lunes, 12 de marzo de 2018

Hispano Suiza

A sugerencia de Carlos Vellino, ingeniero de origen suizo que trabajaba en la fábrica, Emilio de la Cuadra contrató en agosto de 1899 a un joven ingeniero suizo de 21 años que llevaba trabajando en Barcelona desde hacía varios meses, Marc Birkigt.

Debido al fracaso del motor eléctrico, al hacer la demostración pública en agosto de 1900 una vez convocada la prensa, Vellino abandona la empresa y Marc Birkigt es nombrado director técnico.

Si bien el diseño del automóvil eléctrico terminó en fracaso, interrumpiéndose su fabricación en 1900, Marc Birkigt había estudiado entretanto los coches Benz que representaba la empresa, centrándose principalmente en la parte mecánica. De este modo, Birkigt se dio cuenta de las enormes posibilidades que ofrecía el motor de explosión, llegando a la conclusión de que éste sería el futuro de la automoción.


De esta manera, Marc Birkigt construyó varias unidades en 1900 para probar un motor de explosión que resultó un éxito gracias a su gran calidad, sencillez y funcionalidad, destacándose claramente sobre los restantes del mercado. Birkigt diseñó dos motores, ambos de dos cilindros con 4,5 y 7 CV, respectivamente. A mediados de 1901 los vehículos de La Cuadra comenzaron a estar listos.

Sin embargo, la capacidad financiera de la Cuadra era muy limitada, lo que unido a la huelga general de mayo de 1901 y a las escasas ventas de los automóviles Benz, provocaron que Emilio de la Cuadra declarase la suspensión de pagos en ese mismo año. El militar solicitó reingresar en el ejército.

La empresa fabricó solamente unos cinco ejemplares de la serie de seis que tenía prevista.

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