lunes, 30 de diciembre de 2019

El Crimen de los Galindos

La Policía exculpó desde el primer momento al marqués porque aquel día estuvo en un funeral en Málaga, pero según su hijo la realidad es que a las 9 de la mañana tomó un tren en Málaga y llegó a las 12 a Arahal, le recogieron Curro y el administrador, presenció los dos primeros crímenes y luego regresó a Málaga en otro tren que tomó en La Puebla de Cazalla.

El tercer asesinado fue Ramón Parrilla, un tractorista que regresó a Los Galindos cuando ya estaba Curro solo. El asesino le hizo un primer disparo de escopeta, del que Parrilla se protegió interponiendo los brazos. La víctima intentó refugiarse en la vivienda del capataz, encontró la puerta cerrada y salió huyendo por el camino de acceso, donde fue rematado a quemarropa.

Otro de los misterios del caso, por qué fueron al cortijo el tractorista José González y su mujer Asunción Peralta, lo explica así: Zapata, que estaba decidido a ir ese día a Sevilla y revelar lo que sabía a la marquesa, les pidió que acompañasen a su esposa, que estaba enferma, para que no se quedase sola.


Cuando el tractorista y su esposa llegaron a Los Galindos en su Seat 600, Curro metió la escopeta por la ventanilla y les obligó a bajar y dirigirse hacia un pajar. José fue el primero en morir a culatazos, el asesino ordenó a Asunción que le ayudase a subirlo hasta la parte superior del pajar, mató a la mujer de un disparo y luego quemó los dos cuerpos.Uno de los enigmas del caso es por qué el reloj automático de Zapata se paró a una hora que no correspondía con el momento del crimen y el autor da la respuesta: porque el cadáver estuvo dos días escondido en la casa y el reloj se puso de nuevo en marcha cuando el marqués y el administrador lo movieron  hasta dejarlo en la parte trasera del cortijo, donde fue encontrado.

Tuvieron que esperar dos noches hasta que la Guardia Civil relajó la vigilancia. Entonces, de madrugada, los dos hombres sacaron el cuerpo por la puerta de la cocina y entraron por la principal, de ahí que no se percataran de la mancha de sangre que dejaron y que luego limpió la marquesa.Uno de los aspectos importantes del libro es que repara el honor de los asesinados: el capataz Zapata murió por empeñarse en denunciar lo que sucedía en la cooperativa y el tractorista José González sacó su pequeña navaja de campo para enfrentarse al asesino y defender a su esposa.


Cuando José González sospechó que les esperaba la muerte, asestó una puñalada al asesino en el costado con su pequeña navaja de campo y dijo a su mujer que saliera corriendo. Curro, enfurecido, le golpeó con la culata de la escopeta hasta la muerte.

Con las cinco muertes sobre sus espaldas, el asesino huyó campo a través y descansó en el poyete de entrada de la finca vecina, “La Zapatera”, donde la Policía encontró sangre reciente del grupo A+, que no correspondía a nadie de Los Galindos.

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