viernes, 23 de marzo de 2018

Brush

Llegó a su presentación en Europa con algo de retraso sobre la fecha prevista, ya que el hundimiento del Titanic modificó los planes logísticos del coche. Finalmente, a finales de abril de 1912, se embarcó en la bodega del Olympic, el buque gemelo del malogrado barco, y llegó a buen puerto. Pero ahora vayamos un poco atrás en el tiempo. Viajemos hasta el momento en el que el Brush Runabout D24, el coche del Titanic, nunca llegó a ser el coche del Titanic.

Seguramente no será ese el caso del aventurero Francis Birtles, que de forma pionera anda cruzando Australia con uno de estos Brush Runabout D24. Es esta una época de viajes de aventura, como el de Alicia Huyler Ramsey, que ha roto moldes siendo la primera mujer que se atreve a conducir un automóvil en América. No sabemos qué opinará su marido, pero ella parece ser feliz entregándose a la fascinación que producen los vehículos motorizados. Mientras, en Reino Unido seguimos esperando que el Titanic nos traiga uno de estos Brush D24 para verlo de cerca y corroborar nuestras primeras y ya magníficas impresiones.

El precio de esta maravilla de la ingeniería, a su lanzamiento en Estados Unidos hace tres años, fue de 639 dólares, una pequeña fortuna para el sueldo medio de un obrero del campo, que se queda en unos 7,5 dólares a la semana, aunque en la marca denominan a este y a sus compañeros de gama los Everyman's cars, así que deben de ser coches para todo hombre. Habrá que ver cómo compite en este terreno con el Ford Model T, que partía de 850 dólares en 1908 y año tras año ve caer su precio, sin que por el momento se le divise un horizonte claro a tal depreciación producida sin duda por el trabajo en cadena promovido por el innovador Henry Ford.

No hay comentarios:

Publicar un comentario