jueves, 27 de diciembre de 2018

Lucy

2014 90 minutos. Francia. Ciencia Ficción. Director: Luc Besson. Guión: Luc Besson. Música: Eric Serra. Fotografía: Thierry Arbogast. Productora: Europa Corp / TF1 Films Production / Universal Pictures. Reparto: Lucy, una joven obligada a ejercer de mula de una nueva y potente droga, adquiere de repente enormes poderes sobrenaturales cuando la bolsa de la droga se rompe y los narcóticos entran en contacto con su cuerpo. Entonces, su cerebro comienza a aumentar la capacidad de uso hasta poder ser utilizado al 100%, convirtiéndose en una máquina letal con habilidades extraordinarias. ero el caso es que ni unos ni otras me amargaron una película que ha cumplido mis expectativas en cuanto a ciencia-ficción, imaginación y espectáculo. Cuando vas a ver una película de Luc Besson (cosa que claramente no hizo el gilipollas de mi izquierda) sabes que la película no va a estar limitada por conceptos físicos como tiempo o espacio ni académicos como una narración lineal o estructurada. Si Luc Besson te puede aclarar algo con un flash-back de cinco segundos que retrotrae 3 millones de años metido a cuchillo o una secuencia de diez segundos de reproducción celular insertada a cholón en mitad de una frase, no se tira diez minutos de explicaciones, silencios o diálogos que traigan a colación la primera vida en la tierra o la mitosis celular. Puede que no sea cinematográficamente ortodoxo pero sí extraordinariamente honrado con la entrada que he pagado. El resultado es una película directa, vertical que cuenta lo que tiene que contar, sin espacio para florituras, con el endiablado ritmo que requiere meter 24 intensas horas de la historia en hora y media de metraje.

Obviamente, “Lucy” no resiste un análisis científico medianamente minucioso (coño por algo es una película de ciencia-ficción y no un documental) pero no requiere una apertura mental desmesurada para aceptar que si la premisa de base fuese cierta y un ser humano pudiera usar el 100% de su capacidad cerebral, las consecuencias podrían (por Dios, subrayemos eso de ‘podrían’, en condicional) ser las descritas. De todos modos hay más acción que ciencia-ficción con escenas de peleas, tiroteos y persecuciones enormemente entretenidas y bien coreografiadas, sin lugar para el aburrimiento, amortizando los 9,10 euros en cada plano.

Acertada elección de Scarlett Johansson, una de las actrices mejor dotadas para la interpretación que no se avergüenza de hacer papeles de acción, de Morgan Freeman y, sobre todo, de mi idolatrado y absolutamente camaleónico Choi Min-sik (el Oldboy original, Mr.Vengueance o el malísimo de “Encontré al diablo”). Su internacionalidad globaliza una película que (con dirección y financiación francesa) corría el riesgo de caer en el regionalismo y los vicios cinematográficos galos.

Muy recomendable si os queda presupuesto después de un verano intenso con “Guardianes de la Galaxia” y “Transformers IV” (no engaño a nadie sobre mis gustos) y mensaje final para los plastas impresentables que me rodearon en el cine: a las marranas de detrás, que se vayan a ver “Infiltrados en la universidad” que seguro que habrá más maleducados como ellas; a los niños de la derecha, que tienen que llorar más para insistir a sus padres que lo que les gusta es “Como entrenar a tu dragón 2” y al imbécil de la izquierda (muy kultureta pero no pudo dejar escapar un soez y prescindible comentario sobre las piernas de Johansson) que si yo fuese capaz de usar el 90% de mi cerebro le convertiría en pantalla de cine y proyectaría sobre él películas de Almodóvar y Von Triers las 24 horas.

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