martes, 6 de noviembre de 2018

Misiones espaciales a la luna

El 7 de octubre de 1959 ocurrieron dos hechos reveladores: Henry Noerdlingerl, jefe de investigaciones de la película Los diez mandamientos, desveló que la reina egipcia Nefertiti ya utilizaba cosméticos para pintarse los ojos y los labios. Ese mismo día, la nave espacial soviética Luna 3 realizó las primeras fotografías de la cara oculta de la Luna. Hasta ese momento, un lugar lleno de misterios. Durante 40 minutos, tomó 29 imágenes a 66.700 km de distancia; en ellas aparecían un terreno montañoso y dos regiones oscuras. Recibieron los nombres de Mare Moscoviense y Mare Desiderii. Todo aquello revolucionó el mundo. La prensa soviética  se lanzó, de pronto, a publicar reportajes sobre alienígenas recién llegados a Siberia y sobre la posibilidad de habitar planetas lejanos. Ahora, 56 años después, una sonda se posará por primera vez en la superficie lunar más ignota. China acaba de anunciar que su sonda espacial Chang’e-4 aterrizará en la cara oculta de la Luna para explorarla. Liu Jizhong, decano del Centro de Ingeniería Aeroespacial y de Exploración Lunar, ha declarado: “El ambiente, así como otras condiciones en la cara oculta de la Luna, permanecen como un misterio para nosotros. El terreno allí es bastante complicado. Tendremos que realizar ajustes en el diseño de la sonda”.4​

La cara oculta supone un 41% de la superficie de la Luna (15,5 millones de kilómetros cuadrados)

Helio-3, el nuevo tesoro


Se especula incluso con la posibilidad de que los chinos planifiquen abrir minas lunares para extraer un peculiar isótopo del helio (helio-3) que resolvería los problemas de energía en la Tierra durante los próximos 10.000 años. El valor potencial del helio-3 se calcula en 2.000 millones de euros la tonelada. Pero China no tendrá fácil la explotación, puesto que deberá enfrentarse al Tratado del Espacio Exterior de la Naciones Unidas, donde se deja claro que los recursos lunares son propiedad de toda la humanidad. “Las partículas de helio-3 se encuentran enganchadas al polvo lunar. Su origen procede de la formación de nuestro Sistema Solar. Calentando este polvo, se libera el helio-3, que después podremos utilizar en los reactores de fusión nuclear para generar energía”, explica Josep Manel Carrasco, astrónomo del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona. Pero el proyecto chino no es el único intento de colonización lunar.4​

La Agencia Espacial Europea (ESA) quiere construir allí una base permanente. “El pueblo lunar sería una estación abierta a diferentes países miembros. Al proyecto no le falta entusiasmo”, señala Jan Wörner, director de la institución europea, a través de un vídeo comunicado. Por su parte, Bernard Foing, director del grupo internacional de exploración lunar de la ESA, especifica que la “base espacial se construiría en el Polo Sur, punto geográfico que marca el inicio de la cara oculta. Sería interesante recibir desde allí las emisiones de radio cósmicas, además de servir de lugar de entrenamiento para los astronautas. Aprenderían a vivir aislados en las mismas condiciones que en un futuro viaje a Marte”.4​

Desde que la NASA lanzó el Apollo 17 el 7 de diciembre de 1972, no se había registrado tanto interés por la Luna. “El motivo es evidente. En aquella época había mucha competencia entre americanos y soviéticos. Recordemos que estábamos en plena Guerra Fría, y la colonización lunar formaba parte de la propaganda política del momento. Los políticos deciden el presupuesto destinado a la carrera espacial, y ahora no es precisamente abundante”, dice Josep Manel Carrasco.

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