viernes, 30 de noviembre de 2018

Pájaro en una tormenta de Isaac Montero


Sinopsis:  A partir de un caso policíaco, pájaro en una tormenta muestra algo más que las vicisitudes de un policia que intenta esclarecer un crimen, algo más transcendetal. El crimen que investiga y cuenta el narrador es como una caja negra. La ilación de la noche fatídica del crimen se rompe, deliberadamente, queda incompleta llega a desorientar al lector. Pero esa desorientación es parte de la trama, es el eco de otra ruptura, polícia y social ésta, la de la transición.

Opinión Personal: Tarde muchos meses en finalizar la lectura de esta novela por su complejidad. Si buscas una novela negra al uso: Desarrollo- nudo- desenlace y desenmascarar al culpable en la última página no la encontraras porque aquí no hay ni buenos ni malos, todos tienen algo que ocultar. Si buscas una novela negra policíaca típicamente española con ese humor ácido y esa fina ironía, todos recordamos policias como Méndez o detectives como Pepe Carvalho... tampoco lo encontraras, porque el personaje central de esta novela, tiene mas grises que claros y desde luego, nunca se ganará nuestra complicidad.
Es una novela escrita en 1985 por Isaac Montero.... de esas novelas que se llevan el aplauso de sus compañeros de trabajo, los escritores, pero al público no le entra al menos no a cualquier tipo de público y es que hay que tener muchas lecturas encima para extraerle el jugo.
Isaac Montero era un escritor madrileño nacido en 1936 , perteneciente a la segunda generación de la posguerra. Estudio periodismo y filosofía y realizó numerosos cuentos cortos como novelas y trabajo para el mundo de la televisión haciendo guiones para la televisión, falleció en el 2008 a los 71 años, demasiado pronto, aún tenía mucho que decir.
Isaac Montero nunca llegó al gran público y el siempre lo supo pero no renunció jamás a su forma de escribir lo cuál le honra y merece que le dediquemos un artículo serio acorde con la seriedad con la que cubrió toda su obra.
Bien, hablemos de la novela. Hay un asesinato en la calle Fleming de Madrid... pero eso es lo de menos. El inicio si que es de novela negra, el asesinado, descubrir cosas sobre el, el móvil .... pero pronto todo se va complicando y el asesinato pasa a un segundo plano porque los que investigan el asesinato se convierten en los protagonistas.
Es una novela compleja de leer precisamente por esa ruptura, el lector quiere conocer quién era el asesinado, quién el asesino y su motivo pero Isaac Montero tiene otros planes para nosotros, porque considera que hay un tema mas importante que es la transcisión. El considera que todo este asesinato es fruto de la atmósfera enrarecida que se respiraba en la España de los años setenta.
Se complica la novela por la utilización del lenguaje caló o patibulario con los " confites", confidentes, que abundan en esta novela. Lograda galería de kinkis, buscavidas, gente lúgubre que buscaba sobrevivir a cualquier precio y que utilizan un lenguaje de la calle muy rico en matices que enriquece tanto la novela como la complica.
Pero seamos sinceros, todo este lenguaje dentro de un contexto se entiende y bien. El problema son las continuas rupturas que hace Montero en el guión que despista por completo al lector que no supera el olvidarse del asesinato para centrarse en una trama política que al final nos enteramos que mas que política es una historia de venganza.... ese es el error de esta novela y el motivo por el cual no llego al público, pero sucede en todas las novelas de Montero, nunca recibió el aplauso caluroso aunque de calidad literaria, iba muy pero que muy sobrado.
Lo que si está conseguido es el retrato de la policía, yo diría que es lo único que me resulto interesante de la novela. Ese baile de sillas, esa mascarada con el cambio de régimen, entre rojos que llevaban quemados desde la guerra civil pasando por los franquistas que con la democracia querían seguir mandando.... esa venganza que se aparcó en 1939 parecía a punto de estallar en 1975.... el cuerpo nacional de policía decidió enterrar para siempre la guerra civil y sus viejas rencillas pero siguieron mandando los de siempre, los acólitos al régimen franquista, solo que se pusieron una careta democrática. Todo eso está muy bien descrito en la novela. Como también está bien descrito y resulta valiente a la vez, la narración que habla sobre la corrupción policial de aquellos años. Unos años duros donde hubo un boom de la delincuencia que se hizo eco el mundo del cine con el cine Kinki de Eloy de la Iglesia y Jose Antonio de la Loma. Delincuentes juveniles que atracaban, que robaban coches, robos a bancos y joyerías y en algunos casos con el beneplácito de la policía que participaba en el botín. tiempos muy duros reflejados en esta novela, de forma difuminada y saltando de un tema a otro, jugando siempre al despiste, pero contada a fin de cuentas.
Os hablaba del personaje principal de esta novela, el chino, pues es un policía con mas grises que blancos que jamás logra ganarse al lector, mas que nada por su ambigüedad y es que ni siquiera en las últimas páginas sabremos lo que realmente se le pasa por la cabeza.
Hay varias narradores lo cuál aún enreda mas la madeja. En primera persona al principio y con unas últimas veinte páginas finales donde en tercera persona se nos cuenta, como no, de forma borrosa el final de esta historia.
Es la lucha entre el bien y el mal, solo que no hay ni buenos ni malos, solo malos tragos que ocultar. Dos amigos, dos compañeros de profesión como son el chino y su jefe Cebrián alias el Tigre que parecen meros espectadores de los sucesos y cuya labor debe ser investigar los echos, resultan ser que nos ocultan cada uno información y que no nos hacen partícipes de sus secretos como resultan ser sus echos, la verdadera trama.
Llegados al final, el crimen para el oyente pasa a un segundo plano, se centra en las idas y venidas del protagonista, pero no por sus averiguaciones sino por lo gran diseccionador que es del alma humana y como se va encontrando a personajes de diversa calaña. El caso es que al final nada es lo que parece que detrás de un crimen se encuentra la vieja rencilla de la guerra civil, que es una historia familiar que salpica a todos y por supuesto que también hay intereses económicos y que no hay ni buenos ni malos pero esta vaga explicación no te satisface para nada como lector y te centras en otros aspectos de la novela como la descripción de la transcisión a través de un prisma policial, el reflejo de la calle y los estratos sociales mas bajos y su peculiar lenguaje es lo que mas compensa, quizás algunos les parezca literatura de altos vuelos, a otros infumable pero en un plano personal, la trama me resultó enrevesada y la única compensación es la que dije, que me supo a poco.

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