verdaderos sin preguntarse si lo nuestro es realmente mejor para todos.Porque lo nuestro parece no tener validez. Como cuando a mis ancestros les decían que no debían decir que eran aborígenes, porque era decir que éramos inferiores.

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