viernes, 10 de agosto de 2018

Aurora de Esperanza

España 1937 90 minutos. director: Antonio Sau Olite. Guión: Antonio Sau Olite. Música: Jaime Pahissa. Fotografía: Adrien Porchet. Productora: Sindicato de la Industria del Espectáculo (SIE). Reparto: Félix de Pomés,  Enriqueta Soler,  Román González “Chispita”,  Ana María Campoy, Pilar Torres,  Modesto Cid,  Juana Mansó,  Gabriel Arbonies,  Charlie Rivel. Sinopsis: Al regreso de vacaciones con su familia, un obrero se queda en paro. Tras una denodada búsqueda de trabajo, Juan se siente decepcionado y cobra cierta inquietud social. Su mujer, Marta, se ve obligada a tomar un trabajo humillante para poder dar de comer a sus hijos. Juan reacciona enviando a su esposa y pequeños al pueblo, mientras él vagabundea por la ciudad. Indignado por el conformismo de la gente, monta un mitín, a la vez que organiza una Marcha de Hambre entre los parados. Cuando se dirige con sus compañeros a protestar ante las autoridades, y precisamente cuando pasa por el pueblo donde está su familia, estalla la revolución. Juan toma las armas junto a los demás y marchan todos al frente, con la esperanza de que amanezca una aurora mejor.
En mayo de 1915, después de una acción de Félix de Pomés, el penalti convertido por Pichichi encarrila una nueva copa de España de fútbol al Athletic Club frente al Espanyol. Pomés, de familia acomodada barcelonesa, es el actor de esta película de tintes (pre)neorrealistas, producida por el colectivizado Sindicato de la Industria del Espectáculo y Films de Barcelona (SIE Films) pero fue también viajero, director de cine, futbolista, esgrimista, dibujante, abogado y periodista.

Entre 1936 y 1938 se produjeron y distribuyeron decenas de filmes en Barcelona gracias a la voluntad y capacidad organizativa de la CNT y su filial SUEP (Sindicato Único de Espectáculos Públicos). De esta producción destacan los excelentes reportajes, noticiarios y documentales de guerra, resistencia y revolución anarcosindicalista pero también de ficción, aunque éstos con resultados más discretos (la aspiración de hacer un cine alternativo en el que las masas fueran las protagonistas no se logró del todo). Antonio Sau realizó este drama social con 26 años de edad con poco éxito de crítica y público, aunque hoy su interés es indudable. Ese año es preferible El crimen del señor Lange de Renoir, Tiempos modernos de Chaplin o su anticipo, la comedia Viva la libertad (1931) de Clair donde se critica el industrialismo y el trabajo que aparece alienante, no liberador. La dicotomía entre modernidad y naturaleza humana se da la vuelta en este film, donde el trabajo es el vehículo para la realización social, familiar y personal del hombre y, la falta del mismo, un drama (extraña que con el desempleo estructural en España se hagan tan pocas películas sobre el problema social del paro). El argumento es:Juan (Pomés) es un obrero feliz, trabaja, ha disfrutado de 15 días de vacaciones veraniegas con su familia; su mujer trabaja en la cocina y él lee en el periódico: “el número de hijos de obreros en paro asciende ya a tres millones”. Posteriormente le despiden, no encuentra trabajo y como viven al día, su mujer se pone a trabajar para alimentar a sus dos hijos. Pero Juan decide que el trabajo de su mujer es humillante (sin duda lo es, pero sorprende que no considerara la opinión de su esposa, sobre todo cuando él acepta dinero de otra mujer) y la envía al pueblo con los niños mientras intenta sin éxito conseguir un trabajo. Desesperado por la falta de trabajo y encolerizado por la pasividad de los parados lidera una marcha del hambre para protestar en la capital cuando estalla la revolución.
Un momento muy logrado es cuando la masa se topa con un millonario y Juan le dice: “Estos hombres, roídos por la miseria y por el hambre, no son tan agradables a la vista como tus queridas pero son más interesantes; os lo presento: este es el señorito inútil que revienta mil pesetas en una noche de orgía mientras miles de obreros se mueren de hambre” y el viejo que se le acerca por detrás le dice declamando “¡Señorito!” (posible inspiración de Fernán Gómez en “El viaje a ninguna parte”).

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