domingo, 27 de mayo de 2018

Por quien doblan las campanas


1943. Usa. 170 minutos. drama. Director: Sam Wood. Guión: Ernest Hemingway. Música: Victor Young. Fotografía: Ray Renahan. Productora: Paramount Pictures. Reparto: Gary Cooper,  Ingrid Bergman,  Akim Tamiroff,  Arturo de Córdova,  Vladimir Sokoloff, Mikhail Rasumny,  Fortunio Bonanova,  Eric Feldary,  Victor Varconi,  Katina Paxinou, Joseph Calleia,  Lilo Yarson,  Alexander Granach,  Adia Kuznetzoff,  Leonid Snegoff, Leo Bulgakov,  Duncan Renaldo,  Frank Puglia,  Pedro de Cordoba,  Michael Visaroff, Martin Garralaga,  Jean Del Val,  John Mylong,  Yvonne De Carlo
Sinopsis: El estadounidense Robert Jordan (Gary Cooper), alias "El inglés", lucha en la guerra Civil Española (1936-1939) dentro de la Brigada Lincoln. Es un experto en acciones especiales detrás de las líneas enemigas: ha volado trenes, redes eléctricas, depósitos de armas. En vísperas de una gran ofensiva, el mando republicano le encarga la destrucción de un puente, la principal arteria logística del ejército de Franco. María (Ingrid Bergman), una joven salvada del pelotón de ejecución, y Pilar, la esposa de Pablo, un hombre rudo y testarudo, participarán en la operación y mantendrán el espíritu de lucha hasta el final de la contienda
Estuvo prohibida aquí porque se atrevió con lo que casi nadie por ahí fuera se atrevía pues, seamos sinceros, tampoco importaba un comino. España era un país marginal y poco interesante tras haberse borrado de la Segunda Guerra Mundial y andar sumido en el subdesarrollo. No pesaba ni económica ni políticamente y además Franco estaba aún en la época dura de su gobierno y no quería turistas, ni dólares, ni intromisiones. Pero Hemingway anduvo por aquí, pateó camino, se enamoró de esto y se puso a escribirlo. Muchos tuvieron que esperar el final de la dictadura para verla en una pantalla grande y eso ha ayudado mucho a acrecentar su fama entre la crítica española.


Del buen Ernest prefiero el anecdotario taurino de "Muerte en la tarde" porque me parece más inspirado, pero esta novela le quedó muy bien, apañadita, sugerente y además fue un superventas que a muchos guiris les ayudó en la tarea de aprender a colocar nuestro país en un mapa. Y, claro, se hizo la inevitable película... Una peli correcta que ni resulta bien solo como película de guerra, ni buena solo como película de amor, pero cuyo conjunto es digno, con buenos momentos, pero sin excesos.

De hecho, si no te dejas arrastrar por la siempre agradable imaginería del maquis acabas por pensar que has visto una buena película, muy profesional y realizada con oficio, pero en la que todo es redundante. Hasta el color parduzco y constante termina por resultar monótono... Quizá, porque me produce cierta gracia lo tonto -incluso banal- que resulta, cabría entresacar el momento en el que "el sordo" ametralla a ese capitán tarugo que sube por entre las peñas irracionalmente gritando aquello de "¡disparadme cobardes!". También el papel de la gitana. Colosal esta señora de principio a fin y en buena medida sostiene la atención sobre el argumento ella sola.

El problema es que se supone que todo lo que se cuenta es muy emocionante, pero está narrado con poca emoción, de manera muy artificiosa y con un concepto de la acción muy escenográfico. Demasiado teatral. Hasta la historia de amor entre la Bergman y el Cooper te hastía a causa de esas escenas estiradísimas, con diálogos longilíneos que parecen no terminar jamás e interminables sucesiones de primerísimos planos de la Ingrid... Que sí, que enamoraba a la cámara y era guapísima, pero domínese señor Wood. Y Gary, que casi siempre está muy bien, aquí está extraordinariamente mal. Inexpresivo en exceso y dedicado a aprovechar palmito y presencia, que de eso sí tenía y le bastaba para ocupar pantalla y cubrir expediente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario