martes, 27 de marzo de 2018

Sarcófago " Hate"

Sarcófago " Hate" 1994 Brasil Black Thrash Death
1. Intro / Song for My Death
2. Pact of Cum
3. The God's Faeces
4. Satanic Terrorism
5. Orgy of Flies
6. Hate
7. The Phantom
8. Rhabdovirus (The Pitbull's Curse)
9. Anal Vomit
10. The Beggar's Uprising

Wagner: Guitarra, Cantante
Gerald Incubus: Bajo
Eugenio: Batería programada, Teclados

El problema de Sarcófago vino en que empezaron tan fuerte su carrera que no supieron nunca superar esas expectativas tan altas. Pero les honra el que de álbum a álbum intentaron crear algo nuevo.... aunque yo mas bien diría que forzados por las circunstancias. Estamos en los noventa y en esta década triunfaban el Grunge, Groove, Nu Metal, Metal industrial... todo lo alternativo estaba de moda y la fórmula clásica de hacer metal de toda la vida parecía obsoleta... no para el público, pero si para las discográficas.
Pero ellos no se dejaron guiar por lo que se hacía en el extranjero, sino por lo que sucedía en su propio país, el ejemplo lo tenían en casa. La primera banda en bajarse los pantalones fueron los Sepultura con el Chaos A.D aunque en el Roots ya se dejaba entrever ese cambio de estilo. Los Sarcófago también quisieron cambiar pero esos cambios o nuevos vientos que soplaban no solo se dieron en su forma de enfocar su música sino también en ellos mismos. Pasaron de ser un cuarteto a un terceto y el cambio mas evidente es que utilizaron una batería programada.
Esto es lo que mas les resta credibilidad, al menos la comunidad underground por donde ellos se movían condenado a este Hate precisamente por eso, por la utilización de la batería programada. ¿ Fue el único? Pues no, de echo este trabajo os gustará si os atrae el Octagon y el Requiem de Bathory, porque va en la misma dirección. ¿ Cuantos defensores hay de esos dos álbumes? Pues muy pocos, yo soy uno de ellos que defiende a ultranza la época de Quorthon con la batería programada.
Al igual que esos dos álbumes citados nos encontramos con un trabajo que podría ser etiquetado como Thrash, aunque sería quedarse corto. Subyace en todo un Crust Punk latente que recuerda muchísimo a los Discharge y es que el Punk es la salsa de todos los estilos extremos. Unos riffs completamente distorsionados, facilones a mas no poder y monotemáticos, quizás lo mas logrado del trabajo sean los mediotiempos aunque hay que decir que escasean. No es un álbum muy original que se diga, pero suena básico, rudimentario y extremo y solo por eso merece la pena que sea rescatado del olvido. Se olvidaron de su Blackened Death de toda la vida y se centraron en la velocidad y la distorsión máxima con un saldo que yo califico de positivo. El metalero siempre comete el error de juzgar todos los álbumes de una banda veterana por su mejor obra y es injusto a todas luces, pues esto es creatividad y no siempre se está igual de sembrado. Aún nos queda un trabajo más de Sarcófago por comentar, pero ese álbum fue una debacle absoluta y supuso el fin de la banda.



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