sábado, 7 de abril de 2018

El Halcón y la Presa

Italia 1966. Spaguetti Western. 105 minutos. Director: Sergio Sollima. Guión: Sergio Sollima. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Carlo Carlini. Productora: Italia- España. Reparto: Lee Van Cleef,  Tomas Milian,  Fernando Sancho,  Luisa Rivelli,  Nieves Navarro, Roberto Camardiel,  Benito Stefanelli,  Tom Felleghy,  Walter Barnes
Sinopsis: Un sheriff abandona su puesto para perseguir a un joven mexicano acusado de violar a una pequeña de doce años. Es un joven rápido con el cuchillo, y difícil de capturar, por lo que su persecución es larga y difícil. Dirigido por Sergio Sollima y protagonizado por Lee Van Cleef (que en el western USA no pasó de ser prácticamente un figurante, mientras que en el desierto de Almería su figura aumentó varios enteros, encontrando un lugar donde terminó su carrera idolatrado como uno de los grandes del género). En él, Lee van Cleef interpreta a Jonathan Corbett, un cazador de recompensas tentado por los caciques de un pueblo para hacer carrera política, aunque antes, debe cazara a un último forajido: Cuchillo Sánchez (Tomás Milian). Sin embargo, pese a la habilidad de Corbett, el instinto de supervivencia de Cuchillo será muy acentuado, protagonizando una larguísima y accidentada persecución.


Sollima cocina y condimenta los ingredientes habituales del spaguetti-western: un protagonista tan experto en el su "oficio" como parco en palabras, un gusto por mostrarnos escenas violentas, unos paisajes "sucios", lo mismo que sus personajes, (no sólo físicamente sino también moralmente), algo de humor y ciertas dosis de carga sexual más que de romaticismo. A esto habría que añadir la introducción de cierta crítica social en lo referente al comportamiento de los poderosos sobre las clases más humildes (por no decir míseras).

Por lo demás el principal aliciente del film es seguir la persecución despiadada de Corbett (con un Lee Van Cleef repitiendo la caracterización del mismo tipo de personaje que interpretó con tanto acierto como repetición) tras los pasos de Cuchillo (excelente un Tomás Milian que nos ofrece la composición de un bandido simpático a semejanza del que creó Eli Wallach pero evitando los parecidos), en los que se mezclan secuencias divertidas con otras un tanto absurdas y alguna que roza el más puro surrealismo.

Con todo, los seguidores de este tipo de films tendrán su dosis de tiroteos, duelos, puyas y banda sonora "made in Morricone", con una historia que, con algunas variantes, no se puede decir que sea excesivamente original, y cuyo principal aliciente lo pone el personaje de Cuchillo, mucho más dinámico y divertido que el hierático Corbett, el cual acaba casi en un segundo plano ante la arrolladora personalidad del primero y convirtiéndose de largo en lo más interesante del film.

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