jueves, 31 de agosto de 2017

Los Lobos del Telón de acero capítulo 3

Capítulo 3:

Crasa equivocación la de mi padre la de involucrarse en el movimiento agrario. Equivocada porque pensaba con el estómago y se tragaba las mentiras que le hacían llegar desde la capital y es que el líder del movimiento agrario, ese mismo que decía que Sofia era una especie de Sodoma y Gomorra residía en Sofia a cuerpo de rey. Los mensajes de esperanza calaron en mi padre que captó no solo el movimiento agrario sino que incluso se dejo influenciar por el modelo comunista. Pero como todos los bulgaros, con el mazo dando y a Dios rogando. Mi padre clamaba durante el día soflamas que iban desde el anarquismo, cargando tintas contra la vida urbana e incluso proclamas comunistas su mente le hacía mezclar todos estos conceptos y cuando se acercaba la tormenta y empezaban los rayos, algo que el temía mas que nadie, pues según contaba, de pequeño le alcanzó un rayo ( cosa que nadie se creía) rezaba ferviente a San Catalina, de echo, tenía siempre pegado al cuello su medallón de la santa. Podría decirse que mi padre era un hipocrita pero mas bien era un ignorante con mucha hambre.
Mi padre se reunía en una vieja cueva con afines al movimiento y no corrían precisamente buenos tiempos para el moviento agrario. Ya dije que viviamos en la frontera de Macedonia, región con la que siempre hubo mucha hostilidad. De echo fueron los macedonios los que capturaron al líder del movimiento agrario, Stambolisky que fue torturado y después asesinado por los guerrilleros macedonios en pago por el acercamiento que este hizo con Yugoslavia.
Esta noticia se convirtió en un fuerte rumor pero no cobró forma y no llegó a nuestra aldea hasta semanas después. Mi padre siempre pensó que había un número dos que podría hacerse cargo del partido y en su equivocación no solo intentó seguir con el mensaje del partido agrario cuando ya nadie le quería escuchar sino que se dedicó a propagarlo por las aldeas vecinas pese a que las gentes del lugar huián de el como la peste.
Esta conducta temeraria que no se debe equivocar con la heroicidad sino como una especie de ignorancia y de enajenamiento mental llego a los oídos de los guerrilleros macedonios que no dudaron en cruzar la frontera y esperar pacientemente hasta que aparecío aquel chiflado a propagar el credo rural. No corrió la misma suerte que Stamboliski, mi padre no se merecía tanta publicidad como el líder, simplemente le dieron una paliza de muerte y un culatazo en el hígado acabo con su vida. Mi madre lo encontró tirado alrededor de un charco ensangrentado en un cruce de caminos, ni los perros se pararon a contemplarlo ni mi madre derramo ni una sola lágrima al verlo allí tirado como si ya lo supiera.


No hay comentarios:

Publicar un comentario