miércoles, 24 de octubre de 2018

Carl Larsson

Durante de la década de los setenta del siglo XIX, estuvo realizando numerosas ilustraciones para libros; sin embargo, alrededor de 1877, tras viajar a París por primera vez, se ve sumido en la pobreza e incluso piensa en el suicidio.[cita requerida]

En 1882, al trasladarse a la colonia de artistas en Grez-sur-Loing, a 70 km de París, conoce a la que será su musa y gran apoyo moral para el resto de su vida, la también artista sueca Karin Bergöö.1​ Después de conocerla y casarse con ella, comienza a recibir encargos, como el de decorar el techo y las lunetas del palacio Bolinder, en Blasieholmshammen; además, realiza varios viajes que ayudan a conformar su talante artístico, visitando sucesivamente Suecia, Italia y Londres.En 1888 el padre de Karin les regala Lilla Hyttnäs, una casa en Sundborn, hoy casa-museo de Larsson, la cual reflejó innumerables veces en sus acuarelas, como símbolo de la felicidad familiar y de la prosperidad, premio a su infancia y adolescencia miserable y empobrecida. En 1899, Larsson publicaría el libro Ett Hem (Un hogar) con 24 acuarelas basadas en la vida de su familia en la casa y su jardín. Fue muy popular desde su misma publicación, convertiría en una de los libros de más ventas en la historia de Suecia.


El estilo de Carl Larsson, que bebe del realismo de Barbizon, de la tarjeta postal y del Modernismo a partes iguales, cautivó a la época por la ternura que evocan sus numerosísimas ilustraciones donde representaba a su esposa y a los siete hijos que tuvo con ella: Suzanne, Ulf, Pontus, Lisbeth, Brita, Mats –que falleció con dos meses de edad, en 18951​– Kersti y Esbjörn, nacido en 1900. Estos niños llegaron a ser tan populares que casi fueron tomados como personajes con identidad propia del arte de entonces.


Kräftskiva –Fiesta del cangrejo del río– (c. 1894).2​ Larsson acompañó este cuadro con un verso:
Vivir en Suecia,
En pradera y valle,
En bosques, en lagos,
En el salón de las hojas verdes,
Ves, ¡eso es vivir!
Su principal objetivo como artista era representar el "lado amable de la vida", después de toda una época de penurias: escenas cotidianas, cargadas de ternura y calidez, de su esposa con sus hijos, los niños jugando, los veranos en la playa, interiores del hogar, etc. El personal estilo de decoración de Karin y de Larsson dio como fruto una manera completamente moderna de acondicionar y estructurar una casa, de forma que fueron considerados verdaderos "diseñadores" de interiores, adelantados a su tiempo: colores cálidos, interiores plenos de luz, vajillas sencillas y demás detalles contrastaban con el estilo oscuro, recargado y victoriano de otros hogares de la misma época.

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