jueves, 26 de julio de 2018

La agenda Rivara

tras casi dos décadas de autarquía e hiperproteccionismo, los proyectos de liberalización económica hicieron temer a las grandes fortunas, que colocaron clandestinamente más de 70.000 millones de pesetas de la época en cuentas secretas de la banca suiza. Por una casualidad, en diciembre de 1958, el enlace suizo George Laurent Rivara fue detenido con una agenda que contenía los nombre de sus clientes españoles y el montante de sus operaciones. Tras ser parcialmente expurgada, la agenda quedó reducida a 872 nombres.
Una de las características de la dictadura franquista fue la corrupción generalizada de las autoridades, tanto en la administración central como en la provincial o municipal. Es verdad que existían gentes de buena fe pero la corrupción era connatural con el sistema dictatorial, carente de normas democráticas, de controles efectivos y con unos medios de comunicación censurados, tanto privados como oficiales.


Dichos medios no tenían posibilidad de denunciar los casos de corrupción, consecuencia de la relación y complicidad de las autoridades públicas con grupos de intereses económicos y financieros, que compraban de diversas formas a los elementos precisos de la vida pública y actuaban generalmente con total impunidad. Significaba el triunfo descarado de los grandes empresarios y de los grupos financieros, que tenían el Estado a su disposición.
Pero el contenido que desveló la agenda Rivara, según consideró el dictador, era demasiado. No tenían bastante con todas las pleitesías y corrupciones internas del Régimen que, además, sacaban su dinero al exterior. El caso fue que George Laurent Rivara, representante de la Societé de Banque Suisse, fue detenido en diciembre de 1958. Tenía una voluminosa agenda con los nombres, además de otros valiosos datos, de sus contactos en España. Casi 900 clientes, entre los que había apellidos como Abelló, Ampuero, Aresti, Barraquer, Botín, Calvo-Sotelo, Carceller, Escámez, Escrivá de Romaní, Espinosa de los Monteros, Garriga-Nogués, Pujol, Samarach, Trías de Bes, Ybarra Oriol, etcétera, etcétera. Correspondían a banqueros, grandes empresarios o políticos, fundamentalmente de Cataluña, Madrid o el País Vasco, los máximos exponentes del capitalismo español, ese que al hablar, tanto ayer como hoy, se llena la boca de patria pero que manda sus dineros a Suiza, EE UU o cualquier paraíso fiscal.

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