viernes, 22 de noviembre de 2019

Gila Giraldo, la serrana de la Vera

Gila Giraldo, más conocida como La Serrana de la Vera (Gargantalaolla, último tercio del siglo XV - Plasencia, primer tercio del siglo XVI), fue una asesina en serie de la historia española que inspiró numerosas leyendas, romances y piezas teatrales del Siglo de Oro.

Según la leyenda era natural de Gargantalaolla, a pocas leguas de Plasencia. En tiempos de los Reyes Católicos llegó al lugar Don Lucas de Carvajal, capitán de armas, en busca de soldados. Pidió alojamiento en casa de los Giraldo. Gila se negó y lo persiguió por todo el pueblo encañonado con su arcabuz de cazadora hasta echarlo de él. Don Lucas juró volver y vengarse con engaño de Gila, lo que cumplió al burlarla y ganar su honra. Descubierto el engaño, Gila se vengó a su vez despeñando a Don Lucas por un barranco. Huyó a las montañas, donde sobrevivió en una cueva como serrana cuidando ganado. Cuando algún viajero se perdía, era acogido por ella en la caverna, y tras una comida y bebida copiosas y goces carnales para que se fatigara y se durmiera, era decapitado, de suerte que, al fondo de la cueva, podían verse distintas osamentas. Hasta aquí la leyenda según la versión de Luis Vélez de Guevara y los romances; históricamente pudo representar a una mujer real, Isabel de Carvajal.

Los hechos históricos reales se mezclaron probablemente con las leyendas y mitos extremeños de las serranas, unas mujeres que vivían en las montañas y llevaban una vida de elemental rusticidad.

Gila fue apresada y murió con gallardía y serenidad ajusticiada en la plaza de Plasencia. El personaje protagoniza no menos de veintiuna versiones de romances y posteriormente es tratado en sendas piezas teatrales de Luis Vélez de Guevara (1613), Lope de Vega (1617) y una versión "a lo divino" de José de Valdivielso.La serrana de Tormantos, de la Vera o del Monfragüe es un personaje de un mito muy extendido por toda Extremadura, especialmente en la zona de Monfragüe por los riberos del Tajo y por el Valle del Jerte y la Vera, de donde se la supone originaria y donde pervive el personaje en toda su dimensión mítica, al igual que por otras zonas, donde es conocida por haberse extendido las versiones del romance de la Serrana por toda la Península Ibérica (incluyendo Portugal) y el Archipiélago Canario.

Se trataría de una hermosa mujer con apariencia de cazadora o de amazona de fuerza sobrehumana y ciertas características sobrenaturales que vive en los montes y lleva a los hombres con los que se cruza a su cueva para matarlos (a menudo después de emborracharlos y/o tener sexo con ellos) y guardar los huesos en la cueva.

Posee cierta relación con la tradición de las "serranillas" medievales, a lo que se añadirían otros componentes míticos para forjar el mito actual de la Serrana.


El personaje ha acabado derivando en diversas manifestaciones, pudiéndose distinguir entre la Serrana de la Vera como mito, la Serrana como personaje de los romances, la Serrana de las diversas interpretaciones de dicha tradición oral y la Serrana como personaje de la literatura (especialmente del Siglo de Oro).

En un ensayo de Julio Caro Baroja sobre la Serrana se planteaba la cuestión de no muy difícil solución sobre si la Serrana era una realidad histórica mitificada o un mito transformado en realidad historificada. Multitud de estudiosos han interpretado a la Serrana de forma histórica e incluso han tratado de buscarle una identidad histórica de carne y hueso a la Serrana. Algo que en algunos casos ha asumido el pueblo, que, en las zonas donde el mito se halla más arraigado, lo mismo otorga características sobrenaturales a la Serrana parecidas a las de otros seres mitológicos de otras culturas, que habla de conocer la identidad de la Serrana, en qué época vivió, en qué casa o cuál era su familia. En cambio, algunos estudiosos actuales señalan su probable origen mítico primitivo, como ya apuntó Caro Baroja.

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