martes, 7 de agosto de 2018

José Castro Veiga Piloto

Durante la Guerra Civil española luchó en defensa de la II República. Capturado en Madrid al final de la guerra, fue condenado a 30 años, pero fue indultado tras cumplir cuatro, en 1943. Al recuperar la libertad se esconde bajo la apariencia de trabajador de un hospital1​ hasta que en 1945 decide regresar a Galicia. En la clandestinidad continúa con su actividad política como militante del PCE. A su llegada a Galicia entra rápidamente en contacto con los guerrilleros y se echa al monte en verano de 1945. Enseguida formó su propia unidad junto con José Arias Cristo, compuesta de desertores del ejército y de la marina franquista.

En 1946 baten una amplia zona de la línea Castroverde-Corgo-Sobrado que llegaba hasta Asturias y León, por la comarca de los Ancares (Piedrafita del Cebrero, Paradela, Vila de Frades, Becerreá, Toldaos, Los Nogales, San Román de Cervantes, Noceda y Navia de Suarna). Por esta zona colaboró con la partida de Antonio Crespo de Fuenteoliva.2​ En este año, tras la detención de un gran número de militantes lucenses de la resistencia antifranquista, trasladó su zona de acción al sur de la provincia,3​ hacia la zona de Monforte de Lemos-Quiroga-río Sil, que atravesaban para atacar en el norte de la provincia de Orense.


El 27 de mayo de 1954, en un encuentro, perdió la mayor parte de los hombres de su partida en la zona de Paradela-Castro de Rei (al norte de Monforte de Lemos), lo que le obligó a estar inactivo entre 1955 y 1956, realizando ocasionalmente atracos: "El último delito que se le imputa es un atraco a un vecino de O Saviñao, al que robó quince mil pesetas. El Piloto dijo hacerlo en concepto de multa que le impone el Gobierno legítimo de la República.4​

Reapareció en la misma zona en 1964, pero fue reconocido por un antiguo compañero del servicio militar en O Saviñao, y fue denunciado. El 10 de marzo de 1965, cerca de la presa de Belesar, fue abatido por la Guardia civil de Chantada, Lugo: "Conminado a entregarse, El Piloto respondió a tiros. Los guardias le abatieron".5​

"Veinte años después (de su muerte), la izquierda gallega quiso hacerle un homenaje. Los organizadores invitaron a los líderes comunistas Gerardo Iglesias, Enrique Lister, Ignacio Gallego y, por supuesto, Santiago Carrillo. Ninguno acudió".?acia las once y media de la mañana del 10 de marzo de 1965 -según la escueta nota que la prensa fue autorizada entonces a publicar- el veterano guerrillero José Castro Veiga O Piloto murió en la parroquia chantadina de San Fiz, cerca del embalse de Belesar, tiroteado por un agente de la Guardia Civil mientras descansaba sentado en un peñasco. Según la versión oficial, en la que se le calificó de «tristemente célebre forajido», fue conminado a entregarse, pero parece que en realidad fue atacado sin previo aviso. Poco antes había atracado a un vecino de Lamagrande, en O Saviñao, arrebatándole 15.000 pesetas «que en concepto de multa le impone el Gobierno legítimo de la República», según le explicó a la víctima. Esta acción fue la que dio pie a que se le localizase. Tenía 50 años recién cumplidos y hacía por lo menos veinte que se había echado al monte para oponerse a la dictadura franquista con las armas en la mano.O Piloto fue el último de los antiguos guerrilleros antifranquistas de toda España que murió con las botas puestas. En su agitada biografía hay muchas lagunas y muchos puntos dudosos que quizá nunca lleguen a ser aclarados, como sucede con las de otros muchos combatientes de aquellos tiempos. Natural de Boelle de Arxemil, en el municipio de O Corgo, a los 16 años ingresó como voluntario en el cuerpo de Aviación, en Madrid. De esta etapa, en la que obtuvo el rango de cabo, le vino el apodo que conservó toda la vida. Luchó con el bando republicano en la Guerra Civil y al terminar la contienda fue apresado y condenado a treinta años de cárcel. No obstante, salió de la prisión cuatro años después, gracias a un indulto, y algún tiempo más tarde pasó a la clandestinidad. Entre 1943 y 1945 -no se sabe con certeza- se incorporó a las guerrillas que operaban en el noroeste y al principio participó en acciones armadas cerca de su localidad natal, en la zona de Baralla y Castroverde. En 1946, tras la detención de un gran número de militantes lucenses de la resistencia antifranquista, trasladó su zona de acción al sur de la provincia. Desde entonces tuvo siempre esta zona como principal base de actuación, aunque se movió mucho por otras áreas de Lugo y Ourense. O Piloto, afiliado al Partido Comunista, llegó a dirigir la tercera Agrupación Guerrillera de Galicia entre 1946 y 1947, su momento de mayor influencia en las organizaciones armadas opuestas a Franco. En estos años tomó parte en un gran número de enfrentamientos con las fuerzas policiales de la dictadura, sobre todo en 1948, una época en el que la violencia llegó a sus cotas más altas.Declive de la luchaEsta actividad guerrillera empezó a decaer en 1949, cuando el régimen franquista empieza a consolidarse en el plano internacional. Por entonces, muchas agrupaciones de la zona habían quedado diezmadas en los choques con la Guardia Civil y también por la acción de numerosos infiltrados. Ese año, una numerosa partida cayó en un enfrentamiento con la Guardia Civil en la parroquia monfortina de Chavaga. Numerosos miembros de la resistencia empezaron a tomar el camino del exilio, pero O Piloto prefirió seguir operando en el sur lucense, acompañado por un número cada vez más reducido de compañeros, hasta acabar por quedarse prácticamente solo. Sin embargo, siempre se mantuvo en contacto con otros opositores clandestinos. En medio de estas difíciles circunstancias, Castro Veiga mantuvo una larga relación sentimental con Ramona Curto, natural de de O Saviñao y conocida como Mirelle, con la que vivió oculto mucho tiempo.

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