lunes, 26 de noviembre de 2018

Bakú

Bakú se encuentra en la costa occidental del mar Caspio. En los alrededores de la ciudad hay una serie de volcanes de lodo (Keyraki, Bogkh-bogkha, Lokbatan y otros) y lagos de sal como el Boyukshor o el Khodasan.

La ciudad tiene un clima semiárido templado (Clasificación climática de Köppen: BSk), con veranos cálidos y secos e inviernos frescos y húmedos, así como fuertes vientos durante todo el año. Sin embargo, a diferencia de muchas otras ciudades con este clima, Bakú no experimenta veranos extremadamente calurosos. Esto es en gran parte debido a su latitud norte, y el hecho de que se encuentra en una península en la costa del mar Caspio. Bakú y la península de Absheron en el que se encuentra, es la parte más árida de Azerbaiyán, donde las precipitaciones son de alrededor de 200 mm al año o menos. La mayor parte de la precipitación anual ocurre en el resto de las estaciones excepto en verano, pero ninguno de estos meses son particularmente húmedos.

Durante la época soviética, Bakú, con sus largas horas de sol y el clima seco, era un popular destino de vacaciones donde los ciudadanos podían disfrutar de playas de calidad o relajarse en los complejos de spa, ahora en ruinas con vistas al mar Caspio. El pasado de la ciudad como un centro industrial soviético la ha dejado, sin embargo, como una de las ciudades más contaminadas del mundo.15​

Al mismo tiempo, Bakú se observa como una ciudad con constantes rachas de viento durante todo el año, vientos huracanados, el frío viento del norte khazri y el cálido viento del sur gilavar son típicos en todas las estaciones. De hecho, la ciudad es famosa por sus feroces tormentas de nieve y fuertes vientos. La velocidad del khazri, a veces, llega a 144 kilómetros por hora, lo que puede causar daños a los cultivos, árboles y tejados.16​El centro de Bakú es la ciudad vieja, una antigua fortaleza. La ciudad amurallada de Bakú fue declarada por la Unesco, el diciembre de 2000, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Aún se conservan muchas de las murallas y torres, que fueron fortificadas después de la conquista rusa el 1806. Esta parte es muy pintoresca, con un laberinto de callejas estrechas y empedradas y edificios antiguos. Entre ellos destacan el Palacio de los Sirvansás o Şirvanşahlar Sarayı (siglos XV-XVI), dos serrallos de caravanas (antiguas fondas), la Torre de la Doncella o Gız Galası (del siglo XI, con una bonita vista sobre el puerto), los baños persas y la mezquita del Viernes (donde se encontraba el Museo de la Catifa y las Artes Aplicadas, y ahora nuevamente mezquita... por cierto, las catifas ahora están en el antiguo Museo Lenin). La ciudad vieja también tiene docenas de pequeñas mezquitas, muchas de ellas sin remates muestran detalles particulares que les distinguen del edificio vecino.


El ensanche, al sur de la ciudad vieja, fue construido después del inicio de la explotación masiva del petróleo hace un siglo aproximadamente, y presenta una interesante arquitectura historicista. Aquí es donde se ubican los museos de bellas artes, de historia y de literatura, todos se encuentran albergados en mansiones de millonarios de antes de la Revolución rusa.

La Bakú moderna se encuentra más allá de las murallas, con las calles y los edificios que suben por las colinas que rodean la bahía de Bakú. La Gran Bakú se divide en once distritos y 48 municipios. Destaca en la ciudad la torre de televisión de Bakú por su gran altura, mide 310 metros.

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