lunes, 8 de octubre de 2018

fallece Montserrat Caballé

Tras su fallecimiento en la mañana del 6 de octubre en Barcelona, tras mucho tiempo alejada de la vida pública y afectada de problemas en la vesícula que se fueron agudizando en los últimos años, es el momento de recordar a un mito que hizo historia y que merece ser de nuevo reivindicada como la única soprano que le disputó a la Callas el título de la más grande del siglo XX. Tras ella, "only Caballé".La cantante se encontraba ingresada desde mediados de septiembre en el centro y el funeral será el lunes al mediodía en el tanatorio de les Corts, mientras que el velatorio será este domingo a partir de las 14.00 horas en el mismo centro, según fuentes funerarias.María de Montserrat Bibiana Concepción Caballé i Folch, por su nombre completo está considerada como una de las mejores sopranos del siglo XX. Elegida doctora Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en septiembre de 1999, su carrera comenzó a reconocerse cuando le

Dotada de una voz cálida, clara y potente, fue la gran estrella internacional femenina de la ópera durante dos décadas y media de plenitud, y una figura central en la recuperación del bel canto italiano de principios del siglo XIX, una corriente de revival que había comenzado a gestarse en los años 50 -con Maria Callas- y que ella consolidó haciendo suyos papeles esenciales como Elvira (I Puritani), Norma o Lucia di Lammermoor. Había nacido el 12 de abril de 1933 en Barcelona, cerca del templo de la Sagrada Familia, tras un parto largo que pudo haber acabado en desgracia, e ingreso aún niña en el Conservatorio del Liceu, donde inició sus estudios musicales. A los pocos años, obtuvo su primer contrato profesional con la orquesta de Napoleone Annovazzi, que recorría Europa con un repertorio que iba del barroco al verismo, y que le sirvió para aprender los primeros papeles de su repertorio: Serpina (La serva padrona, de Pergolesi) o Susanna (Las bodas de Fígaro, de Mozart), a las que más tarde añadiría Fiordiligi (Così fan Tutte, también de Mozart). Sin embargo, ya aspiraba a papeles más exigentes, y poco recomendados para sopranos jóvenes que aún no habían desarrollado toda su experiencia ni su desarrollo físico, como Aída (Verdi), Tosca (Puccini) o uno de sus roles más personales, la Salomé de Strauss.

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