jueves, 6 de febrero de 2020

El cuaderno de Sara

España 2018. 115 minutos. Director: Norberto López Amado. Guión: Jorge Guerricaecheverría. Fotografía: David Omedes. Productora: Telecinco. Reparto: Belén Rueda,  Manolo Cardona,  Marián Álvarez,  Enrico Lo Verso,  Florín Opritescu, Malcolm Sitté,  Iván Mendes,  Marta Belaustegui,  Nick Devlin,  Ramón Barea
Sinopsis: Laura busca desde hace años a su hermana Sara, desaparecida en medio de la selva del Congo. Ni la ONG para la que trabajaba ni la Embajada tenían noticias de su paradero... hasta que aparece una foto de un poblado minero del este del Congo con la imagen borrosa de Sara. Sin dudarlo un momento, Laura viaja hasta Kinshasa dispuesta a adentrarse en el territorio de los "Señores de la Guerra", dejando atrás las diferencias que la separaron de su hermana, y sin sospechar que esa peligrosa aventura le llevará a poner en peligro su propia vida.
Suceden muchas cosas, algunas de forma azarosa. Bien resueltas en lo cinematográfico pero demasiado tintinescas en su escritura.
Las estampas de Uganda y el Congo dan verdadero pavor: gente hacinada, caos, tristeza, dolor.
Cuando irrumpen las milicias de rebeldes, el salvajismo extremo de sus matanzas me sobrecogen. Parece tan real que ni siquiera tengo la sensación de que estén actuando.
La mirada de Belén Rueda es la de una cámara que rueda un documental. Cuando ella no está, de hecho, cualquiera podría pensar que estamos ante un gran reportaje de guerra porque nos falta el referente humano.
Hay una secuencia que me hace pensar que me he equivocado de película. Sucede en una aldea. Los dos protagonistas están subidos a un tejado. Desde arriba asisten impasibles a una ejecución cruel, rodada sin piedad.
Pienso que se lo podrían haber ahorrado, que con una elipsis la narrativa seguiría siendo igual de efectiva. Pero este sinsabor me sirve para captar, un poco tarde dirán algunos, que en esta cinta el director quería hacer denuncia, reportaje, y de paso una historia.
Entonces todas las piezas me encajan y decido protegerme de la crueldad extrema buscando en la labor de documentación de la película lo mejor de ésta.
Creo que hago bien, porque la película sólo da un poco de tregua al final.
En mi memoria quedará una África negra donde la vida humana no vale nada. La violencia parece gratuita y los soldados parecen disfrutar mucho, incluso demasiado. De la reflexión de lo visto en El cuaderno de Sara surgen dos consecuencias:
-La narración me parece cada vez más inverosímil. Que Belen Rueda salga viva es más que un milagro, porque nadie baja al Infierno y regresa.
-Lo peor de todo es que hay tanta muerte innecesaria, si es que alguna la es, en el film, que uno empieza a dudar de que al realizador y al guionista no se les haya ido la mano. Y esto es lo peor que le puede ocurrir a un espectador si sus artífices querían denunciar la miseria humana de esa zona del mundo.

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