viernes, 3 de agosto de 2018

Tombuctú

La mayor parte del área de la ciudad está dedicada a mercados y espacios públicos. Sus calles son de arena, estrechas y sinuosas.


Uno de los lugares más atrayentes para el visitante es su muralla, de unos 5 km, pero también la Mezquita de Djingareyber (la grande), construida en 1325 por el arquitecto granadino Ishaq Es Saheli, a petición del Mansa (Emperador de Malí) Musa. Esta es la única mezquita a la que pueden acceder los visitantes no musulmanes.

También es apreciable la belleza de la Mezquita de Sankore, convertida en universidad islámica; el Palacio Buctú y la Mezquita Sidi Yahya, recuerdos de la edad de oro de esta ciudad.

La desertización y la acumulación de arena traída por el viento seco harmattan, destruyó la vegetación, el abastecimiento de agua y muchas estructuras históricas de la ciudad. A raíz de su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988 se han desarrollado programas para conservar y proteger la ciudad del avance de las arenas del desierto.19​23​ Sin embargo, la inestabilidad política (con tintes religiosos) del país ha llevado a la destrucción de templos24​

A fines de septiembre de 2003, se terminó la construcción de la «Biblioteca Andalusí de Tombuctú», donde se albergan más de 3.000 volúmenes con manuscritos de tan rica cultura, pertenecientes en su mayoría a los siglos XV y XVI.25​ «La Caravana del manuscrito andalusí» es un documental de Lidia Peralta que narra la historia de estos manuscritos, conocidos como los Manuscritos de Tombuctu.

La ciudad fue nominada a ser una de las Nuevas siete maravillas del mundo moderno; llegó hasta la final, pero finalmente no ganó.

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