viernes, 13 de septiembre de 2019

Eva Lyberten

Hija de una familia obrera, desde su infancia, la incipiente actriz manifiesta una viva inclinación por el mundo de la farándula, lo que la lleva a participar con siete años en la puesta en escena de una pequeña obra de teatro en el colegio nacional de la Ronda de la Torrasa, donde estudia por aquella época. Con quince años, se matricula en una escuela de Arte Dramático de la capital y, algo más tarde, recibe clases de baile y jazz en una academia barcelonesa. Poco después, rueda incluso un anuncio publicitario en Francia, adonde, según sus propias manifestaciones, llega con 300 pesetas de la época y la idea de recorrer Europa en autoestop.

De regreso a España, conoce a Luis Sagnier de Sentmenat, Conde de Múnter, gracias al cual consigue un pequeño papel en la película Deseo (Alfonso Balcázar, 1976), en la que interpreta a una adolescente (Carmen) que baila de guateque en guateque.

Entre 1975 y 1976, interviene como actriz secundaria en buen parte de los filmes rodados en Barcelona, así como en la serie La saga de los Rius, emitida por TVE la temporada de 1976 a 1977, a la vez que aparece en portadas de revistas como Interviú o Lib.

Tras rodar su siguiente película, la actriz se traslada a Ibiza, donde se dedica especialmente a sus dos grandes aficiones: la pintura y la poesía. También por entonces, contrae matrimonio con el periodista Luis Cantero.


A la vuelta de la isla, es elegida entre cientos de aspirantes vedette del musical Crazy Horse (en español, «Caballo loco»), considerado por la crítica especializada como uno de los espectáculos eróticos más exitosos de la Transición española.1​ Pero, tras un año de actuaciones, abandona la función para incorporarse al nutrido grupo de actores y actrices que protagonizan las películas clasificadas «S» –lo que venía a significar que tanto la temática como el contenido de las mismas podían herir la «sensibilidad» de algunos espectadores– de la época, dirigidas en su mayoría por el cineasta Ignacio F. Iquino. A finales de 1978, se traslada a Italia, donde estudia en el Instituto de Teatro. Ya de nuevo en Madrid, inicia una relación sentimental con Carlos Serrat, con el que funda una cooperativa para producir la obra Alicia en el país de las maravillas, que resulta un fracaso para ambos.

Con la decadencia del llamado «cine de destape» desde principios de los años 80, decide ir adaptándose al ambiente del cine convencional,2​ lo que la lleva a actuar en varias películas, entre las que destacan especialmente Sal gorda (Fernando Trueba, 1984), donde interpreta el papel de Brígida, el thriller Escapada final (Carlos Benpar, 1985), así como el documental Picasso, ocho historias de amor (Luis Mamerto López-Tapia, 1992

No hay comentarios:

Publicar un comentario