lunes, 14 de mayo de 2018

El Celta B se clasifica para el Play Off

que marcase el Rápido en el último suspiro. Eso sí, existía todavía la posibilidad de un gol del Navalcarnero que echase por tierra el sueño del play off.

Por eso, tocó sufrir durante unos eternos instantes desde que el vasco Daniel Palencia decretó el final en Barreiro hasta que llegaron noticias de la conclusión también en el Pujales. Fue un larguísimo minuto cargado de tensión pero que derivó en una explosión de alegría iniciada en el campo por el cuerpo técnico y los propios jugadores, los primeros en conocer el 0-0 final en Bouzas, y amplificada luego por una grada de Barreiro volcada con los suyos en esta trascendental cita.


La idea dibujada sobre el papel quedó clara ya con el pitido inicial. Porque no se había consumido ni un minuto de juego y los vigueses ya habían dispuesto de un peligroso disparo de Juan Hernández taponado por Ayala y habían inaugurado el marcador. La intensa presión en campo rival permitió a Dejan Drazic recuperar el balón en zona peligrosa y ceder para que Juan Hernández colocase un preciso centro raso que Dennis Eckert solo tuvo que empujar a la red.

Pero el Guijuelo, que ya había gozado de otros dos acercamientos a la meta de Sotres aunque sin excesivo peligro, se convirtió en protagonista inesperado al cuarto de hora. Fuster recogió un balón en largo entre Alende y Ros y, tras un amago con el cuerpo, sorprendió al meta céltico con un disparo aparentemente flojo pero muy ajustado al palo que acabo convirtiéndose en el 1-1.

El empate fue un auténtico jarro de agua fría para el empuje de un filial céltico que dudó de sí mismo unos instantes. Fue la grada de Barreiro la encargada en esta ocasión de devolver la confianza a los vigueses, que poco a poco empezaron a acumular de nuevo llegadas al área rival. Eckert tuvo la más clara en el minuto 26 pero a portería vacía remató fuera.

Con el joven delantero alemán aún lamentándose de la buena oc

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