lunes, 8 de octubre de 2018

El manifiesto negro de Forsyth


Sinopsis: La acción, ambientada en el año 1999, nos traslada a una Rusia que se hunde entre una profunda crisis económica y las garras de la mafia. Faltan pocos meses para las elecciones presidenciales, y el casi seguro triunfador es Igor Komárov, carismático líder de la extrema derecha nacionalista que promete devolver la esperanza a un pueblo derrotado. Sin embargo, a manos del Reino Unido llega un comprometedor documento secreto firmado por el propio Komárov, en el cual se deja en claro que, más que asistir al resurgimiento de una nación, el mundo estaría a punto de presenciar el ascenso al poder de un segundo Hitler. Oficialmente, no se puede hacer nada, pero un grupo de eminentes personalidades del mundo político occidental decide evitarlo por sus propios medios.
Para ello, recurrirán al ex-agente de la CIA Jason Monk, del cual el libro narra mediante flashbacks su carrera como controlador de varios espías infiltrados al otro lado del Telón de Acero a finales de la década del '80 y comienzos de los '90.

Opinión Personal: Thriller de altos vuelos entre novela negra, de espías y thriller político, el viejo Forsyth de siempre. Me pasa con Forsyth lo mismo que con Vázquez Figueroa que si lees una novela las leíste todas y me explico. El protagonista de esta novela es Jason Monk que es un personaje ambiguo con escasa personalidad que me recuerda a Tintin, Hergé utilizaba a Tintín para sus aventuras, su nombre en francés significa nada, no tenía personalidad para que todo aquel que lo lea se siente identificado con el protagonista. Jason Monk es un ex agente jubilado que reside en la isla Turcas y Caicos, regenta un barco de pesca y es tentado por un espía británico para que realice la misión de su vida, acudir a Rusia para salvarla de las garras de un dictador fanático. Es adiestrado, lo mismo que el protagonista de Odessa. Otro parecido razonable con otras novelas de este autor es que hay muchos personajes pero no se hace engorrosa en ningún momento, porque los que en realidad llevan la acción son dos: Monk y el coronel Grishin, su adversario, el resto son comparsas que sirven para agilizar la novela, hacerla plural y sobre todo para enredar todavía más la trama. Os decía que este autor siempre repite automatismos, así como el personaje central de esta novela es un calco del protagonista de Odessa también repite otros automatismos. Por ejemplo cada vez que presenta un personaje que hay cientos en esta novela, trata de humanizarlos y nos cuenta de forma escueta su pasado, algo que rompe un poco el ritmo de la novela y mas teniendo en cuenta que la mayoría de esos personajes o no tienen peso en la narración o no vuelven a aparecer. También tiene la costumbre de focalizar la acción en varias ciudades del planeta y en todas nos presenta barrios, sus costumbres, algo que también rompe el ritmo de la novela y que por cierto hace en todas sus obras. Como siempre utiliza el mismo mecanismo para todas sus novelas, a mitad de esta novela y son 600 páginas, ya sabrás el desenlace... si eres lector habitual de Forsyth, si no lo eres pues seguirás la lectura con tensión.
Las primeras cincuenta hojas me parecen electrizantes, primero nos presentan lo que es Rusia, al borde del caos económico y social. Después nos habla de Igor Komarov el que va a ser el próximo presidente de Rusia. Es un fascista que quiere exterminar con las minorías étnicas y está apoyado por la mafia rusa para llegar a su propósito. Escribe un manifiesto negro donde esta reflejado todos sus pensamientos políticos que hablan de exterminio. Ese manifiesto es robado por el hombre de la limpieza que se lo entrega a la embajada inglesa, este es el punto mas flojo de la novela pues resulta inverósimil por mucho que el autor se esmere en darle veracidad.
Las siguientes doscientas hojas son bastante aburridas. La trama se divide en dos. por una parte Jason Monk, nos cuentan desde su infancia y juventud ( innecesario) como entró en los servicios secretos y como dedica su vida a ayudar a militares rusos a pasar información a los americanos a cambio de dinero y pasarse a vivir con su familia a Usa, entre alguno de esos a los que ayuda, surge la amistad y el compromiso con Rusia. Tiene un enemigo dentro de los servicios secretos, se trata de Ames que hace todo lo contrario, es americano y pasa información a los rusos y tiene como misión descubrir los nombres de los agentes rusos que tratan con Monk. Creo que se pierde mucho tiempo en esta parte de la novela pues Ames después no vuelve a aparecer y el pasado de Monk tampoco, digamos que solo nos sirve para acercarnos a la personalidad de Monk. Lo va mezclando con la caza de ese manifiesto por parte de Grishin que es la mano derecha de Komarov y hasta tres hombres fallecen por estar en contacto con el manifiesto.
Las últimas trescientas páginas son de alto voltaje. Monk está jubilado y acepta viajar a Rusia para desenmascarar a Komarov. Se produce el adiestramiento de Monk, algo muy típico de las novelas de Forsyth. Aunque hay algunas tramas que resultan algo pesadas pero necesarias. Monk le enseya el manifiesto a varios hombres importantes de Rusia, desde un ex militar jubilado, pasando por banqueros de origen judío o miembros de la iglesia ortodoxa y todos reaccionan de la misma manera, se repite el esquema una y otra vez mientras Grishin trata de cazar a Monk en Rusia pero lo tiene complicado pues está escondido por la mafia chechena que es corrupta hasta la médula pero que en esta novela está dibujada de forma bastante humana aunque no creo que real, digamos que se sirve de ellos pues Komarov está apoyado por la mafia rusa que es enemiga de la mafia chechena, ambas residentes en Moscú, tiene sentido.
La resolución de la trama es algo atropellada pero se devoran las páginas por parte del lector con disfrute pues tienes ganas de saber más, sigue con la coherencia. Aunque el final de traca me recuerda demasiado a su novela del 2003, el vengador... claro que si no leíste nunca a Forsyth pues quedarás enganchado y si lo leíste, pese a que se repite y pese a que hay partes innecesarias resulta una buena novela.
Pese a esas partes aburridas como el juego de espías que para mi gusto es innecesario tengo que decir que Forsyth es un escritor ágil y estás partes mas farragosas las salva con nota, tiene mucha pericia al escribir y sabe como divertir a sus miles y miles de lectores. Por otra parte tiene un conocimiento absoluto sobre lo que escribe, desde los servicios secretos, pasando por la documentación sobre la vida en Rusia o cosas de las cloacas del poder que la mayoría de los mortales desconocemos. De nuevo tengo que buscar esa comparación con Hergé que para la saga de Tintin tenía una documentación brutal.
Pero lo mejor de esta novela es el repaso que le da a Rusia, desde los descendientes al trono de los Kómarov, pasando por el ejército y sus costumbres al carácter ruso y sobre todo como es la política hoy en día. Se puede decir que la base de esta novela es el thriller político y en eso tiene bastante sentido, Forsyth se centra en la desinformación y en el poder mediático para desacreditar a un candidato político, la lucha de intereses y las noticias que se filtran a la prensa con interés del poder, es lo que sucede hoy en día y esta novela la escribió en el 2003.
Las partes negativas de esta novela son esas repeticiones si eres lector habitual de Forsyth, la primera parte de espias que me resulto algo tediosa pues no tiene demasiada cabida después en el relato y dos puntos negativos mas, el robo del manifiesto y sobre todo la personalidad de Igor Komarov, el futuro presidente fascista de Rusia. Lo pinta como un lunático y calca los arrebatos de ira que sufría Hitler, digamos que en ese sentido tampoco se quiso complicar demasiado. Pero son mas los aspectos positivos que los negativos, su fuerte documentación, lo interesante que siempre resultan las historias que cuenta y lo reales que pueden llegar a ser y sobre todo que es un maestro del Thriller, un Forsyth es como una denominación de origen, es sinónimo de calidad.

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