lunes, 31 de diciembre de 2018

George Eastman

El 4 de septiembre de 1888 Eastman registró la marca Kodak y recibió una patente para su cámara que usaba el rollo de película. Ese mismo año lanza al mercado la cámara Kodak 100 Vista, que utilizaba carretes de 100 fotos circulares y para cuya campaña de promoción acuñó la frase «Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto».2​ Lo más importante es que a partir de este momento ya no se requerían grandes conocimientos en fotografía o en la utilización de productos químicos.

Esta cámara se vendía ya cargada y lista para realizar las fotos. Una vez usada, se devolvía a la casa que extraía el carrete, revelaba las fotos y las devolvía junto a la cámara otra vez cargada. La cámara cargada costaba 25 dólares (unos 1600 dólares de 2015), y el revelado del carrete y un carrete nuevo costaban 10$ (unos 640 dólares de 2015). La novedad se impuso y supuso que el uso de la fotografía se pudo extender a toda la población. Esta cámara marca el momento de la popularización de la fotografía.


En el año 1889 Eastman cambia el carrete de papel por uno de celuloide y unos años más tarde elimina la incomodidad de tener que devolver la cámara entera al comenzar la comercialización de un carrete protegido que permite su colocación y extracción a la luz del día. Es en estos años cuando surge la fotografía de aficionado tal y como la conocemos en la actualidad.4​

Eastman, de carácter complejo, se hizo multimillonario gracias a sus innovaciones, invirtiendo grandes sumas de dinero en diferentes obras benéficas. Sin embargo, su inestabilidad psíquica le llevó a su suicidio, tras padecer una enfermedad degenerativa que le impedía caminar. Dejó una nota en la que ponía:

«A mis amigos: Mi trabajo está hecho, ¿por qué esperar?» (en inglés: «To my friends: My work is done. Why wait?»)

Hubo cierta controversia sobre el estado de su salud mental al momento de morir. Había donado 150.000 $ a la Cornell University poco antes de morir y la universidad llevó el caso ante la corte pues el certificado de defunción indicaba locura transitoria. A. K. Chapman y Marion Folson dieron su testimonio en contra de tal situación, y la donación quedó validada. Quien completó el certificado de defunción luego admitió que incluía tal

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