martes, 31 de diciembre de 2019

Un ejército de cinco hombres

Italia 1969 spaguetti western 105 minutos. Director: Don Taylor. Guión: March Richards. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Enzo Barboni. Productora: Tiger Films. Reparto: Bud Spencer, Peter Graves, James Daly, Claudio Gora, Nino Castelnuevo, Tseturo Tamba.
Sinopsis: Un hombre conocido como "el Holandés" tiene un plan y para llevarlo a cabo reúne a cuatro viejos amigos, entre ellos un excompañero del ejército y un espadachín japonés. A cambio de su ayuda les promete una recompensa. El plan consiste en el asalto a un tren que transporta oro para financiar la revolución mexicana. El tren está custodiado por soldados y, además, tiene que someterse a numerosos controles militares.Don Taylor (un profesional curtido en la televisión y con escasas apariciones en la gran pantalla, entre las que destacan “La maldición de Damien” o “El final de la cuenta atrás”) creo que dirige acertadamente esta trepidante historia (coescrita por Marc Richards, en su única experiencia como guionista en la gran pantalla, y el maestro del giallo italiano Dario Argento) que no decae en ningún momento y en la que proliferan escenas con tiroteos, sobresaliendo la larga (aproximadamente 30 minutos) y excelente secuencia del asalto al tren y robo del botín. Si a esto le añades la banda sonora compuesta por el gran Ennio Morricone, que cuenta con un buen y apropiado tema principal, y un presupuesto aceptable que se aprecia, sobre todo, en la correcta ambientación (aunque hay un fallo en una escena en la que se ve una bandera francesa), creo que estamos ante una película que propone entretenimiento de primer orden.El problema, claro está, es que la historia y las actuaciones no están a la altura de lo memorable que es la partitura. Este es un caso curioso de un spaghetti western dirigido por un yanqui – Don Taylor, el mismo de Escape del Planeta de los Simios y La Cuenta Regresiva -, un tipo correcto y chato que no logra crear ni un momento memorable que digamos en toda la cinta. Al menos el climax – la larga secuencia del robo de tren – está filmada de manera pasable, pero sin dudas la historia hubiera rendido mucho mejor en las manos de un capo tipo Sergio Leone. De seguro Leone hubiera filtrado otras tonterías del libreto, y hubiera asignado un cast más temperamental que el insulso Peter Graves o el completamente fuera de lugar Tetsuro Tamba. ¿Qué cacso tiene que hacer un japonés en el oeste?. No es un chino – como los miles de inmigrantes que trabajaron en la construcción de los ferrocarriles a mediados del siglo XIX, lo cual hubiera resultado mucho más lógico -, sino un tipo que liquidó a dos flacos en Japón, y salió pitando para los States… a donde llegó y donde, después de varios años, aún es incapaz de pronunciar dos palabras en inglés (aunque aparentemente entiende de todo – siií, como el acróbata chino de La Gran Estafa! -; sino, ¿cómo se hizo amigo de Peter Graves? ¿con lenguaje de señas?). Por más que Tamba haya sido una estrella en su tierra, el rol hubiera podido ser reciclado perfectamente en la figura de algún indio renegado que fuera un formidable lanzador de cuchillos, y la trama no bordearía el absurdo. Aún así – y con todo – Tetsuro Tamba con sombrero y traje de paisano zafa mucho mejor como un polvoriento revolucionario mexicano que el impoluto y pétreo Peter Graves. El tipo siempre está tan platinado, prolijo y afeitado – con la cara brillante como un espejo, luego de darse una biaba de aceite de lanolina – que resulta ridículo verlo en una manifestación desbordante de gente sucia y barbuda. A ver chicos, contéstenme: ¿Dónde está el terrorista extranjero?

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