lunes, 28 de agosto de 2017

Orígenes del Spaguetti Western

Entre 1961 y 1976 se produjeron en Italia y España  unos 500 spaghetti westerns, una cifra que demuestra la existencia de una importante demanda por parte del público. El apogeo de este subgénero se vivió en la segunda mitad de la década de los 60, especialmente con las películas de Sergio Leone y, en menor medida, de Sergio Corbucci o Enzo G. Castellari
El Spaghetti Western obtiene dicha denominación al porvenir de Italia y encontrar allí su nido ideológico y financiero. Caracterizado en sus origines por el bajo presupuesto, una violencia mas marcada, una puesta en escena minimalista que desmitifico ciertos estándares del western clásico ya establecidos como convenciones. El mas conocido y al mismo tiempo paradigmático arquetipo de este subgénero sea la trilogía dirigida por Sergio Leone: Por un Puñado de Dólares (Per un pugno di Dolari, 1964), La Muerte Tenia un Precio (Per qualche dollaro in più1965) y El Bueno, el Malo y el Feo (The Good, the Bad and the Ugly, 1966). Quizás este ultimo film el pináculo de la trilogía, protagonizadas por Clint Eastwood y con los acordes musicales compuestos por Ennio Morricone, un sinónimo del género fruto de futuros homenajes. Leone acrecentaría su mito como realizador de westerns con la impecable Erase una Vez en el Oeste (Once Upon a Time in the West, 1968).

El término revisionista se usa para describir films que cambian la concepción tradicional del género en base al uso de nuevos elementos narrativos, estéticos y la incorporación de nuevos puntos de vista estilísticos e ideológicos. Entrados los años ’60, muchos realizadores comenzaron a cuestionarse el cambiar la manera tradicional de hacer westerns, en principio incrementando de forma positiva el rol de los nativos americanos hasta el momento tratados de salvajes. La audiencia también comenzó a cuestionarse el arquetipo héroe versus villano y el paradigma moral de usar la violencia para probar o justificar el accionar de sus personajes. Al mismo tiempo, las mujeres comenzaron a recibir roles mas preponderantes. Y quizás una perfecta combinación de revisionismo y entretenimiento resulto el clásico de George Roy Hill Dos Hombres y un Destino (Butch Cassidy and Sundance Kid, 1969) con dos figuritas masculinas de moda por entonces: Paul Newman y Robert Redford.
Si vaqueros y malhechores son iconos de los héroes y antihéroes americanos en un genero tan modelo de dicha sociedad y sus bases como el western, el hecho de trasladarlos a otros genero puede parecer como un proceso natural a lo largo de los años. Esta especie de transición entre el genero pionero que sentó las bases de un lenguaje cinematográfico y por otro lado de la aceptación de nuevas ideas para aplicarlo a otros contextos hace plausible el hecho de que parezca compatible con historias de ficción que toma parte en otros ambientes y donde un régimen sin ley lucha por la supervivencia social. Poco a poco y a medida que el genero se fue popularizando, algunos especialistas argumentaban que el western no necesariamente tenia que desarrollarse en el Oeste Americano, sino que en sus códigos podían encontrarse abordaje de temas en común y características formales del western. Tales son los casos de Los Siete Samuráis (Sichinin NoSamurai, 1964) de Akira Kurosawa -en cuya concepción se inspiró Los Siete Magníficos, un clásico western tradicional-, Hud (1963) de Martin Ritt o Los Inadaptados (The Unforgiven, 1961) de John Huston, una muestra brillante del género.

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