domingo, 25 de febrero de 2018

Montura de plata

Italia 1978 Spaguetti Western. 100 minutos. Director: Lucio Fulci. Guión: Adriano Bolzoni. Música: Franco Bixio. Fotografía: Sergio Salvati. Productora: Rizzolla Film. Reparto: Giuliano Gemma, Sven Valsechi, Ettore Manni, Licinia Lentini, Aldo Sambrell, Phillipe Hersent, Donald Obrien, Sergio Leonardi, Agnes Kalpagos. Sinopsis: Un joven chico, quien presenció la muerte de su padre, mata al asesino. Años más tarde, se convierte en un temido cazarrecompensas. Todo cambiará cuando un día descubra su pasado.
Su director fue el controvertido Lucio Fulci, uno de los reyes del gore a través de filmes de terror (son famosos sus películas sobre zombies) de una violencia explicita, para mí, insoportable y generalmente caracterizados por imágenes de gran impacto en detrimento de la coherencia argumental de la película.


Más interesante me resulta su etapa inmediatamente anterior (desde finales de los sesenta hasta mediados de los setenta) en la que dirigió varios giallos, demostrando que podía articular un discurso narrativo coherente. Así rodaría sucesivamente las estimables “Una historia perversa” (un giallo hitchcockniano de 1969) y la elegante “Siete notas en negro” (1977) protagonizada por una estupenda, en todos los sentidos, Jennifer O’Neill; así como las imprescindibles “Una lagartija con piel de mujer” (filme de 1971 protagonizado por Florinda Bolkan con una fuerte carga surrealista) y, sobre todo, “Angustia de silencio”, magistral giallo rural de 1972 también con la Bolkan como actriz principal y con una de las escenas más hirientes, perturbadoras y brutales que he visto, en la que contrasta perfectamente la salvajada a la que asistimos con la preciosa melodía que se escucha de fondo.

De este mismo período datan sus incursiones en el spaghetti con dos westerns muy diferentes. Por una parte “Los colts cantaron la muerte y fue tiempo de matanza” (1966) un arquetípico, aunque hiperviolento y sangriento spaghetti (la escena inicial parece anticipar el gusto del director por el sadismo) que creo está sobrevalorado a pesar de su magnífico tramo final; y por otra, el desconcertante “Los cuatro del apocalipsis” (1975), un filme irregular donde, tras un brillante y de nuevo violento comienzo, el director parece trasladar algunas de sus obsesiones al mundo del far-west, con lo que el resultado obtenido es uno de los spaghettis más extraños que he visto con cuatro individuos vagando por un Oeste realmente apocalíptico.


Entre ambas también rodaría dos películas mezcla de spaghetti y aventuras basadas en el personaje de Colmillo Blanco creado por el escritor y aventurero estadounidense Jack London y protagonizadas por Franco Nero que recuerdo haber visto de niño, “Colmillo Blanco” (1973) y “La carrera del oro” (1974)

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